Reflexiones un laico 74
Eclesiástico 13
24 Buena es la riqueza, si está libre de pecado, y mala es la pobreza a juicio del impío.
25 El corazón de un hombre lo hace cambiar de semblante,tanto para bien como para mal...
Reflexiones un laico 74
Eclesiástico 13
24 Buena es la riqueza, si está libre de pecado, y mala es la pobreza a juicio del impío.
25 El corazón de un hombre lo hace cambiar de semblante,tanto para bien como para mal...
Himno de laudes
Crece la luz bajo tu hermosa mano,
Padre celeste, y suben
los hombres matutinos al encuentro
de Cristo Primogénito.
Él hizo amanecer en tu presencia
y enalteció la aurora
cuando no estaba el hombre sobre el mundo
para poder cantarla.
Él es principio y fin del universo,
y el tiempo, en su caída,
se acoge al que es la fuerza de las cosas
y en él rejuvenece.
Él es la luz profunda, el soplo vivo
que hace posible el mundo
y anima, en nuestros labios jubilosos,
el himno que cantamos.
He aquí la nueva luz que asciende y busca
su cuerpo misterioso;
he aquí, en el ancho sol de la mañana,
el signo de su gloria.
Y tú que nos lo entregas cada día,
revélanos al Hijo,
potencia de tu diestra y Primogénito
de toda criatura. Amén.
Oración de un Hijo a su Padre
Padre nuestro, que estás en el cielo,santificado sea tu Nombre;venga a nosotros tu reino;hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.Danos hoy nuestro pan de cada día;perdona nuestras ofensas,como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación,y líbranos del mal. Amén
.Hijos, escuchen a sus padres. Feliz día de padres para todos.
Jesús nos invita a reflexionar sobre dónde está nuestro corazón, recordándonos que solo Dios ofrece verdadera libertad. Los ídolos del mundo —dinero, poder, seguridad material— nos esclavizan y nos dejan vacíos. En cambio, confiar en Dios, que cuida de las aves del cielo y los lirios del campo, nos libera de la ansiedad y la desesperanza. La ansiedad, ese “exceso de futuro”, y la depresión, el “exceso de pasado”, son cargas que nos aprisionan. Jesús nos llama a vivir el presente con confianza en el Padre, quien conoce nuestras necesidades. Si buscamos primero su Reino, todo lo necesario nos será dado. Vivir desde Dios es vivir en libertad, dejando que el amor, la paz y la justicia guíen nuestras acciones. ¿Te atreves a soltar tus preocupaciones y confiar en Él?
Diario Bíblico Claretiano 2026
Reflexiones de un laico 73
Eclesiástico 12
1Si haces el bien, mira a quién lo haces, y te darán las gracias por tus beneficios.
2 Haz el bien al hombre bueno, y tendrás tu recompensa,si no de él, ciertamente del Altísimo.
8 No es en las buenas cuando se conoce al amigo,ni en las malas se oculta el enemigo.
9 En las buenas, los enemigos se entristecen,y en las malas, hasta el amigo se aleja.
10 Nunca te fíes de tu enemigo,porque la maldad lo corroe como la herrumbre al metal:
11 aunque se haga el humilde y camine encorvado,ten mucho cuidado y está alerta contra él;
trátalo como quien pule un espejo,a ver si la herrumbre no terminó de corroerlo.
12 No lo pongas junto a ti, no sea que te derribe para ocupar tu puesto;
no lo hagas sentar a tu derecha, no sea que pretenda tu mismo sitial...
La verdadera justicia
1Re 21, 1-16
Mateo 5, 38-42
"Una vida sin valores morales y sin experiencia de Dios no esta capacitada para administrar justicia. la ambición, la mentira, los sobornos tiene su raíz en la codicia: desear caprichosamente tenerlo todo, incluso lo que no necesito o no me corresponde. Cuando no estamos atentos, también las personas religiosas podemos convertirnos en cómplices de sistemas corruptos, como le sucedió a la gente respetable que se dejo sobornar por Jezabel para acusar al inocente Nabot. Ya sabemos que Dios se pone del lado de los inocentes, esperando la restitución de lo robado. El evangelio, apelando a la paz, pide que no se busque la violencia como camino de solución. Pero nunca aprueba la modorra-adormecimiento de quienes no quieren denunciar las injusticias. Una cosa es poner la otra mejilla para salvar la vida (la propia y la de otros), y otra, es decirle al opresor que haga contigo lo que quiera porque te pones a merced de lo que el quiera hacerte..."
Del Diario Biblico Claretiano 2022
Ser católico es ser instrumento de paz. Hoy, que nuestra Iglesia celebra,como todos los años, la Jornada Mundial por la Paz, debemos cada uno de nosotros preguntarnos cuánta paz proyectamos ante los demás y al mundo: en nuestras familias, comunidades, parroquias, en nuestro país. Y como católicos debemos denunciar la fabricación de armas mortíferas de todo tipo. No se justifica por ninguna causa la venta de armas para uso personal a no ser a las autoridades de seguridad privadas o del Estado. Menos se justifica el gasto exorbitante en ejércitos y armas de destrucción máxima cuando el ser humano tiene la capacidad de resolver las diferencias entre naciones de forma inteligente por medio de la diplomacia y de los organismos internacionales que se han creado con ese propósito. Así lo demuestran las pocas naciones, por ejemplo Costa Rica, que no cuentan con un ejército nacional, y otras muchas, que si lo tiene no es este su mayor presupuesto de gastos.
Mateo (5,43-48):
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: «Amarás a tu prójimo» y aborrecerás a tu enemigo. Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y si saludáis sólo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto.»
Comentario Diario Bíblico Claretiano 2026
Jesús desafía la lógica del “siempre se ha hecho así”, presentando una nueva forma de entender nuestras relaciones, basada en el amor. Pero no es cualquier amor, sino uno que está profundamente ligado a la justicia. Jesús no solo nos invita a amar a quienes nos aman, sino también a nuestros enemigos, lo que representa uno de los mayores desafíos para el ser humano. Amar a quienes nos han herido parece imposible. Para enfrentar esta dificultad, Jesús habla de la perfección, pero no como perfección moral, física o intelectual, sino como perfección en el amor. Lo que se le pide al cristiano es amar de manera plena, desinteresada y universal, tal como lo hace el Padre celestial. Solo un amor vivido así puede transformarnos personalmente, y también es la clave para construir un mundo más justo, basado en el perdón y la misericordia. ¿Estamos dispuestos a vivir ese amor perfecto que puede cambiar el mundo?
En este Evangelio, Jesús nos invita a ir más allá de la ley del talión, que permitía una respuesta proporcional a la ofensa. Aunque esta ley buscaba limitar la venganza, Jesús propone un camino diferente: uno que rompa el ciclo de violencia y resentimiento. “Poner la otra mejilla” no es aceptar pasivamente abusos, sino una forma de desactivar la lógica del odio y la represalia. Es interesante recordar que, cuando Jesús fue golpeado, preguntó: “¿Por qué me golpeas?” (Juan 18,23). Con esto, Jesús nos muestra que no defiende una sumisión ciega, sino una respuesta que enfrenta la injusticia con verdad, pero sin caer en la venganza. Nos enseña a responder con dignidad y amor, buscando transformar al agresor y construir una justicia más profunda. Este pasaje nos desafía a vivir desde el perdón y la reconciliación, sanando las heridas del mundo en vez de perpetuarlas. ¿Cómo podemos hoy responder a esta llamada al amor y la justicia?
Diario Bíblico Claretiano 2026
Los textos de hoy nos invitan a contemplar la relación de amor que Dios establece con su pueblo. Tanto en la fe judía como en la cristiana, está la idea de un Dios que elige, por amor y libremente, a un pueblo para hacerlo un signo de liberación y luz para todos. En el libro del Éxodo, Dios hace una Alianza con Israel, no para encerrarlo en una identidad exclusiva, sino para que, liberado de la opresión, sea un testimonio vivo de su amor y liberación en el mundo.
En el Evangelio de Mateo, Jesús mira a la multitud con compasión, reconociéndolos como ovejas sin pastor. Este es el punto de partida de su llamado a los Doce. La elección de doce apóstoles no es casual; es un eco de las doce tribus de Israel. Jesús, al llamar a estos hombres, está continuando el llamado de Dios a Israel. Los apóstoles son enviados a anunciar la Buena Nueva, a sanar, a liberar y a mostrar un Dios que incluye a todos, que no rechaza a nadie y que quiere la salvación de todos. Jesús les da un proyecto claro: proclamar que el Reino de los cielos está cerca y hacerlo visible con actos de amor, justicia y misericordia.
Algo clave en la misión de los Doce es la gratuidad. “Gratuitamente han recibido, gratuitamente deben dar”. El amor de Dios es libre y desinteresado, y así debe ser la misión de los discípulos. No se trata solo de predicar con palabras, sino de vivir el Reino con obras que sanen, liberen y transformen. Jesús no solo los envía a anunciar, también los capacita para restaurar la vida y la dignidad humana.
Pablo, en su carta a los Romanos, profundiza en este amor redentor de Dios. Cristo murió por nosotros “cuando aún éramos débiles”. Esto subraya que el amor de Dios es incondicional y que la salvación no depende de nuestros méritos, sino que es un regalo gratuito. La vida, muerte y resurrección de Cristo nos muestran el proyecto que Dios tiene para la humanidad: una vida de fraternidad, justicia y reconciliación.
Así, los textos de hoy nos llaman a ser parte de este proyecto divino, viviendo como testigos del amor liberador de Dios. ¿Estamos listos para aceptar este llamado y ser luz para los demás?
Diario Bíblico Claretiano 2026
Actualizando a la Iglesia Conciliar
En este tiempo en que la atrocidad de las guerras entre pueblos y hermanos se multiplican y permanecen, sobre todo en Oriente Medio, Ucrania y África, es pertinente recordar las palabras que en su Encíclica "Paz entre la tierra " pronunció San Juan XXIII en 1963 y, que el Papa León XIV ha actualizado, pues nuestro mundo sigue igual o peor.
En la Introducción a su Encíclica nos decía San Juan XXIII, en los números 1-7, que La Paz exige la obediencia del orden divino.
