sábado, 4 de julio de 2026

#3107- Las promesas del Señor

 Las promesas del Señor se cumplirán, pero también debemos estar dispuestos a formar parte de su cumplimiento. Por ejemplo, si le pedimos a Dios un trabajo y Él toca el corazón de quienes pueden ofrecérnoslo, lo mínimo que debemos hacer es ir a buscarlo. Así veremos cambiar nuestra situación. Luego, debemos cuidar ese trabajo como un regalo de Dios, esforzándonos por mantenerlo y hacerlo lo mejor posible. Si sabemos que los planes del Señor son mejores que los nuestros, lo lógico es ajustar los nuestros a los suyos. ¡Manos a la obra! Esta forma de pensar es como el vino nuevo en odres nuevos: si queremos algo nuevo en nuestra vida, debemos estar listos para vivir esa novedad con frescura. Como dice el refrán: “Si seguimos haciendo lo mismo de la misma manera, obtendremos los mismos resultados”.

Diario Bíblico Claretiano 2026

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