miércoles, 17 de junio de 2026

#3091- Constructores de paz

 Ser católico es ser instrumento de paz. Hoy, que nuestra Iglesia celebra,como todos los años, la Jornada Mundial por la Paz, debemos cada uno de nosotros preguntarnos cuánta paz proyectamos ante los demás y al mundo: en nuestras familias, comunidades, parroquias, en nuestro país. Y como católicos debemos denunciar la fabricación de armas mortíferas de todo tipo. No se justifica por ninguna causa la venta de armas para uso personal a no ser a las autoridades de seguridad  privadas o del Estado. Menos se justifica el gasto exorbitante en ejércitos y armas de destrucción máxima cuando el ser humano tiene la capacidad de resolver las diferencias entre naciones de forma inteligente por medio de la diplomacia y de los organismos internacionales que se han creado con ese propósito. Así lo demuestran las pocas naciones, por ejemplo Costa Rica, que no cuentan con un ejército nacional, y otras muchas, que si lo tiene no es este su mayor presupuesto de gastos.


Denunciamos por esto esta inversión que lo que ha hecho es empobrecer a muchos países, que pudiendo canalizar esos dineros para cubrir las necesidades básicas de sus habitantes, lo malgastan en armamentos y ejércitos. 

Hoy oramos por la paz, una paz verdadera y permanente porque la misma esté basada en la justicia de los que sufren necesidad: necesidad de que se escuchen sus reclamos de tierra, vivienda, comida, libertad de expresar sus culturas y su religión o sus ideas.

Para ello, las naciones con más recursos tienen que comenzar de verdad a compartir lo que tienen con las más pobres y subdesarrolladas. Y esto no es solo recoger millones en Conferencias de Recaudación con mucha pompa por aquel u otro país para que finalmente se resuelva muy poco. Se necesita más compromiso y honestidad para que las raíces de la ausencia de paz en el mundo se extirpen para siempre. Se necesita practicar el amor humano hasta lo sublime del Amor de Dios.

Y es que la verdadera paz es mucho más que la ausencia de guerras, sobretodo si esta paz está fundada, como lo creen muchos lideres, en el miedo y la desconfianza. Ya por eso me armo hasta los dientes, para amedrentar al posible enemigo.

Podemos ser agentes de paz si comenzamos a concientizar sobre la necesidad de prohibir la fabricación de las armas de fuego y combatir las leyes que promueven este mercado.

Que contradicción tan grande que el hombre mate a otro hombre por puro egoísmo y nada más. En esto somos inferiores a los mismos animales. Si fuera por defender su vida se entendería un poco, pero las mas de las veces lo hace por sus propios intereses personales o nacionales.

No seamos parte de este mal de la violencia, seamos constructores de La Paz.

WQN-1enero 2017

martes, 16 de junio de 2026

#3090- Amén a sus enemigos

 Mateo (5,43-48):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: «Amarás a tu prójimo» y aborrecerás a tu enemigo. Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y si saludáis sólo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto.»

Comentario Diario Bíblico Claretiano 2026

Jesús desafía la lógica del “siempre se ha hecho así”, presentando una nueva forma de entender nuestras relaciones, basada en el amor. Pero no es cualquier amor, sino uno que está profundamente ligado a la justicia. Jesús no solo nos invita a amar a quienes nos aman, sino también a nuestros enemigos, lo que representa uno de los mayores desafíos para el ser humano. Amar a quienes nos han herido parece imposible. Para enfrentar esta dificultad, Jesús habla de la perfección, pero no como perfección moral, física o intelectual, sino como perfección en el amor. Lo que se le pide al cristiano es amar de manera plena, desinteresada y universal, tal como lo hace el Padre celestial. Solo un amor vivido así puede transformarnos personalmente, y también es la clave para construir un mundo más justo, basado en el perdón y la misericordia. ¿Estamos dispuestos a vivir ese amor perfecto que puede cambiar el mundo?

lunes, 15 de junio de 2026

#3089- ojo por ojo...

 En este Evangelio, Jesús nos invita a ir más allá de la ley del talión, que permitía una respuesta proporcional a la ofensa. Aunque esta ley buscaba limitar la venganza, Jesús propone un camino diferente: uno que rompa el ciclo de violencia y resentimiento. “Poner la otra mejilla” no es aceptar pasivamente abusos, sino una forma de desactivar la lógica del odio y la represalia. Es interesante recordar que, cuando Jesús fue golpeado, preguntó: “¿Por qué me golpeas?” (Juan 18,23). Con esto, Jesús nos muestra que no defiende una sumisión ciega, sino una respuesta que enfrenta la injusticia con verdad, pero sin caer en la venganza. Nos enseña a responder con dignidad y amor, buscando transformar al agresor y construir una justicia más profunda. Este pasaje nos desafía a vivir desde el perdón y la reconciliación, sanando las heridas del mundo en vez de perpetuarlas. ¿Cómo podemos hoy responder a esta llamada al amor y la justicia?

Diario Bíblico Claretiano 2026

domingo, 14 de junio de 2026

#3088- El amor de Dios

 Los textos de hoy nos invitan a contemplar la relación de amor que Dios establece con su pueblo. Tanto en la fe judía como en la cristiana, está la idea de un Dios que elige, por amor y libremente, a un pueblo para hacerlo un signo de liberación y luz para todos. En el libro del Éxodo, Dios hace una Alianza con Israel, no para encerrarlo en una identidad exclusiva, sino para que, liberado de la opresión, sea un testimonio vivo de su amor y liberación en el mundo.