En la Parte I, número 25 nos habla de que entre los derechos del hombre está el de el derecho a la emigración fuera y dentro de su país.
número 35: la convivencia debe basarse en la verdad, la justicia, el amor y la libertad
En la Parte 3, números 86-90: las relaciones internacionales deben basarse en la verdad, saneando el mundo de la información.
números 91-97: en la justicia, donde el deber y el derecho del Estado es el de respetar al otro y que lo respeten, Las diferencias no deben zanjarse por la fuerza. Deben respetarse los valores de las minorías étnicas y nacionales.
números 109-119: debe cesar la carrera armamentista. Hay que proscribir las armas nucleares.
números 120-125: en la libertad ninguna nación debe oprimir a las otras ni interferir en sus asuntos.
números 142-145: la ONU es un primer paso para la creación de la comunidad mundial.
Epílogo, números 164-165: todos los cristianos deben ser hoy antorchas de luz en el mundo actual. Su acción será tanto más eficaz cuanto más unidos estén con Dios.
(Mi reflexión: Apoyemos con nuestras oraciones este llamado de la Iglesia, pero además, denunciemos las mentiras y las injusticias que siguen presentes en nuestro mundo y tendamos nuestras manos a todos los que son víctimas de ellas en la medida en que podamos hacerlo. Escuchemos la voz de Dios que nos interpela.)
Himno de laudes
Quién podrá tanto alabarte
según es tu merecer;
quién sabrá también loarte
que no le falte saber;
pues que para nos valer
tanto vales,
da remedio a nuestros males.
¡Oh Madre de Dios y hombre!
¡Oh concierto de concordia!
Tú que tienes por renombre
Madre de misericordia;
pues para quitar discordia
tanto vales,
da remedio a nuestros males.
Tú que estabas ya criada
cuando el mundo se crió;
tú que estabas muy guardada
para quien de ti nació;
pues por ti nos conoció,
si nos vales,
fenecerán nuestros males.
Tú que eres flor de las flores,
tú que del cielo eres puerta,
tú que eres olor de olores,
tú que das gloria muy cierta;
si de la muerte muy muerta
no nos vales,
no hay remedio a nuestros males. Amén.
Himno de laudes
Hoy, para rondar la puerta
de vuestro santo costado,
Señor, un alma ha llegado
de amores de un muerto muerta.
Asomad el corazón,
Cristo, a esa dulce ventana,
oiréis de mi voz humana
una divina canción.
Muerto estáis, por eso os pido
el corazón descubierto
para perdonar despierto,
para castigar dormido.
Si decís que está velando
cuando vos estáis durmiendo,
¿quién duda que estáis oyendo
a quien os canta llorando?
Y, aunque él se duerma, Señor,
el amor vive despierto;
que no es el amor al muerto,
¡vos sois el muerto de amor!
Que, si la lanza, mi Dios,
el corazón pudo herir,
no pudo el amor morir,
que es tan vida como vos.
Anduve de puerta en puerta
cuando a vos no me atreví;
pero en ninguna pedí
que la hallase tan abierta.
Pues, como abierto os he visto,
a Dios quise entrar por vos:
que nadie se atreve a Dios
sin poner delante a Cristo.
Y aún éste, lleno de heridas,
porque sienta el Padre eterno
que os cuestan, Cordero tierno,
tanta sangre nuestras vidas.
Gloria al Padre omnipotente,
gloria al Hijo Redentor,
gloria al Espíritu Santo:
tres personas, sólo un Dios. Amén.
Jesús envía a sus discípulos a proclamar que el Reino está cerca, no como una promesa futura, sino como una realidad transformadora del presente. Este envío tiene como objetivo sanar corazones, restaurar relaciones y devolver dignidad a quienes sufren. Jesús llama a sus seguidores a ser instrumentos de amor, justicia y paz, construyendo un mundo que refleje el sueño de Dios: una vida plena donde todos sean valorados y respetados. En un contexto de divisiones, enfermedades y exclusión, los cristianos están llamados a ser artesanos del Reino, transformando su entorno con los valores del Evangelio. Este pasaje nos desafía a no ser indiferentes ante el sufrimiento y la injusticia, sino a colaborar activamente con Dios en la construcción de una sociedad más humana y justa. ¿Estamos dispuestos a ser instrumentos de ese Reino, ayudando a crear una vida digna y plena para todos?
Diario Bíblico Claretiano 2026
Reflexiones de un laico 72
Eclesiástico 11
1 La sabiduría del humilde le hace erguir la frente, y lo hace sentar en medio de los poderosos.
2 No alabes a un hombre por su buena presenciani desprecies a nadie por su aspecto.
3 La abeja es pequeña entre los animales que vuelan, pero lo que produce es más dulce que todo.
4 No te gloríes de la ropa que te cubreni te enorgullezcas en los días de gloria,porque las obras del Señor son admirables y están ocultas a los ojos de los hombres.
5 Muchos tiranos se sentaron en el suelo y el que menos lo pensaba se ciñó la diadema.
6 Muchos potentados se hundieron en el deshonor
y hombres ilustres cayeron en manos de otros.
7 No censures antes de averiguar: reflexiona primero, y luego reprocha.
8 No respondas antes de escuchar y no interrumpas cuando otro habla.
9 No discutas sobre lo que no te corresponde
ni te entrometas en las disputas de los pecadores.
10 Hijo mío, no pretendas hacer demasiadas cosas:si lo haces, no quedarás libre de culpa.
Si pretendes demasiado, no lo alcanzarás y aunque quieras huir, no escaparás.
11 Hay quien se esfuerza, se fatiga y se apura,y tanto más desprovisto se ve.
12 Otro es débil, necesitado de ayuda,falto de fuerza y lleno de privaciones;
pero el Señor lo mira con bondad y lo levanta de su humillación;
13 el Señor le hace erguir la frente y muchos quedan maravillados a causa de él.
Sal y luz
Jesús compara a sus discípulos con la sal y la luz, dos elementos esenciales para la vida. La sal, en tiempos de Jesús, protegía contra la corrupción, realzaba el sabor y, mezclada con miel, se usaba para curar. De igual manera, Jesús pide a sus seguidores ser un testimonio vivo del amor de Dios, protegiendo la vida del mal y trayendo esperanza y sanación a los demás. No basta con resistir al mal, sino también con mejorar y transformar la vida de quienes nos rodean. La luz, por su parte, ilumina y guía en la oscuridad. Jesús llama a sus discípulos a ser esa luz que, con los valores del Evangelio, muestra el camino hacia una vida plena. Ser sal y luz implica un compromiso activo con el mundo y con quienes nos rodean, para que nuestras vidas reflejen el amor y la justicia de Dios. ¿Estamos siendo verdaderamente sal y luz en nuestra vida diaria?
Diario Bíblico Claretiano 2926
Himno de laudes
Hoy que sé que mi vida es un desierto,
en el que nunca nacerá una flor,
vengo a pedirte, Cristo jardinero,
por el desierto de mi corazón.
Para que nunca la amargura sea
en mi vida más fuerte que el amor,
pon, Señor, una fuente de alegría
en el desierto de mi corazón.
Para que nunca ahoguen los fracasos
mis ansias de seguir siempre tu voz,
pon, Señor, una fuente de esperanza
en el desierto de mi corazón.
Para que nunca busque recompensa
al dar mi mano o al pedir perdón,
pon, Señor, una fuente de amor puro
en el desierto de mi corazón.
Para que no me busque a mí cuando te busco
y no sea egoísta mi oración,
pon tu cuerpo, Señor, y tu palabra
en el desierto de mi corazón. Amén
Hoy nos encontramos con una imagen profundamente significativa: el pan, un alimento básico en la vida diaria. En un mundo lleno de desigualdades, millones de personas no tienen ni siquiera el pan para comer; pero el hambre que sufrimos no es solo físico. El ser humano de hoy tiene hambre de algo más profundo: hambre de ternura, de inclusión, de dignidad, de justicia y de paz. Estamos en un mundo que necesita más humanidad, más relaciones auténticas y plenas.
El Deuteronomio nos recuerda que muchas veces hemos confiado en panes pasajeros, en cosas que creemos que llenarán nuestras necesidades más profundas, pero que al final no lo logran. Este “pan” temporal, representado por las falsas seguridades de este mundo, no puede saciar el hambre existencial que sentimos. Solo el Dios de la vida puede hacerlo.
Cuando Jesús se compara con el pan, nos habla de algo que todos entendemos: el pan es esencial para vivir, y así, Él mismo es esencial para la vida verdadera, la vida en plenitud. En un mundo que busca soluciones rápidas, estamos invitados a detenernos y pensar en lo que realmente nos alimenta y da sentido a nuestra vida.
Jesús dice que quien come de este pan vivirá para siempre. No se refiere solo a la vida eterna, sino a una vida plena aquí y ahora. Este “pan vivo” no es solo la Eucaristía como un rito, sino aceptar profundamente la vida de Jesús. Comer su carne y beber su sangre significa aceptar su forma de vivir, sus valores, su misión. Se trata de una transformación total. Al participar en la Eucaristía, nos unimos a su proyecto de vida: un proyecto que incluye la justicia, la paz, el perdón y el amor por los demás.
Pablo, en su carta a los Corintios, nos desafía a entender que esta comunión con Cristo no es algo individual. Al comer de este pan, somos parte de un cuerpo, de una comunidad de creyentes. Al alimentarnos de Cristo, estamos llamados a vivir como Él vivió, siendo instrumentos de cambio en el mundo. En un mundo roto y hambriento, ser “comunidad eucarística” significa ser agentes de transformación, llevando la vida de Cristo a los rincones más oscuros de la realidad.
¿Estamos listos para alimentar al mundo con el amor, la justicia y la paz que recibimos en Cristo, el verdadero pan del cielo?
Diario Bíblico 2026
Himno de laudes
Gracias, Señor, por la aurora;
gracias, por el nuevo día;
gracias, por la Eucaristía;
gracias, por nuestra Señora:
Y gracias, por cada hora
de nuestro andar peregrino.
Gracias, por el don divino
de tu paz y de tu amor,
la alegría y el dolor,
al compartir tu camino.
Gloria al Padre, gloria al Hijo,
gloria al Espíritu Santo,
por los siglos de los siglos. Amén.
Reflexiones de un laico 71
Eclesiástico 10
26 No te las des de sabio cuando haces lo que te gusta,
ni busques honores en tiempo de necesidad.
27 Más vale trabajar y tener de sobra
que ser presumido y no tener qué comer.
28 Hijo mío, respétate a ti mismo con modestia
y cuídate como es debido.
29 Al que a sí mismo se condena, ¿quién lo declarará inocente?
Y al que a sí mismo se deshonra, ¿quién lo respetará?
30 Hay pobres que por sensatos son respetados,
pero a otros se les respeta sólo por ser ricos.
