domingo, 28 de junio de 2026

#3102- Domingo XIII del Tiempo Ordinario

 Las promesas de un profeta suelen ser llamativas y, a veces, un tanto controversiales. Es el caso de la promesa de Eliseo en la Primera Lectura de hoy. Parece surgir como un gesto de agradecimiento por el servicio que la mujer brindó al hombre de Dios. Esta promesa fue sostenida por grandes acciones antes, durante y después de su cumplimiento. Como todas las acciones proféticas, está orientada hacia la vida, una vida abundante, en especial para esa familia sin hijos, lo que en su contexto social era visto como una señal de falta de bendición divina. El profetismo actual mantiene esa misma esencia: siempre en defensa de la vida. Cuando un profeta se levanta, lo hace para proteger la vida amenazada. Nosotros también somos profetas, pero ¿somos conscientes de este llamado? ¿Ejercemos nuestro rol profético a favor de la vida de nuestros hermanos? A veces, lo hacemos con acciones, pero muchas veces, es a través de nuestras palabras. Lo importante es que seamos luz profética, anunciando el Reino y denunciando todo lo que no lo construye.

En el bautismo, además de ser constituidos como sacerdotes y reyes, también somos hechos profetas. Este sacramento nos da la capacidad de renunciar al “antirreino”, al pecado que destruye la posibilidad de un mundo mejor para todos, y nos invita a vivir nuestro ser profético como resucitados. ¿Estamos dispuestos?

Las palabras de Jesús en el Evangelio pueden parecer duras y desconcertantes para muchos. Sin embargo, no se trata de rechazar o negar a nuestros padres o familiares, sino de tener al Reino de Dios como la prioridad más importante en nuestra vida, tanto teológica como existencial y práctica. Esto implica que, incluso el amor a la familia, si es necesario, debe orientarse hacia la construcción del Reino. En otras palabras, nunca debemos renunciar a la construcción del Reino, ya que es lo que nos distingue como personas discípulas de Jesús de Nazaret.

Diario Bíblico Claretiano 2026

sábado, 27 de junio de 2026

#3101- La Pahabla nos habla 169

 La Palabra nos habla 169

¿Qué dice la Palabra en Mateo 8,5-17?

...el centurión le replicó: «Señor, no soy quién soy yo para que entres bajo mi techo. Basta que lo digas de palabra, y mi criado quedará sano[...]él, con su palabra, expulsó los espíritus y curó a todos los enfermos. Así se cumplió lo que dijo el profeta Isaías: «Él tomó nuestras dolencias y cargó con nuestras enfermedades.»...

¿Qué me dice la Palabra?

Que el Señor nos hace dignos, por Su Palabra, de recibir la sanación necesaria.

Como el centurión, la Iglesia nos pone en manos de Dios antes de comulgar, repitiendo sus mismas palabras.

Demos gracias Dios por su misericordia.

viernes, 26 de junio de 2026

#3100- Himno de laudes

 Himno de laudes


Eres la luz y siembras claridades;

abres los anchos cielos, que sostiene

como columna el brazo de tu Padre.


Arrebatada en rojos torbellinos,

el alba apaga estrellas lejanísimas;

la tierra se estremece de rocío.


Mientras la noche cede y se disuelve,

la estrella matinal, signo de Cristo,

levanta el nuevo día y lo establece.


Eres la luz total, día del día,

el Uno en todo, el Trino todo en Uno:

¡gloria a tu misteriosa teofanía! Amén.

jueves, 25 de junio de 2026

#3099- La Palabra nos habla 168

 La Palabra nos habla 168

¿Qué dice la Palabra en Mateo 7,21-29?

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No todo el que me dice «Señor, Señor» entrará en el reino de cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Aquel día muchos dirán: «Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre, y en tu nombre echado demonios, y no hemos hecho en tu nombre muchos milagros?» Yo entonces les declararé: ‘Nunca os he conocido. Alejaos de mí, malvados.»...

¿Qué me dice la Palabra?

Que hagamos una reflexión profunda de sí en verdad estamos cumpliendo la voluntad de Dios que no es otra que la de practicar el amor como El nos lo enseñó.

No nos quedemos en el cumplimiento de normas y ritos ni en la oración que no sale del corazón.

miércoles, 24 de junio de 2026

#3098- San Juan Bautista

 

Himno de laudes

Niño que, antes de nacer,
reconoce a su Señor
y da saltos de placer
bien puede llegar a ser
su profeta y precursor.

Su nombre será san Juan,
su morada, los desiertos;
langostas serán su pan;
sobre el agua del Jordán,
verá los cielos abiertos.

Otros le vieron lejano
y le anunciaron primero;
Juan le ve ya tan cercano
que va extendiendo su mano
y señalando al Cordero.

Está llegando la hora,
ocaso de un Testamento,
pero del nuevo la aurora,
con la gracia triunfadora
de Juan en el nacimiento.

La ley vieja en él fenece,
la de gracia en él apunta;
de dónde claro parece
que en este niño amanece
libertad y gracia junta.

Claro espejo en el Jordán,
después que los dos se han visto
y abrazos de paz se dan:
resplandece Cristo en Juan,
y Juan reverbera en Cristo.

Juan a Jesús bautizaba,
el cielo entero se abría,
la voz del Padre sonaba,
la Paloma se posaba
en gloriosa teofanía.

Nunca se podrá acallar
la voz que habló en el desierto,
aunque le hayan de cortar
la cabeza; estará muerto,
mas no dejará de hablar.

Gloria al Padre muy amado,
gloria al Hijo Salvador,
que nos libra del pecado,
y gloria al que él ha enviado,
al Espíritu de Amor. Amén.

martes, 23 de junio de 2026

#3097- Reflexiones de un laico 74

 Reflexiones un laico 74

Eclesiástico 13

24 Buena es la riqueza, si está libre de pecado, y mala es la pobreza a juicio del impío.

25 El corazón de un hombre lo hace cambiar de semblante,tanto para bien como para mal...

lunes, 22 de junio de 2026

#3096- Himno de laudes

 Himno de laudes


Crece la luz bajo tu hermosa mano,

Padre celeste, y suben

los hombres matutinos al encuentro

de Cristo Primogénito.


Él hizo amanecer en tu presencia

y enalteció la aurora

cuando no estaba el hombre sobre el mundo

para poder cantarla.


Él es principio y fin del universo,

y el tiempo, en su caída,

se acoge al que es la fuerza de las cosas

y en él rejuvenece.


Él es la luz profunda, el soplo vivo

que hace posible el mundo

y anima, en nuestros labios jubilosos,

el himno que cantamos.


He aquí la nueva luz que asciende y busca

su cuerpo misterioso;

he aquí, en el ancho sol de la mañana,

el signo de su gloria.


Y tú que nos lo entregas cada día,

revélanos al Hijo,

potencia de tu diestra y Primogénito

de toda criatura. Amén.