viernes, 6 de febrero de 2026

#2961- Reflexiones de un laico 55

 Reflexiones de un laico 55

Eclesiástico 4

23 No dejes de hablar cuando sea necesario, ni escondas tu sabiduría.

24 Porque la sabiduría se reconoce en las palabras,y la instrucción, en la manera de hablar.

25 No digas nada contrario a la verdady avergüénzate de tu falta de instrucción.

26 No tengas vergüenza de confesar tus pecadosni pretendas oponerte a la corriente de un río.

27 No te rebajes ante un hombre necio ni seas parcial en favor del poderoso.

28 Lucha hasta la muerte por la verdad, y el Señor Dios luchará por ti.

29 No seas atrevido con la lengua,ni perezoso y descuidado en tus acciones.

30 No seas como un león dentro de tu casa,y cobarde entre tus servidores.

31 No tengas la mano abierta para recibir y cerrada cuando hay que dar.

jueves, 5 de febrero de 2026

#2960- Compromiso cristiano

 Marcos 6,7-13

Jesús envía a los doce apóstoles de dos en dos, dándoles instrucciones claras, especialmente sobre el contenido de su predicación. Atendamos a tres aspectos de su Buena Noticia que pueden motivar nuestra vida y compromiso cristiano:

1. El arrepentimiento, que lleva al perdón y a la reconciliación, es el primer punto de su mensaje. Este es el fundamento de todo lo demás, subrayando la importancia de la conversión.  

2. La expulsión de demonios, algo que Jesús hacía a menudo. Seguro que identificaremos muchas heridas internas que, en la mayoría de ocasiones, perduran abiertas con el paso de los años.  

3. La unción de los enfermos, una práctica que la Iglesia ha cuidado con gran sensibilidad a lo largo de los siglos. La misericordia hacia los enfermos y desvalidos está en el corazón de Dios.

Estas tres acciones, juntas, manifiestan la presencia transformadora de Dios en medio de su pueblo.

Diario Bíblico Claretiano 2026

#2959- Reflexiones de un laico 54

 Reflexiones de un laico 54


Eclesiástico 4

1 Hijo mío, no prives al pobre de su sustento ni hagas languidecer los ojos del indigente.

2 No hagas sufrir al que tiene hambre ni irrites al que está en la miseria.

3 No exasperes más aún al que ya está irritado ni hagas esperar tu don al que lo necesita.

4 No rechaces la súplica del afligido ni apartes tu rostro del pobre.

5 No apartes tus ojos del indigente ni des lugar a que alguien te maldiga:

6 porque si te maldice con amargura en el alma, su Creador escuchará su plegaria.

7 Procura hacerte amar de la asamblea y ante un poderoso, inclina la cabeza.

8 Vuelve tu oído hacia el pobre y devuélvele el saludo con dulzura.

9 Arranca al oprimido de las manos del opresor y no te acobardes al hacer justicia.

10 Sé un padre para los huérfanos y como un marido para su madre:

así serás como un hijo del Altísimo y él te amará más que tu propia madre.

11 La sabiduría encumbra a sus hijos y cuida de aquellos que la buscan.

miércoles, 4 de febrero de 2026

#2958- Himno de vísperas

 Himno de vísperas 


Todo en estado de oración parece,

la santidad, que empapa todo el aire,

rebosa de los cielos como de ánfora,

y se filtra en las venas del deseo.


Todo sube en afán contemplativo,

como a través de transparencia angélica,

y lo más puro que hay en mí despierta,

sorbido por vorágine de altura.


Tiene alas la tarde, unción y llama.

Todo yo en la plegaria he naufragado;

se levantan mis manos como lámparas;

por el silencio, el corazón respira.


Se ha encendido el crepúsculo en mi frente,

y la lumbre de Dios transe mi carne.


Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu,

por los siglos de los siglos. Amén.

#2957- Perdóname Señor

 Sal 31,1-2.5.6.7


R/. Perdona, Señor, mi culpa y mi pecado


Dichoso el que está absuelto de su culpa,

a quien le han sepultado su pecado;

dichoso el hombre a quien el Señor

no le apunta el delito. R/.


Había pecado, lo reconocí,

no te encubrí mi delito;

propuse: «Confesaré al Señor mi culpa»,

y tú perdonaste mi culpa y mi pecado. R/.


Por eso, que todo fiel te suplique

en el momento de la desgracia:

la crecida de las aguas caudalosas

no lo alcanzará. R/.


Tú eres mi refugio,

me libras del peligro,

me rodeas de cantos de liberación. R/

martes, 3 de febrero de 2026

#2956- Himno de laudes

 Himno de laudes


Señor de nuestras horas, Origen, Padre, Dueño,

que, con el sueño, alivias y, en la tregua de un sueño,

tu escala tiendes a Jacob:


al filo de los gallos, en guardia labradora,

despiertan en los montes los fuegos de la aurora,

y de tus manos sube el sol.


Incendia el cielo en sombras el astro matutino,

y el que pecó en tinieblas recobra su camino

en la inocencia de la luz.


Convoca brazo y remo la voz de la marea,

y llora Pedro, el duro patrón de Galilea,

cimiento y roca de Jesús.


El gallo nos increpa; su canto al sol dispara,

desvela al soñoliento, y al que pecó lo encara

con el fulgor de la verdad;


a su gozosa alerta, la vida se hace fuerte,

renace la esperanza, da un paso atrás la muerte,

y el mundo sabe a pan y a hogar.


Del seno de la tierra, convocas a tu Ungido,

y el universo entero, recién amanecido,

encuentra en Cristo su esplendor.


Él es la piedra viva donde se asienta el mundo,

la imagen que lo ordena, su impulso más profundo

hacia la nueva creación.


Por él, en cuya sangre se lavan los pecados,

estamos a tus ojos recién resucitados

y plenos en su plenitud.


Y, con el gozo nuevo de la criatura nueva,

al par que el sol naciente, nuestra oración se eleva

en nombre del Señor Jesús. Amén.

lunes, 2 de febrero de 2026

#2955- Himno de vísperas

 Himno de vísperas en la Fiesta de la presentación del Señor


En el templo entra María,

más que nunca pura y blanca,

luces del mármol arranca,

reflejos al oro envía.

Va el Cordero entre la nieve,

la Virgen nevando al Niño,

nevando a puro cariño

este blanco vellón leve.


Las dos tórtolas que ofrece

ya vuelan y ya se posan.

Ana y Simeón rebosan

gozo del tiempo que crece,

que estalla, que está; no hubo

quien, viendo al blanco alhelí,

dijera, -por ti, por mí-

que al hielo esta noche estuvo.


Ya ha cesado la nevada;

y el Niño, tan blanco, blanco,

oye que va a ser el blanco

de contradicción, la espada,

ay, para su Madre, y mueve

hacia ella sus ojuelos,

regalando desconsuelos,

como si él no fuera nieve.


Gloria al Padre, gloria al Hijo,

gloria al Espíritu Santo,

por los siglos de los siglos. Amén.