31 Si uno, siendo pobre, es respetado,
mucho más cuando sea rico.
Y si uno, siendo rico, es despreciado,
mucho más cuando sea pobre.
Reflexiones de un laico 70
Eclesiástico 10
19¿Quieres ver un hombre honrado?
Mira al hombre que obedece a Dios.
¿Quieres ver un hombre malvado?
Mira al que no cumple los mandamientos.
20Entre hermanos se respeta al mayor,
pero Dios bendice al que le obedece.
21En cambio, rechaza
a los tercos y orgullosos.
22Seamos ricos, seamos pobres,
nuestro orgullo es obedecer a Dios.
23No respetes al pecador,
ni desprecies al inteligente
solo porque es pobre.
24Grandes y dignos de respeto
son los jueces y las autoridades,
pero más grande que todos ellos
es el hombre que obedece a Dios.
25Al sirviente inteligente y sabio
hasta sus patrones lo ayudan.
Marcos 11, 11-25
Este pasaje está lleno de simbolismos que nos invitan a una reflexión profunda. Jesús usa el templo y la higuera para hablarnos de la oración y la fe auténtica. Al limpiar el templo, nos llama a purificar nuestra relación con Dios, evitando que la oración se convierta en un simple intercambio de intereses. La oración debe ser un encuentro sincero que transforme nuestra vida. Por otro lado, la higuera sin frutos representa una fe estéril, incapaz de traducirse en acciones concretas. Jesús condena esta falta de frutos, recordándonos que la verdadera fe siempre se manifiesta en obras de amor, justicia y misericordia. Este texto nos desafía: ¿mi oración es auténtica? ¿Transforma mi vida y me impulsa a obrar con justicia y amor?
Diario Bíblico Claretiano 2026
La Palabra nos habla 167
¿Qué dice la Palabra en 2 Pe 1,2-7?
...Crezca vuestra gracia y paz por el conocimiento de Dios y de Jesús, nuestro Señor. Su divino poder nos ha concedido todo lo que conduce a la vida y a la piedad, dándonos a conocer al que nos ha llamado con su propia gloria y potencia. Con eso nos ha dado los inapreciables y extraordinarios bienes prometidos, con los cuales podéis escapar de la corrupción que reina en el mundo por la ambición, y participar del mismo ser de Dios. En vista de eso, poned todo empeño en añadir a vuestra fe la honradez, a la honradez el criterio, al criterio el dominio propio, al dominio propio la constancia, a la constancia la piedad, a la piedad el cariño fraterno, al cariño fraterno el amor.
¿Qué me dice la Palabra?
Nos habla de cómo el Señor nos ha dado toda la gracia para vencer al mundo y como debe manifestarse esa gracia y esa fe.
Los textos de hoy nos invitan a reflexionar sobre la Alianza como la máxima expresión del amor y compromiso de Dios con su pueblo. Este lazo, que se desarrolla a lo largo de la historia de la salvación, encuentra su culminación en Jesús. En Él, Dios revela la plenitud de su voluntad y nos ofrece un modelo perfecto de humanidad. Jesús no solo cumple la promesa de la Alianza, sino que nos muestra lo que significa ser plenamente humanos, viviendo en coherencia total con la voluntad de Dios.
La primera lectura, tomada del libro del Éxodo, destaca la paciencia y misericordia de Dios. A pesar de las constantes faltas de su pueblo, Él sigue siendo fiel. Moisés intercede por ellos, y en ese encuentro con Dios descubrimos un Creador compasivo y lento para la ira. Esta fidelidad anticipa lo que se verá plenamente en Jesús: un amor que nunca se rinde, incluso cuando fallamos.
En la segunda lectura, Pablo exhorta a los Corintios a vivir en paz y comunión, reflejando la unidad y el amor que Dios nos ha mostrado en Cristo. Nos invita a conformar nuestra vida al ejemplo de Jesús, quien nos enseña que la verdadera humanidad se vive en la entrega generosa y el amor incondicional. La Alianza no es solo un pacto legal, es una relación que debemos vivir cada día, en nuestras decisiones y acciones concretas.
El Evangelio de Juan subraya que Jesús es la plenitud de todo lo que Dios ha querido comunicarnos. En Él, Dios nos da la revelación completa de su amor y su plan para la humanidad. Su vida y enseñanzas nos muestran qué significa ser humano a los ojos de Dios: vivir en amor, justicia y verdad. Jesús es el ejemplo perfecto de una vida en comunión con Dios, una humanidad que responde al amor divino con fe y obediencia.
Así, Jesús no es solo la plenitud de la Alianza, sino también el modelo de humanidad que Dios quiere para nosotros. ¿Estamos dispuestos a seguir su ejemplo y vivir según el plan de Dios?
Diario Bíblico Claretiano 2026
Himno de laudes
Bello es el rostro de la luz, abierto
sobre el silencio de la tierra; bello
hasta cansar mi corazón, Dios mío.
Un pájaro remueve la espesura
y luego, lento, en el azul se eleva,
y el canto le sostiene y pacifica.
Así mi voluntad, así mis ojos
se levantan a ti; dame temprano
la potestad de comprender el día.
Despiértame, Señor, cada mañana,
hasta que aprenda a amanecer, Dios mío,
en la gran luz de la misericordia. Amén.
La Palabra nos habla 166
¿Qué dice la Palabra en 1Pe 4,7-13?
...Sed, pues, moderados y sobrios, para poder orar. Ante todo, mantened en tensión el amor mutuo, porque el amor cubre la multitud de los pecados. Ofreceos mutuamente hospitalidad, sin protestar. Que cada uno, con el don que ha recibido, se ponga al servicio de los demás, como buenos administradores de la múltiple gracia de Dios. El que toma la palabra, que hable palabra de Dios. El que se dedica al servicio, que lo haga en virtud del encargo recibido de Dios. Así, Dios será glorificado en todo, por medio de Jesucristo, a quien corresponden la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén...
¿Qué me dice la Palabra?
Nos habla de cómo ha de manifestarse el Espíritu Santo en los consagrados al Señor. Así daremos gloria a Dios.
Himno de laudes
Cantan tu gloria, Cristo Sacerdote,
los cielos y la tierra:
a ti que por amor te hiciste hombre
y al Padre como víctima te ofrendas.
Tu sacrificio nos abrió las puertas,
de par en par, del cielo;
ante el trono de Dios, es elocuente
tu holocausto en la cruz y tu silencio.
Todos los sacrificios de los hombres
quedaron abolidos:
todos eran figuras que anunciaban
al Sacerdote eterno, Jesucristo.
No te basta el morir, que quieres darnos
alimento de vida:
quedarte con nosotros y ofrecerte
sobre el altar: hacerte eucaristía.
Clavado en cruz nos miras, te miramos,
crece el amor, la entrega.
Al Padre, en el Espíritu, contigo,
eleva nuestro canto y nuestra ofrenda. Amén.
La Palabra nos habla 165
¿Qué dice la Palabra en 1 Pedro (1,18-25)?
Ya sabéis con qué os rescataron de ese proceder inútil recibido de vuestros padres: no con bienes efímeros, con oro o plata, sino a precio de la sangre de Cristo, el Cordero sin defecto ni mancha, previsto antes de la creación del mundo y manifestado al final de los tiempos por vuestro bien. Por Cristo vosotros creéis en Dios, que lo resucitó de entre los muertos y le dio gloria, y así habéis puesto en Dios
vuestra fe y vuestra esperanza. Ahora que estáis purificados por vuestra obediencia a la verdad y habéis llegado a quereros sinceramente como hermanos, amaos unos a otros de corazón e intensamente...
¿Qué me dice la Palabra?
Que Dios, para salvarnos entregó a su Hijo a una muerte de Cruz y por Su sangre nos liberó del pecado y nos dió vida eterna.
El mayor agradecimiento por este amor es que nosotros nos amemos unos a otros del mismo modo, entregando nuestras vidas al servicio de los demás.
La Palabra nos habla 164
¿Qué dice la Palabra en 1Pedro 1,10-16?
...El que os llamó es santo; como él, sed también vosotros santos en toda vuestra conducta, porque dice la Escritura: «Seréis santos, porque yo soy santo.»...
¿Qué me dice la Palabra?
Que el Señor al llamarnos a su misión nos ha santificado por medio de Su Espíritu. Cuidemos esa santidad todos los días de nuestra vida.
Oficio de lecturas
San Ireneo, Obispo y doctor de la Iglesia
Contra los herejes 3, 17, 1-3
"...el Señor prometió que nos enviaría aquel Defensor que nos haría capaces de Dios. Pues, del mismo modo que el trigo seco no puede convertirse en una masa compacta y en un solo pan, si antes no es humedecido, así también nosotros, que somos muchos, no podíamos convertirnos en una sola cosa en Cristo Jesús, sin esta agua que baja del cielo. Y, así como la tierra árida no da fruto, si no recibe el agua, así también nosotros, que éramos antes como un leño árido, nunca hubiéramos dado el fruto de la vida, sin esta gratuita lluvia de lo alto.
Nuestros cuerpos, en efecto, recibieron por el baño bautismal la unidad destinada a la incorrupción, pero nuestras almas la recibieron por el Espíritu..."
En la antesala de Pentecostés
Jesús dejó a su Cuerpo el Espíritu Santo, que es como la savia de Vida que le sostiene, le guía con su luz y le da la sabiduría para discernir cual ha de ser su actuar en cada momento de su historia.
Así vemos como el mismo Espíritu hizo sabios a los apóstoles y les hizo vencer el miedo de ser testigos y misioneros de la Buena Nueva traída por Cristo.
Ese Espíritu le dio una estructura a la iglesia que daba sus primeros pasos y la consolidó en el amor.
En los primeros siglos de su caminar fue el Espíritu Santo quien suscitó en los Padres de la Iglesia a aquellos que la defendieron de las herejías nacientes.
En la época tal vez más oscura de su historia surgieron los grandes santos de la Edad Media y que mantuvieron viva la llama del Espíritu durante la reforma protestante.
Hoy podemos ver como en los siglos XX y XXI, por medio de grandes y santos Papas y del Concilio Vaticano II, el Espíritu Santo sigue purificando a su Iglesia, transformándola para que se adapte a los signos de los tiempos.
Somos nosotros los que muchas veces, a nivel personal, quisiéramos quedarnos en el inmovilismo de nuestra comodidad y amarrados para no depender de las sorpresas de Dios.
Para no enfrentarnos a los desafíos que el Espíritu desata en nuestro camino.
