Mi alma te ansía de noche, mi espíritu en mi interior madruga por ti”. Esta frase refleja a una persona con profundidad espiritual, alguien que busca llenarse de Dios para estar firme y enfrentar los retos de la vida. En esos momentos difíciles, a veces gritamos y clamamos de dolor, pero esa misma profundidad nos permite mantenernos presentes. Es la expresión de alguien que encuentra en la intimidad con Dios el alimento necesario para vivir con alegría y confianza. Aun en medio del cansancio espiritual, emocional o humano, siempre podemos ir al Señor. De Él aprendemos la tolerancia ante las dificultades y la humildad para reconocer que, cuando salimos del abismo, no es por nuestros méritos. La humildad, sencillez y un servicio eficaz son señales de una vida entregada a Dios.
Diario Bíblico Claretiano 2026
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