En el Evangelio de Mateo, Jesús mira a la multitud con compasión, reconociéndolos como ovejas sin pastor. Este es el punto de partida de su llamado a los Doce. La elección de doce apóstoles no es casual; es un eco de las doce tribus de Israel. Jesús, al llamar a estos hombres, está continuando el llamado de Dios a Israel. Los apóstoles son enviados a anunciar la Buena Nueva, a sanar, a liberar y a mostrar un Dios que incluye a todos, que no rechaza a nadie y que quiere la salvación de todos. Jesús les da un proyecto claro: proclamar que el Reino de los cielos está cerca y hacerlo visible con actos de amor, justicia y misericordia.

Algo clave en la misión de los Doce es la gratuidad. “Gratuitamente han recibido, gratuitamente deben dar”. El amor de Dios es libre y desinteresado, y así debe ser la misión de los discípulos. No se trata solo de predicar con palabras, sino de vivir el Reino con obras que sanen, liberen y transformen. Jesús no solo los envía a anunciar, también los capacita para restaurar la vida y la dignidad humana.

Pablo, en su carta a los Romanos, profundiza en este amor redentor de Dios. Cristo murió por nosotros “cuando aún éramos débiles”. Esto subraya que el amor de Dios es incondicional y que la salvación no depende de nuestros méritos, sino que es un regalo gratuito. La vida, muerte y resurrección de Cristo nos muestran el proyecto que Dios tiene para la humanidad: una vida de fraternidad, justicia y reconciliación.

Así, los textos de hoy nos llaman a ser parte de este proyecto divino, viviendo como testigos del amor liberador de Dios. ¿Estamos listos para aceptar este llamado y ser luz para los demás?

Diario Bíblico Claretiano 2026

sábado, 13 de junio de 2026

#3087- Paz en la tierra

Actualizando a la Iglesia Conciliar

En este tiempo en que la atrocidad de las guerras entre pueblos y hermanos se multiplican y permanecen, sobre todo en Oriente Medio, Ucrania y África, es pertinente recordar las palabras que en su Encíclica "Paz entre la tierra " pronunció San Juan XXIII en 1963 y, que el Papa León XIV ha actualizado, pues nuestro mundo sigue igual o peor.

En la Introducción a su Encíclica nos decía San Juan XXIII, en los números 1-7, que La Paz exige la obediencia del orden divino.

En la Parte I, número 25 nos habla de que entre los derechos del hombre está el de el derecho a la emigración fuera y dentro de su país.

                      número 35: la convivencia debe basarse en la verdad, la justicia, el amor y la libertad 

En la Parte 3, números 86-90: las relaciones internacionales deben basarse en la verdad, saneando el mundo de la información.

                        números 91-97: en la justicia, donde el deber y el derecho del Estado es el de respetar al otro y que lo respeten, Las diferencias no deben zanjarse por la fuerza. Deben respetarse los valores de las minorías étnicas y nacionales.

                             números 109-119: debe cesar la carrera armamentista. Hay que proscribir las armas nucleares.

                              números 120-125: en la libertad ninguna nación debe oprimir a las otras ni interferir en sus asuntos.

                               números 142-145: la ONU es un primer paso para la creación de la comunidad mundial.

Epílogo, números 164-165: todos los cristianos deben ser hoy antorchas de luz en el mundo actual. Su acción será tanto más eficaz cuanto más unidos estén con Dios.

(Mi reflexión: Apoyemos con nuestras oraciones este llamado de la Iglesia, pero además, denunciemos las mentiras y las injusticias que siguen presentes en nuestro mundo y tendamos nuestras manos a todos los que son víctimas de ellas en la medida en que podamos hacerlo. Escuchemos la voz de Dios que nos interpela.)

#3086- Himno de laudes

 Himno de laudes


Quién podrá tanto alabarte

según es tu merecer;

quién sabrá también loarte

que no le falte saber;

pues que para nos valer

tanto vales,

da remedio a nuestros males.


¡Oh Madre de Dios y hombre!

¡Oh concierto de concordia!

Tú que tienes por renombre

Madre de misericordia;

pues para quitar discordia

tanto vales,

da remedio a nuestros males.


Tú que estabas ya criada

cuando el mundo se crió;

tú que estabas muy guardada

para quien de ti nació;

pues por ti nos conoció,

si nos vales,

fenecerán nuestros males.


Tú que eres flor de las flores,

tú que del cielo eres puerta,

tú que eres olor de olores,

tú que das gloria muy cierta;

si de la muerte muy muerta

no nos vales,

no hay remedio a nuestros males. Amén.

viernes, 12 de junio de 2026

#3085- Himno de laudes

 Himno de laudes


Hoy, para rondar la puerta

de vuestro santo costado,

Señor, un alma ha llegado

de amores de un muerto muerta.


Asomad el corazón,

Cristo, a esa dulce ventana,

oiréis de mi voz humana

una divina canción.


Muerto estáis, por eso os pido

el corazón descubierto

para perdonar despierto,

para castigar dormido.


Si decís que está velando

cuando vos estáis durmiendo,

¿quién duda que estáis oyendo

a quien os canta llorando?


Y, aunque él se duerma, Señor,

el amor vive despierto;

que no es el amor al muerto,

¡vos sois el muerto de amor!


Que, si la lanza, mi Dios,

el corazón pudo herir,

no pudo el amor morir,

que es tan vida como vos.


Anduve de puerta en puerta

cuando a vos no me atreví;

pero en ninguna pedí

que la hallase tan abierta.


Pues, como abierto os he visto,

a Dios quise entrar por vos:

que nadie se atreve a Dios

sin poner delante a Cristo.


Y aún éste, lleno de heridas,

porque sienta el Padre eterno

que os cuestan, Cordero tierno,

tanta sangre nuestras vidas.


Gloria al Padre omnipotente,

gloria al Hijo Redentor,

gloria al Espíritu Santo:

tres personas, sólo un Dios. Amén.