Como el viento, que no sabemos de donde viene y a donde va, asi estemos presto a que el viento del Espíritu nos lleve a donde el quiera. En definitiva nos llevará por el camino de la Verdad y la Vida. No nos opongamos con razonamientos humanos a su acción. Dejemonos impulsar por El y cumpliremos siempre la voluntad del Padre.
WQN 2020
La conversación de Jesús con Pedro ofrece una profunda lección sobre el cuidado y el amor en la misión. Al preguntarle tres veces si lo ama, Jesús lo llama a “apacentar” sus corderos y ovejas, subrayando que el verdadero cuidado debe nacer de un amor auténtico. Este llamado a “apacentar” nos desafía a vivir una espiritualidad del cuidado, donde el amor no es solo una emoción, sino el principio que guía cada acción. Nos invita a cuidar con ternura y atención, reflejando la paz que el amor verdadero genera. Este cuidado, lleno de respeto y empatía, es esencial para una misión que busca no solo el bienestar físico, sino también el espiritual y emocional de quienes están bajo nuestra responsabilidad. Nuestra misión cristiana es apacentar con amor genuino, siendo un reflejo de la paz y la plenitud que el amor de Jesús trae a nuestras vidas. ¿Cómo puedes vivir este amor en tus relaciones y responsabilidades diarias?
Diario Bíblico Claretiano 2026
Himno del Oficio
¡Oh llama de amor viva,
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro!;
pues ya no eres esquiva,
acaba ya, si quieres;
rompe la tela de este dulce encuentro.
¡Oh cauterio suave!
¡Oh regalada llaga!
¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado!,
que a vida eterna sabe
y toda deuda paga;
matando, muerte en vida la has trocado.
¡Oh lámparas de fuego,
en cuyos resplandores
las profundas cavernas del sentido,
que estaba oscuro y ciego,
con extraños primores,
calor y luz dan junto a su querido!
¡Cuán manso y amoroso
recuerdas en mi seno,
donde secretamente solo moras,
y en tu aspirar sabroso
de bien y gloria lleno,
cuán delicadamente me enamoras! Amén.
La Palabra nos habla 164
¿Qué dice la Palabra en Hch 20,28-38 y
Jn 17,11b-19?
...decía Pablo a los presbíteros de la Iglesia de Éfeso: «Tened cuidado de vosotros y del rebaño que el Espíritu Santo os ha encargado guardar, como pastores de la Iglesia de Dios, que él adquirió con su propia sangre. Ya sé que, cuando os deje, se meterán entre vosotros lobos feroces, que no tendrán piedad del rebaño. Incluso algunos de vosotros deformarán la doctrina y arrastrarán a los discípulos. Por eso, estad alerta: acordaos que durante tres años, de día y de noche, no he cesado de aconsejar con lágrimas en los ojos a cada uno en particular. Ahora os dejo en manos de Dios y de su palabra de gracia...
...No ruego que los retires del mundo, sino que los guardes del mal...
¿Qué me dice la Palabra?
Que oremos incesantemente al Padre por nuestros sacerdotes para que no se desvíen de la Verdad.
Himno de laudes
¡El mundo brilla de alegría!
¡Se renueva la faz de la tierra!
¡Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo!
Ésta es la hora
en que rompe el Espíritu
el techo de la tierra,
y una lengua de fuego innumerable
purifica, renueva, enciende, alegra
las entrañas del mundo.
Ésta es la fuerza
que pone en pie a la Iglesia
en medio de las plazas
y levanta testigos en el pueblo,
para hablar con palabras como espadas
delante de los jueces.
Llama profunda,
que escrutas e iluminas
el corazón del hombre:
restablece la fe con tu noticia,
y el amor ponga en vela la esperanza
hasta que el Señor vuelva.
La Palabra nos habla 163
¿Qué dice la Palabra en Juan (17,1-11a)?
En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo: «Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique y, por el poder que tú le has dado sobre toda carne, dé la vida eterna a los que le confiaste. Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado sobre la tierra, he coronado la obra que me encomendaste. Y ahora, Padre, glorifícame cerca de ti, con la gloria que yo tenía que yo tenía cerca de ti, antes que el mundo existiese...
¿Qué me dice la Palabra?
Que Jesús cumplió todo lo que el Padre le había encomendado y por eso volvió a los cielos glorificado. Hagamos como El la voluntad del Padre: amar hasta entregar toda nuestra vida por los demás.
La Palabra nos habla 162
¿Qué dice la Palabra en Juan 16,29-33?
..En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al mundo»...
¿Qué me dice la Palabra?
Que confiemos plenamente en el Señor y El será nuestro protector y guía en nuestras luchas diarias.
17 de Mayo del 2026
Ascensión del Señor
Hechos 1,1-11: Se elevó a la vista de ellos
Salmo 47: Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas
Efesios 1,17-23: Lo sentó a su derecha en el cielo
Mateo 28,16-20: «Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra»
La Ascensión marca el momento en que Jesús es elevado al cielo, señalando una nueva etapa en su misión. Antes de partir, instruye a los apóstoles a permanecer en Jerusalén hasta recibir el Espíritu Santo, quien les dará la fuerza para ser sus testigos “en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra”. Este mandato reafirma nuestra esencia misionera, impulsándonos a salir de nuestras zonas de confort y llevar la Buena Noticia más allá de sus fronteras. Cuando los discípulos se quedan mirando al cielo, los ángeles les invitan a bajar la mirada y comprender que el dinamismo de la encarnación y la resurrección les llama a enfrentar la realidad vivida con Jesús, superando una fe meramente espiritualista.
En la carta a los Efesios, se describe a Cristo sentado a la derecha del Padre, por encima de toda autoridad y poder. Esta imagen podría entenderse como una exaltación triunfalista, pero, desde la perspectiva de la kenosis (el vaciamiento de sí mismo que Jesús abrazó en su encarnación y pasión), comprendemos que su “poder” no es dominación, sino servicio y amor sacrificial. Jesús no ejerce poder para someter, sino para liberar y transformar desde la entrega total. Su exaltación es fruto de su abajamiento, mostrando que la verdadera autoridad divina se manifiesta en la humildad y el servicio. Así, la Iglesia, como cuerpo de Cristo, está llamada a vivir su misión desde el amor desinteresado y la solidaridad con los más vulnerables.
El Evangelio de Mateo nos lleva a Galilea, el lugar donde Jesús comenzó su ministerio. Es aquí, en las periferias, donde Jesús da el mandato misionero, recordándonos que la misión de la Iglesia inicia en los márgenes, entre las realidades más alejadas y vulnerables. Con plena autoridad, envía a sus discípulos a hacer nuevos seguidores en todas las naciones, bautizándolos y enseñándoles a cumplir sus mandamientos. La Ascensión no es una despedida, sino el comienzo de una nueva etapa, en la que la comunidad cristiana asume su misión con mayor responsabilidad. Es tiempo de madurez, en el que, guiados por el Espíritu, continuamos la obra de Cristo, confiando en su promesa: “Yo estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo”.
Diario Bíblico Claretiano 2026
6ª Semana de Pascua
San Juan Nepomuceno (1393)
Hch 18,23-28: Apolo demostraba que Jesús era el Mesías
Sal 47: «Dios es el rey del mundo»
Jn 16,23b-28: «El Padre los quiere»
El amor de Dios no es un pase libre para cumplir deseos egoístas ni una promesa de soluciones mágicas. Pedir en el nombre de Jesús no significa evadir responsabilidades ni esperar que Dios actúe por nosotros. Su amor nos impulsa a reconocer nuestras capacidades y límites, invitándonos a colaborar activamente en su proyecto de Amor y Libertad. Dios no hace todo por nosotros; nos ha dado talentos y ha puesto personas a nuestro lado para apoyarnos. Su Providencia actúa cuando confiamos en Él y, al mismo tiempo, usamos nuestras habilidades para transformar el mundo. La oración no es un escape, sino un compromiso con su misión. ¿Estamos dispuestos a equilibrar nuestra confianza en Dios con un esfuerzo sincero y compartido en comunidad?
Diario Bíblico Claretiano 2026
6ª Semana de Pascua
San Isidro Labrador (1130)
Hch 18,9-18: «Muchos de esta ciudad son pueblo mío»
Sal 47: «Dios es el rey del mundo»
Jn 16,20-23a: «Nadie les quitará la alegría»
En el día de San Isidro Labrador, patrono de los agricultores, este texto del Evangelio de Juan toma un significado especial. Jesús habla de una tristeza que se convierte en alegría, una imagen que resuena en el corazón del campesino. Quienes trabajan la tierra saben bien lo que es sembrar con esfuerzo y sacrificio, a veces en medio de dificultades y lágrimas. La siembra es un acto de fe, con la mirada puesta en la cosecha que llegará. Así como una mujer olvida el dolor del parto al ver a su hijo, el campesino olvida las dificultades al ver los frutos de su trabajo. Jesús nos promete que, aunque ahora enfrentemos tristezas, el gozo que Él nos da es tan grande que nadie podrá quitárnoslo. Es una alegría que brota del esfuerzo bien hecho y de la confianza en que, tras la siembra, siempre llega la cosecha. ¿Cómo experimentas la esperanza y la alegría en medio de los desafíos diarios? ¿Aprecias el esfuerzo del campesino?
Diario Bíblico Claretiano 2026
La Palabra nos habla 161
¿Qué dice la Palabra en Juan 15,9-17?
...No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros.»
¿Qué me dice la Palabra?
Que tenemos una inmensa responsabilidad de dar frutos abundantes y permanecer en Aquel que nos eligió, nos redimió y nos da vida y gozó. El es nuestra esperanza y en El y su Padre confiamos. Su Espíritu Santo nos ha llenado de su Amor.
Buen día para todas y todos
Este pasaje nos recuerda que la revelación de Dios no está cerrada ni limitada al pasado. Jesús nos asegura que el Espíritu de la verdad nos guiará hacia una comprensión más profunda. Esto significa que la revelación es progresiva, y que Dios sigue hablando en cada época, en cada situación y a cada pueblo de manera única. Esta verdad nos llama a ser buscadores constantes, abiertos a nuevas experiencias y comprensiones de Dios. Nos invita a dejar atrás posturas rígidas e intolerantes que rompen relaciones y destruyen la fraternidad. En lugar de aferrarnos a verdades cerradas, estamos llamados a caminar en la libertad del Espíritu, que nos conduce hacia una mayor claridad y caridad. El reto es mantener un corazón abierto, dispuesto a aprender y crecer, sabiendo que la verdad se revela en un diálogo continuo con Dios y con los demás, en un espíritu de sinodalidad. ¿Cómo podemos cultivar una actitud sinodal que nos mantenga en apertura y búsqueda constante?
Diario Bíblico Claretiano 2026
La Palabra nos habla 160
¿Qué dice la Palabra en Hechos 16,22-24?
...¿qué tengo que hacer para salvarme?»
Le contestaron:
«Cree en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu familia».
Y le explicaron la palabra del Señor, a él y a todos los de su casa.
A aquellas horas de la noche, el carcelero los tomó consigo, les lavó las heridas, y se bautizó en seguida con todos los suyos; los subió a su casa, les preparó la mesa, y celebraron una fiesta de familia por haber creído en Dios.
¿Qué me dice la Palabra?
Que nuestra fe en Jesús nos salvará y por eso debemos dar gracias todos los días al Señor.
El nos prepara la mesa del Banquete Eucarístico para que lo celebremos en comunidad, familiar y eclesial.
Como en todo banquete de celebración, El nos invita a estar alegres en Su Espíritu y, a manifestarlo con cantos, alabanzas, aplaudiendo cuando compartimos la alegría de otros. Es decir, dejarnos llevar por lo que el Espíritu suscite en nosotros en ese momento, sin miedo y escrúpulos. Es la Fiesta del Señor. Celebrémosla.
El mensaje de Jesús sobre el Espíritu Santo nos invita a reflexionar sobre esa fuerza interior que nos impulsa a luchar por el bien, incluso en tiempos difíciles. Jesús sabe que seguir su camino no siempre es fácil; a veces nos sentimos incomprendidos o enfrentamos oposición de quienes no comparten nuestra visión de amor y compasión. En medio de estas dificultades, el Espíritu Santo se convierte en nuestra guía, recordándonos que debemos mantenernos firmes en nuestros valores. Este Espíritu nos da fuerza para ser agentes de cambio, testigos de una vida que promueve la dignidad humana y la liberación del sufrimiento. La verdadera liberación no llega solo con la ausencia de conflictos, sino con el compromiso profundo con la verdad y el amor. Estos transforman no solo nuestras vidas, sino también las de quienes nos rodean. ¿Estamos dispuestos a dejarnos inspirar por el Espíritu Santo y ser testigos activos del bien y la compasión en nuestro día a día?
Diario Bíblico Claretiano 2026
El libro de los Hechos nos muestra cómo la llegada del Espíritu Santo a Samaria extiende la misión pascual y anticipa la era del Espíritu. A través de Felipe, vemos que el Espíritu Santo da vida a la proclamación del Evangelio y a los sacramentos, recordándonos que no deben ser simples rituales, sino encuentros profundos con el Dios vivo. La imposición de manos por Pedro y Juan resalta la importancia de vivir una fe plena, permitiendo que el Espíritu transforme nuestra vida y nos conecte auténticamente con el Dios de la Vida.
Por su parte, la carta de Pedro nos desafía a dar razón de nuestra esperanza con humildad y respeto, sin convertir nuestra fe en un motivo de confrontación con quienes profesan otras creencias o con los no creyentes. En la vivencia pascual, defender la fe significa vivirla con coherencia, dejando que nuestras acciones hablen más que nuestras palabras. La verdadera defensa de la fe no está en ganar discusiones, sino en atraer a otros con el testimonio de una vida transformada por el amor. Como nos enseñó Aparecida, el Evangelio no se transmite por proselitismo, sino por atracción. Así, nuestra fe no se impone, sino que se ofrece como un camino hacia la vida plena en el Espíritu.
En el Evangelio de Juan, Jesús promete enviar al Espíritu Santo, el Defensor y Espíritu de la verdad, para estar con nosotros y en nosotros. Esta promesa es un faro de esperanza, especialmente relevante para jóvenes y adultos que buscan propósito y verdad en un mundo a veces agresivo e intolerante. El Espíritu nos conecta con la vida de Jesús, ayudándonos a comprender sus motivaciones más profundas expresadas en sus mandamientos y a vivir en comunión con el Padre. Su presencia nos invita a ser testigos de amor y verdad, iluminando nuestra vida y misión. En esta era de posverdad y confusión, el Espíritu nos guía hacia la verdad auténtica y el amor genuino, transformando nuestras vidas y comunidades.
¿Cómo podemos vivir la Pascua y prepararnos para el tiempo del Espíritu Santo de manera que transforme nuestra vivencia de los sacramentos y nuestro testimonio, inspirando a otros a una vida coherente y vibrante en el amor y la justicia?
Diario Bíblico Claretiano 2026
Reflexiones de un laico 69
Eclesiástico 10
6Si alguien te ofende,
no le hagas ningún daño
ni le guardes rencor.
7Ni Dios ni los hombres soportan
a la gente orgullosa y malvada.
8Por la maldad y el orgullo
las naciones cambian de dueño.
9De nada nos sirve el orgullo;
solo somos polvo y ceniza,
y finalmente todos moriremos.
10Ante una enfermedad grave,
el médico no tiene nada que hacer;
hoy reinamos, mañana morimos,
11y en cuanto nos entierran
nos devoran los gusanos.
12Comenzamos a ser orgullosos
cuando dejamos de tomar en cuenta
a Dios, nuestro Creador.
13Del orgullo brota el pecado
como agua de un manantial;
Juan 14,21-26
Para muchos jóvenes, sentirse queridos es clave. En el Evangelio, Jesús nos enseña que el amor verdadero va más allá de un simple sentimiento. Nos habla de un amor que se refleja en decisiones y acciones concretas, no solo en emociones pasajeras. Es un amor comprometido, que se vive en lo cotidiano, superando nuestros gustos o deseos personales. El amor de Jesús, que es el amor del Padre, es incondicional y nos llama a vivirlo activamente, acogiendo a los demás sin condiciones. El Espíritu Santo, nuestro guía, nos ayuda a superar las ideas equivocadas o inmaduras que podemos tener sobre el amor, y nos impulsa a vivirlo de manera auténtica, transformando nuestras relaciones. ¿Cómo podemos reflejar este amor comprometido en nuestras acciones diarias? Es un desafío hacer que nuestra fe se traduzca en un amor tangible, sobre todo para aquellos que no han experimentado amor. ¿Estamos dispuestos a ser testigos de este amor en un mundo lleno de desamor?
Diario Bíblico Claretiano 2026
Reflexiones de un laico 68
Eclesiástico 10
1El gobernante sabio
educa a su pueblo
y organiza bien su gobierno.
2Todo pueblo tiene
el gobierno que se merece.
3Cuando el rey es ignorante,
el pueblo acaba en la ruina;
cuando el rey es sabio,
el pueblo prospera.
4-5Dios tiene en sus manos
el poder de gobernar este mundo,
y el poder de nombrar gobernantes.
Cuando llega el momento,
elige al gobernante adecuado
y le da su propia autoridad.
La Palabra nos habla 159
¿Qué dice la Palabra en Juan 15,1-8?
...En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento que no da fruto en mí lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto.
Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros.
Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí...
¿Qué me dice la Palabra?
Que solo unidos a Cristo podremos dar frutos y el Padre irá podándonos para que demos frutos en abundancia. Su Palabra es la semilla divina que El ha sembrado en nosotros. Cuidemos de que no muera.
La Palabra nos habla 158
¿Qué dice la Palabra en Hechos 14, 19-28?
Después de predicar el Evangelio en aquella ciudad y de ganar bastantes discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquia, animando a los discípulos y exhortándolos a perseverar en la fe, diciéndoles que hay que pasar muchas tribulaciones para entrar en el reino de Dios.
En cada Iglesia designaban presbíteros, oraban, ayunaban y los encomendaban al Señor, en quien habían creído...
¿Qué me dice la Palabra?
Que Pablo y Bernabé, como apóstoles de los gentiles, seguían la Tradición de la Iglesia de Cristo, predicando la Buena Nueva y ordenando sacerdotes para cada comunidad, así como los Doce y sus discípulos habían ordenado los primeros diáconos. Esa sigue siendo hoy nuestra Iglesia.
La Palabra nos habla 157
¿Qué dice la Palabra en Juan 14,21-26?
...pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho».
¿Qué me dice la Palabra?
Que ese mismo Espíritu que recibimos en el Bautismo y en la Confirmación sigue siendo derramado por el Padre y el Hijo cada vez que lo imploramos. Que esta Pascua sea una plena preparación para renovar esa presencia del Espíritu Santo en Pentecostés. Su venida es manifestación de un Cristo Resucitado.
5º Domingo de Pascua
Santos Felipe y Santiago, apóstoles (s. I)
Exaltación de la Cruz (algunos países)
Hechos 6,1-7: Eligieron a siete hombres llenos de Espíritu
Salmo 33: «Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros»
1 Pedro 2,4-9: «Ustedes son una raza elegida, un sacerdocio real»
Juan 14,1-12: «Yo soy el camino, la verdad, y la vida»
La elección de los primeros diáconos nos reta, como Iglesia, a ser más inclusivos en los ministerios. Los apóstoles, al ver la necesidad de servir mejor a la comunidad, delegaron responsabilidades, reconociendo la diversidad de dones entre sus miembros. Este pasaje nos plantea una pregunta clave para hoy: ¿cómo avanzar hacia una mayor inclusión ministerial, respetando la tradición y, a la vez, respondiendo a los signos de los tiempos? El rol de las mujeres en los ministerios, la participación de los laicos y la renovación de los mismos son temas ineludibles para ser fieles a nuestra misión, siempre guiados por el Espíritu Santo y en continuidad con el Concilio Vaticano II.
Pedro nos recuerda que formar parte de una comunidad espiritual es una misión que trasciende cualquier tipo de autorreferencialidad o espiritualismo. Somos llamados a ser un “pueblo elegido”, no por exclusividad, sino por una responsabilidad compartida. Este llamado, recibido en el bautismo, nos invita a ser sacerdotes, profetas y reyes, participando activamente en la construcción de una comunidad que acoge a todos. La elección divina no nos eleva por encima de los demás, sino que nos otorga la tarea de servir con amor y compromiso, buscando siempre el bien común y promoviendo la inclusión en todas sus formas. Pertenecer a este proyecto no es un privilegio, sino una invitación a caminar juntos, reconociendo que todos somos parte del plan de Dios.
Jesús se presenta como el camino, la verdad y la vida. Al decir “yo soy el camino”, nos invita a seguir su ejemplo de amor y servicio desinteresado, un sendero que nos lleva a una vida plena en comunidad. Al identificarse como “la verdad”, nos desafía a abrazar su amor comprometido como una verdad que confronta las mentiras de la posverdad, promoviendo una visión clara y honesta del ser humano y del mundo. Al ser “la vida”, nos ofrece una opción que da sentido a cualquier existencia que quiera asumir sus mismas causas. Vivamos sus enseñanzas en nuestro día a día, con compasión y responsabilidad. Más que una fe teórica, Jesús nos llama a encarnar su amor en cada acción y decisión.
¿Cómo reflejamos a Jesús en nuestra vida cotidiana? ¿Es nuestra Iglesia un espacio de creatividad ministerial?
Diario Bíblico Claretiano 2026
Feliz quinto domingo de Pascua
Reflexiones de un laico 67
Eclesiástico 9
10No abandones a un viejo amigo,
pues uno nuevo no será igual a él.
Amigo nuevo es como vino nuevo:
deja que se añeje, y entonces lo beberás.
11No envidies al malvado:
no sabes cuándo llegará su día.
12No envidies los éxitos del insolente;
piensa que a la hora de la muerte tendrá su castigo.
14Responde al prójimo lo mejor que puedas
y hazte amigo de los sabios.
15Cuenta tus planes a los prudentes
y escoge entre ellos tus amigos íntimos.
16Júntate a comer con los honrados
y que tu adorno sea honrar a Dios.
17En manos hábiles está seguro el derecho,
y el sabio gobierna a su pueblo.
18Al que habla sin ton ni son hay que temerle,
pues en su boca hasta una profecía se hace odiosa.
1 de Mayo del 2026
4ª Semana de Pascua
San José, Obrero (s. I)
Gén 1,26−2,3: «Hagamos al hombre»
Sal 89: «Señor, consolida las obras de tus manos»
Mt 13,54-58: «¿No es éste el hijo del carpintero?»
En la fiesta de San José Obrero, el evangelio nos presenta al hijo del carpintero enfrentando la incredulidad y el rechazo en su propia tierra. Este relato puede resonar con muchos jóvenes que, al igual que Jesús, se ven atrapados entre las exigencias del trabajo y el deseo de vivir su fe. En un mundo donde el tiempo es limitado, muchos hacen grandes esfuerzos por equilibrar sus responsabilidades laborales con su compromiso cristiano. Jesús nos enseña que el trabajo no es un obstáculo para la fe, sino un espacio donde podemos vivir nuestra vocación. Aunque a veces el mundo no reconozca el valor de nuestra fe o dedicación, como le pasó a Jesús en su propia tierra, estamos llamados a perseverar. Integrar nuestra fe en el trabajo no es fácil, pero sí posible. ¿Podemos transformar cada jornada laboral en una oportunidad para fortalecer nuestra relación con Dios y testimoniar su amor con creatividad y tenacidad?
Diario Bíblico Claretiano 2026
La Palabra nos habla 156
¿Qué dice la Palabra en Juan 12,44-50?
..El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me ha enviado. Y el que me ve a mí, ve al que me ha enviado. Yo he venido al mundo como luz, y así, el que cree en mí no quedará en tinieblas...
¿Qué me dice la Palabra?
Que si creemos en Cristo creemos también en el Padre y todo lo que Él ha prometido, comenzando por la venida del Espíritu Santo. Entonces caminaremos en la paz y la alegría de la Luz que disipa todas las dudas y tinieblas.
Reflexiones de un laico 66
Eclesiástico 8, 18-19
18 No hagas ante un extraño lo que debe quedar oculto, porque no sabes con qué puede salir.
19 No abras tu corazón a cualquiera ni dejes que cualquiera te haga un favor.
Reflexiones de un laico 65
Eclesiástico 8, 3-12
3 No disputes con un charlatán, no eches más leña a su fuego.
4 No bromees con un hombre grosero, para que tus antepasados no sean injuriados.
5 No reproches al pecador que se arrepiente: recuerda que todo somos culpables.
6 No desprecies a un hombre en su vejez porque también nosotros envejecemos.
7 No te alegres por la muerte de nadie: recuerda que todos tenemos un fin.
8 No menosprecies la conversación de los sabios: vuelve sobre sus máximas una y otra vez,
porque de ellos recibirás la instrucción y el arte de servir a los grandes.
9 No te apartes de la conversación de los ancianos, porque ellos mismos aprendieron de sus padres:
de ellos aprenderás a ser inteligente y a dar una respuesta en el momento justo.
10 No remuevas las brasas del pecador, no sea que te quemes con sus llamas.
11 No cedas en presencia de un insolente, porque él sería como una trampa tendida ante tu boca.
12 No prestes a un hombre más fuerte que tú, y si prestas, dalo por perdido.
4to Domingo de Pascua
Según el relato de los Hechos, la gracia de la resurrección, vivida por los discípulos, se transformó en misión: anunciar a Jesús crucificado, quien es también el Resucitado, el Cristo de la fe. Este Jesús histórico, proclamado como Señor y Mesías, nos invita a una vida de paz y reconciliación. Aceptar este mensaje es comprometerse a luchar contra el mal y la injusticia en el mundo. La resurrección no solo nos libera, sino que también nos envía a una misión transformadora, llamándonos a la conversión, al bautismo y a recibir el don del Espíritu Santo para vivir en fidelidad esta nueva vida.
La carta de Pedro nos recuerda que seguir a Jesús implica una fidelidad radical al Reino de Dios, lo que a veces trae consigo sufrimiento, incomprensión, persecución e incluso la muerte. Aunque no buscamos el sufrimiento, lo aceptamos como resultado de nuestra coherencia con los valores del Evangelio. Jesús, quien padeció sin recurrir a la violencia, nos muestra cómo vivir en la voluntad de Dios aun en medio de la adversidad. Sus cicatrices nos sanan y nos dan fuerza para seguir adelante. Al regresar al Pastor de nuestras vidas, asumimos un compromiso con la justicia y la paz, aunque eso implique sacrificios.
Jesús, al denunciar a los falsos pastores, también nos enfrenta a realidades que desafían hoy a la Iglesia y la sociedad: el clericalismo, el machismo, el patriarcado, los abusos sexuales y de poder, así como los abusos económicos. Estas son formas modernas de los "ladrones y asaltantes" que no entran por la puerta, sino que buscan aprovecharse del rebaño, causando daño y destrucción. En contraste, el pastoreo que Jesús propone es cercano y cuidadoso, donde las ovejas son conocidas y amadas. Nos invita a rechazar cualquier forma de liderazgo que perpetúe el abuso o la explotación. En lugar de un liderazgo que somete, Jesús nos llama a uno que dignifica y construye relaciones basadas en la empatía, la justicia y el respeto.
En un tiempo en el que estos escándalos han herido profundamente a la Iglesia y minado la confianza del pueblo, es esencial asumir la responsabilidad de transformar nuestro liderazgo y pastoreo, para que proteja y nutra verdaderamente a cada persona.
¿Cómo podemos, siguiendo el ejemplo de Jesús, erradicar todas las formas de abuso en nuestras comunidades y crear un liderazgo que promueva la vida en abundancia?
Diario Bíblico Claretiano 2026
La Palabra nos habla 155
¿Qué dice la Palabra en 1 Pedro ,5,5-14?
...Sed sobrios, estad alerta, que vuestro enemigo, el diablo, como león rugiente, ronda buscando a quién devorar. Resistidle firmes en la fe, sabiendo que vuestros hermanos en el mundo entero pasan por los mismos sufrimientos. Tras un breve padecer, el mismo Dios de toda gracia, que os ha llamado en Cristo a su eterna gloria, os restablecerá, os afianzará, os robustecerá. Suyo es el poder por los siglos. Amén...
¿Qué me dice la Palabra?
Que Jesús ha vencido al demonio y si creemos en su poder, El nos librará de sus asechanzas. Sufriremos tribulaciones y pruebas pero venceremos.
24 de Abril del 2026
3º de Pascua
Juan 6,52-59: «Mi carne es verdadera comida»
En aquel tiempo, los judíos se pusieron a discutir: ¿Cómo puede éste darnos de comer su carne?
53 Les contestó Jesús: Les aseguro que, si no comen la carne y beben la sangre del Hijo del Hombre, no tendrán vida en ustedes.
54 Quien come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo lo resucitaré el último día.
55 Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida.
56 Quien come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él.
57 Como el Padre que me envió vive y yo vivo por el Padre, así quien me come vivirá por mí.
58 Éste es el pan bajado del cielo y no es como el que comieron sus padres, y murieron. Quien come este pan vivirá siempre.
59 Esto dijo Jesús enseñando en la sinagoga de Cafarnaún.
Comentario
Juan presenta a Jesús como motivo de contradicción y rechazo, algo que sigue ocurriendo hoy. Su enseñanza sobre el “pan de vida” desconcertó a su gente y sigue desafiando nuestra forma de vivir la fe. Al decir que su carne es verdadera comida y su sangre verdadera bebida, Jesús nos enfrenta a una decisión radical: aceptar su propuesta de vida plena. Hoy, vemos cómo el mensaje de Jesús sigue dividiendo opiniones. Algunos prefieren una espiritualidad más personal y espiritualista, mientras que otros se inclinan por una fe más comprometida con la justicia y la dignidad humana. Jesús nos invita a un camino que es tanto espiritual como práctico, donde la fe se traduce en acciones que transforman la realidad. Esta reflexión nos invita a examinar cómo vivimos nuestra fe y a preguntarnos si estamos dispuestos a seguir a Jesús en su camino de entrega y compromiso con la vida digna de todos.
Diario Bíblico Claretiano 2026
Juan 6,44-51
En el mundo actual, lleno de desafíos, la afirmación de Jesús nos ofrece una esperanza profunda. Su promesa de vida eterna no es algo lejano, sino una llamada urgente a vivir unidos a Él y a participar en su misión de liberación. Para nuestras comunidades, este pasaje muestra que la vida plena se encuentra en Cristo, quien se ofrece como alimento para nuestro camino. No es solo una enseñanza, sino una realidad transformadora, especialmente en tiempos de violencia, pobreza y marginación. Este mensaje es una oportunidad para que nuestras comunidades cristianas renueven su fe, alimentando su vida espiritual y reforzando su papel como testimonio colectivo, desde la familia y la comunidad, en un mundo que cambia rápidamente. No solo nos alimentamos de este pan, también lo ofrecemos a los demás para combatir la deshumanización. Entonces, ¿cómo podemos ofrecer este pan a las nuevas generaciones, quienes son las principales víctimas de este sistema?
Diario Bíblico Claretiano 2026
La Palabra nos habla 154
¿Qué dice la Palabra en Juan 6,35-40?
...Esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.»
¿Qué me dice la Palabra?
Que Jesús vino a traernos vida eterna. Solo tenemos que creerle y se cumplirá la voluntad de Su Padre. Nuestras buenas obras serán el testimonio de esa fe.
Juan 6, 30-35
El discurso de Jesús como el “pan de vida” sigue desafiando, especialmente a muchos jóvenes que encuentran difícil creer. En un mundo donde la duda parece ganar terreno, Jesús ofrece una esperanza que supera la desconfianza. Promete no rechazar a nadie que se acerque a Él, demostrando su amor incondicional a quienes luchan por creer. Para los jóvenes, enfrentar la verdad del evangelio es un reto, ya que están en una etapa de grandes preguntas sobre su identidad, propósito y fe. Pero Jesús les hace una invitación personal: venir a Él y encontrar la plenitud de vida y una esperanza que nunca falla. En medio de sus luchas y dudas, su promesa de no rechazar a quienes lo buscan sinceramente es un ancla de amor seguro. Entonces, ¿cómo podemos acompañarlos en este camino de fe, mostrando el amor y la gracia de Jesús que transforma incluso en medio de la incredulidad?
Diario Bíblico Claretiano 2026
La Palabra nos habla 153
¿Qué nos dice la Palabra en Juan 6,22-29?
...Trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a este lo ha sellado el Padre, Dios»...
¿Qué me dice la Palabra?
Que el alimento que nos hace perdurar hasta la vida eterna es el propio Cristo que nos da su cuerpo. Acudamos frecuentemente a Su mesa.
Lucas 24,13-35
Para entender el impacto de las imágenes que presenta Juan, es esencial mirar los versículos previos. Estos describen la sorpresa por la multiplicación de los panes, la confusión del pueblo que quería coronar a Jesús como rey, y su decisión de retirarse solo. La escena caótica incluye vientos fuertes, un lago agitado, la llegada de la noche, y el temor de los discípulos al verlo regresar. Estas imágenes reflejan la falta de claridad y crisis que vivieron los primeros seguidores, al no comprender aún la identidad y el propósito de Jesús. En nuestras comunidades, también podemos experimentar confusión pastoral o malinterpretaciones, que nos llevan a crisis. Es vital tener planes pastorales bien integrados, donde formación, espiritualidad y acción estén en armonía. Estos procesos deben recordarnos siempre nuestra identidad y misión. Y si alguna vez nos embarcamos en proyectos sin Jesús, no temamos; dejemos que regrese, nos devuelva la paz, y nos ayude a retomar el rumbo.
Diario Bíblico Claretiano 2026
La Palabra nos habla 152
¿Qué dice la Palabra en Hechos de los apóstoles (6,1-7)?
En aquellos días, al crecer el número de los discípulos, los de lengua griega se quejaron contra los de lengua hebrea, porque en el servicio diario no se atendía a sus viudas.
Los Doce, convocando a la asamblea de los discípulos, dijeron: No nos parece bien descuidar la palabra de Dios para ocuparnos del servicio de las mesas. Por tanto, hermanos, escoged a siete de vosotros, hombres de buena fama, llenos de espíritu y de sabiduría, y los encargaremos de esta tarea; nosotros nos dedicaremos a la oración y al servicio de la palabra»...
¿Qué me dice la Palabra?
Como el Espíritu Santo va estableciendo los ministerios en la Iglesia para que cada necesidad sea atendida sin descuidar la Oración y la Palabra.
Surge el ministerio diaconal, abierto al servicio de todos, incluso a los paganos.
Himno de oficio
¡Cristo ha resucitado!
¡Resucitemos con él!
¡Aleluya, aleluya!
Muerte y Vida lucharon,
y la muerte fue vencida.
¡Aleluya, aleluya!
Es el grano que muere
para el triunfo de la espiga.
¡Aleluya, aleluya!
Cristo es nuestra esperanza
nuestra paz y nuestra vida.
¡Aleluya, aleluya!
Vivamos vida nueva,
el bautismo es nuestra Pascua.
¡Aleluya, aleluya!
¡Cristo ha resucitado!
¡Resucitemos con él!
¡Aleluya, aleluya! Amén.
La Palabra nos habla 151
¿Qué dice la Palabra en Juan (3,16-21)?
"TANTO amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios..."
¿Qué me dice la Palabra?
Que el perdón de Jesús está disponible siempre que arrepentidos lo pidamos.
Para eso entregó su vida por nosotros.
Demos gracias y alegrémonos de tanto amor.
La Palabra nos habla 150
¿Qué dice la Palabra en Hechos de los apóstoles (4,32-37)?
EL grupo de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma: nadie llamaba suyo propio nada de lo que tenía, pues lo poseían todo en común.
Los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con mucho valor. Y se los miraba a todos con mucho agrado. Entre ellos no había necesitados, pues los que poseían tierras o casas las vendían, traían el dinero de lo vendido y lo ponían a los pies de los apóstoles; luego se distribuía a cada uno según lo que necesitaba.
¿Qué me dice la Palabra?
Que hagamos realidad la utopía de las primeras comunidades: un solo corazón y una sola alma. Atentos a las necesidades de todos para compartir lo que Dios nos ha dado. Proclamar sin miedo a Cristo resucitado.
Buen día para todos
La Palabra nos habla 149
¿Qué dice la Palabra en Juan 3,1-8?
«En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios».
Nicodemo le pregunta:
«¿Cómo puede nacer un hombre siendo viejo? ¿Acaso puede por segunda vez entrar en el vientre de su madre y nacer?».
Jesús le contestó:
«En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el reino de Dios...
¿Qué me dice la Palabra?
Que formando parte del Cuerpo de Cristo Resucitado, por el bautismo, hemos renacido a la vida de la gracia y somos hombres nuevos, llenos del Espíritu Santo.
2º Domingo de Pascua
Domingo de la Misericordia
Hechos 2,42-47: Los creyentes vivían todos unidos y lo tenían todo en común
Salmo 118: «Den gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia»
1 Pedro 1,3-9: «Nos ha hecho nacer de nuevo para una esperanza viva»
Juan 20,19-31: A los ocho días, llegó Jesús
Lucas nos muestra una comunidad transformada por la Resurrección de Cristo, donde la unidad y el compartir todo en común reflejan la nueva vida en el Resucitado. Este modelo, donde nadie pasa necesidad y todos se cuidan, nos invita a crear espacios de solidaridad y amor, impulsados por la fuerza transformadora de la resurrección. Las nuevas generaciones, con su sensibilidad hacia la justicia y la solidaridad, se sienten atraídas por estas comunidades que son signos auténticos de Vida Nueva, donde el amor y el cuidado mutuo son la norma.
En la carta de Pedro, vemos que, por la resurrección de Cristo, hemos renacido para una esperanza viva que transforma nuestra vida ahora. Esto nos impulsa a enfrentar las dificultades con alegría, sabiendo que nuestra fe, al ser fortalecida, se convierte en un testimonio valioso. Lo que esperamos en el más allá se convierte en un horizonte que inspira una esperanza activa, manifestada en nuestras acciones diarias, construyendo comunidades donde la fe y la esperanza generan frutos de amor y vida.
El relato de Juan subraya la importancia de la comunidad para experimentar a Jesús resucitado. Los discípulos, aunque llenos de miedo y encerrados, encuentran en la presencia de Jesús paz y alegría en comunidad. Es en esta unión donde Jesús nos ayuda a superar los miedos y a vivir procesos de sanación. Además de la paz, Jesús les da el Espíritu Santo, sanando las heridas de la violencia y enviándolos a una misión de amor y reconciliación. La comunidad se convierte en un espacio vital donde el gozo de la resurrección se vive y se comparte. Quienes participan en la vida comunitaria experimentan la alegría de encontrar al Resucitado entre sus hermanos y hermanas. Tomás, al no estar presente, duda, pero al reintegrarse a la comunidad, su fe se restaura y también se llena de alegría. La resurrección no es una experiencia individual, sino comunitaria; en esa comunión la fe se fortalece y el amor se hace visible. La verdadera alegría y paz se encuentran cuando caminamos juntos como una comunidad resucitada, llena de esperanza y en misión. ¿Valoras tu vida en comunidad?
Diario Bíblico Claretiano 2026
Marcos 16,9-15
Los evangelios destacan el papel protagónico de las mujeres en el anuncio de la Resurrección. Jesús eligió a mujeres, sin relevancia social en su época, para confiarles una misión tan importante, enviando un claro mensaje de Dios: su opción preferencial por los marginados. Él quiere que ellos sean protagonistas de un nuevo mundo, iluminado por la vida que Jesús ofrece. Esta opción de Dios, que desafía toda discriminación y autoritarismo, puede encontrar resistencias, incluso dentro de la Iglesia. Así ocurrió al principio, cuando los discípulos varones no creyeron el testimonio de las mujeres, las primeras apóstoles de la Resurrección. Dios nos invita a revisar y transformar nuestras estructuras mentales y espirituales para renovar evangélicamente la Iglesia. ¿Eres parte de esta renovación espiritual y pastoral?
Diario Bíblico Claretiano 2026
Juan 21, 1-14
La vida sigue. Los trágicos eventos del asesinato de Jesús y las noticias desconcertantes sobre su aparición no eliminan las preocupaciones diarias. Por eso, este relato de la tercera aparición de Jesús resucitado en las labores cotidianas de sus discípulos es tan significativo. Estas apariciones no ocurren en los espacios sagrados de la religión oficial, como el templo, sino en lugares comunes: los caminos, el hogar, la orilla del lago, donde los pescadores buscan su sustento. El cristianismo primitivo rescata la espiritualidad de los orígenes, donde Dios no se encierra en un templo ni se manipula. Él actúa libremente y se manifiesta donde quiere. Para reconocerlo en la vida diaria, el amor es indispensable; sin amor no podemos decir “es el Señor”. ¿Reconoces a Jesús en tu día a día? ¿Le amas?
Diario Bíblico Claretiano 2026
Himno de laudes
La noche y el alba, con su estrella fiel,
se gozan con Cristo, Señor de Israel,
con Cristo aliviado en el amanecer.
La vida y la muerte luchándose están.
Oh, qué maravilla de juego mortal,
Señor Jesucristo, qué buen capitán.
En él se redime todo pecado,
el árbol caído devuelve su flor,
oh santa mañana de resurrección.
Qué gozo de tierra, de aire y de mar,
qué muerte, qué vida, qué fiel despertar,
qué gran romería de la cristiandad. Amén.
Lucas 24,13-35
Este texto sobre el discipulado, ante el asesinato de Jesús, ha sido un ícono para sus seguidores, especialmente en tiempos difíciles. Lucas nos presenta una catequesis sobre el itinerario espiritual de los discípulos del crucificado y resucitado. Vemos su desconcierto inicial, la renuncia (Ver), el acompañamiento de Jesús, la explicación de los hechos, el avivamiento espiritual (Juzgar), la fraternidad, y finalmente el regreso a la comunidad y la misión (Actuar). Este itinerario se asocia al método “Ver, Juzgar y Actuar”, promovido por la Juventud Obrera Católica y ratificado por la Iglesia en América Latina. Muchas comunidades cristianas, como las Comunidades Eclesiales de Base, han hecho de este método un camino de encuentro con Jesús y compromiso social. ¿Te animas a vivir este itinerario espiritual?
Diario Bíblico Claretiano 2026
La Palabra nos habla 148
¿Qué dice la Palabra en Hechos , 36-41?
Convertíos y sea bautizado cada uno de vosotros en el nombre de Jesús, el Mesías, para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo.
¿Qué me dice la Palabra?
Que como bautizado y purificado del pecado somos templo del Espíritu Santo.
Así lo proclamó Pedro en su primer discurso.
6 de Abril del 2026
En Octava de Pascua
San Ceferino Agostini (1896)
Hch 2,14.22-33: Dios resucitó Jesús
Sal 16: «Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti»
Mt 28,8-15: «Vayan a Galilea; allí me verán»
Las mujeres se alejaron rápidamente del sepulcro, llenas de miedo y gozo, y corrieron a dar la noticia a los discípulos.
9Jesús les salió al encuentro y les dijo: ¡Alégrense! Ellas se acercaron, se abrazaron a sus pies y se postraron ante él.
10 Jesús les dijo: No teman; avisen a mis hermanos que vayan a Galilea, donde me verán.
11Mientras ellas caminaban, algunos de la guardia fueron a la ciudad y contaron a los sumos sacerdotes todo lo ocurrido.
12 Éstos se reunieron a deliberar con los ancianos y ofrecieron a los soldados una buena suma
13 encargándoles: Digan que durante la noche, mientras ustedes dormían, llegaron los discípulos y robaron el cadáver.
14 Si llega la noticia a oídos del gobernador, nosotros lo tranquilizaremos para que no los castigue.
15 Ellos aceptaron el dinero y siguieron las instrucciones recibidas. Así se difundió ese cuento entre los judíos hasta el día de hoy.
Comentario
El discurso de Pedro en los Hechos de los Apóstoles muestra que la alegría de la Resurrección no esconde la denuncia profética. Al contrario, esa alegría destaca la violencia cometida contra Jesús y señala a los responsables de su muerte. Mateo, en su Evangelio, también denuncia la corrupción de los líderes religiosos, quienes sobornan y difunden mentiras sobre la Resurrección. A pesar de todo, Jesús resucitado se aparece a las mujeres, llenándolas de paz. Las envía como apóstoles de la Buena Nueva para anunciarla a los discípulos. Este envío abre un horizonte esperanzador para una Iglesia que, durante siglos, ha marginado a las mujeres. Hoy, el Espíritu impulsa una Iglesia más sinodal e incluyente, tocando el corazón de las nuevas generaciones. ¿Dónde te encuentras tú en este relato?
Diario Bíblico Claretiano 2026
Sábado Santo
Himno de laudes
La Madre piadosa estaba
junto a la cruz y lloraba
mientras el Hijo pendía;
cuya alma, triste y llorosa,
traspasada y dolorosa,
fiero cuchillo tenía.
¡Oh cuán triste y cuán aflicta
se vio la Madre bendita,
de tantos tormentos llena!
Cuando triste contemplaba
y dolorosa miraba
del Hijo amado la pena.
Y, ¿cuál hombre no llorara,
si a la Madre contemplara
de Cristo, en tanto dolor?
¿Y quién no se entristeciera,
Madre piadosa, si os viera
sujeta a tanto rigor?
Por los pecados del mundo,
vio a Jesús en tan profundo
tormento la dulce Madre.
Vio morir al Hijo amado,
que rindió desamparado
el espíritu a su Padre.
¡Oh dulce fuente de amor!
hazme sentir tu dolor
para que llore contigo.
Y que, por mi Cristo amado,
mi corazón abrasado
más viva en él que conmigo.
Y, porque a amarle me anime,
en mi corazón imprime
las llagas que tuvo en sí.
Y de tu Hijo, Señora,
divide conmigo ahora
las que padeció por mí.
Hazme contigo llorar
y de veras lastimar
de sus penas mientras vivo;
porque acompañar deseo
en la cruz, donde le veo,
tu corazón compasivo.
¡Virgen de vírgenes santas!
Llore yo con ansias tantas
que el llanto dulce me sea;
porque su pasión y muerte
tenga en mi alma, de suerte
que siempre sus penas vea.
Haz que su cruz me enamore
y que en ella viva y more
de mi fe y amor indicio;
porque me inflame y encienda,
y contigo me defienda
en el día del juicio.
Haz que me ampare la muerte
de Cristo, cuando en tan fuerte
trance vida y alma estén;
porque, cuando quede en calma
el cuerpo, vaya mi alma
a su eterna gloria. Amén.
Juan 19, 28-30
"Jesús muere en la cruz del Calvario. La Iglesia en este día, con su pedagogía, invita a celebrar este misterio de amor. Es importante hacer silencio delante de el. El autor de la vida, ha probado la muerte producto de la violencia que el mundo ha ejercido sobre el. Los violentos buscan a Jesús. Los que viven según el poder del dominio necesitan destruirlo. Un ser humano como Jesús: diáfano, libre, novedoso, autónomo, misericordioso, incluyente y hermano de todos, es una molestia para las estructuras de poder y amenaza para sus detentadores. Buscan a Jesús para eliminarlo. necesitan asesinarle. Lo buscan con insistencia. La respuesta de Jesús a esa búsqueda tiene una palabra contundente: <Yo-Soy>. Esta respuesta tiene un valor teológico inmenso. La verdad de esta repuesta se explicitará cuando Jesús este colgado en la cruz. Allí Dios mostrará su gloria plenamente en el crucificado. Delante de ti, Señor, muerto en la cruz, te doy gracias por todo el amor donado hasta el extremo. Ayúdame a ser como tu".Jueves Santo- Primer día del Triduo Pascual
Juan 13:1-15
"1 Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.
2 Durante la cena, cuando ya el diablo había puesto en el corazón a Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarle,
3 sabiendo que el Padre le había puesto todo en sus manos y que había salido de Dios y a Dios volvía,
4 se levanta de la mesa, se quita sus vestidos y, tomando una toalla, se la ciñó.
5 Luego echa agua en un lebrillo y se puso a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla con que estaba ceñido.
6 Llega a Simón Pedro; éste le dice: «Señor, ¿tú lavarme a mí los pies?»
7 Jesús le respondió: «Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora: lo comprenderás más tarde.»
8 Le dice Pedro: «No me lavarás los pies jamás.» Jesús le respondió: «Si no te lavo, no tienes parte conmigo.»
9 Le dice Simón Pedro: «Señor, no sólo los pies, sino hasta las manos y la cabeza.»
10 Jesús le dice: «El que se ha bañado, no necesita lavarse; está del todo limpio. Y vosotros estáis limpios, aunque no todos.»
11 Sabía quién le iba a entregar, y por eso dijo: «No estáis limpios todos.»
12 Después que les lavó los pies, tomó sus vestidos, volvió a la mesa, y les dijo: «¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros?
13 Vosotros me llamáis "el Maestro" y "el Señor", y decís bien, porque lo soy.
14 Pues si yo, el Señor y el Maestro, os he lavado los pies, vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros.
15 Porque os he dado ejemplo, para que también vosotros hagáis como yo he hecho con vosotros."
(Hoy, celebra nuestra Iglesia, la institución, por parte del mismo Jesús, del Sacramento de la Eucaristía y del sacramento del Orden presbiteral o sacerdotal.
En la Eucaristía, como nos dice Pablo, Jesús se quedó como alimento de Vida en las especies del pan y del vino. Para ello le dio a sus apóstoles el poder de realizar este misterio, en su nombre, hasta que El vuelva. Por esto, al ser los presbíteros sellados con la unción del Espíritu Santo, se configuran con Cristo Sacerdote, de suerte que puedan obrar como en persona de Cristo.
Pero Cristo quiso en esa noche de la Cena demostrarles a sus apostoles y discipulos que aquella entrega suya tenia que traducirse en el servicio pleno, humilde y amoroso a los demás. Por eso les lava los pies, haciéndose esclavo de todos.
Si tu participación frecuente de la Eucaristía no te lleva a esta entrega de servicio a los demás, algo te falta aun para conformarte a Cristo. Pídele hoy al Señor que te renueve y puedas ser en plenitud verdadero discípulo suyo. Que la Pascua de Resurrección que se avecina sea ese nuevo comienzo.)
¿Qué dice la Palabra en IsaIas (50,4-9a)?
Mi Señor me ha dado una lengua de iniciado, para saber decir al abatido una palabra de aliento. Cada mañana me espabila el oído, para que escuche como los iniciados. El Señor me abrió el oído; yo no resistí ni me eché atrás: ofrecí la espalda a los que me apaleaban, las mejillas a los que mesaban mi barba; no me tapé el rostro ante ultrajes ni salivazos. El Señor me ayuda, por eso no sentía los ultrajes; por eso endurecí el rostro como pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado. Tengo cerca a mi defensor, ¿quién pleiteará contra mí?
¿Qué me dice la Palabra?
Que como discípulo de Cristo debo anunciar de palabra y con mi testimonio de vida su mensaje de salvación. Sin temores, pues El está siempre co los que le sirven de corazón y con los necesitados.
Himno de Hora tercia
Pastor que con tus silbos amorosos
me despertaste del profundo sueño:
tú, que hiciste cayado de ese leño
en que tiendes los brazos poderosos,
vuelve los ojos a mi fe piadosos
pues te confieso por mi amor y dueño
y la palabra de seguirte empeño
tus dulces silbos y tus pies hermosos.
Oye, pastor, pues por amores mueres,
no te espante el rigor de mis pecados
pues tan amigo de rendidos eres.
Espera, pues, y escucha mis cuidados...
Pero ¿cómo te digo que me esperes
si estás para esperar los pies clavados? Amén