domingo, 5 de julio de 2026

#3108-El poder, el placer y el tener

 Décimo cuarto domingo del Tiempo Ordinario

Zacarías nos deja una profecía que vale la pena recordar siempre. El dominio del Señor no se basará en armamentos ni en acuerdos políticos que juegan con la vida humana, sino en la promoción y proclamación de la paz. No hablamos de una “pax romana” sostenida por la opresión, sino de una paz que nace de la conversión personal y social, orientada a la solidaridad, la justicia, el amor y la fraternidad. Sabemos que ese Rey ya está entre nosotros, por eso podemos gritar de júbilo mientras nos comprometemos a mantenernos fieles a su Causa.

Sin embargo, es importante tener presente algo fundamental: cuando Pablo se refiere a “bajos instintos”, solemos pensar en términos morales, especialmente sexuales. ¡Ojo! No solo eso son bajos instintos. Debemos tener en cuenta tres grandes tentaciones: el afán de poder, de placer y de tener, las mismas que Jesús enfrentó antes de comenzar su misión. Estos tres instintos obstruyen nuestro camino en la configuración con Jesús y, por lo tanto, frenan la construcción del Reino. De los tres, el afán de poder es el más dañino, ya que nos lleva a creer que estamos por encima de los demás, destruyendo la fraternidad que Dios soñó desde el principio y, en última instancia, nos destruye a nosotros mismos.

¿Somos capaces de ver la sencillez y, al mismo tiempo, la profundidad del mensaje de Jesús? Los tres bajos instintos son los que tienen al mundo de cabeza, alejándonos de los valores de vida y glorificando los antivalores que surgen de ellos.

Cuando nos dejamos llevar por estos instintos, no solo no somos felices, sino que acabamos agotados y agobiados, arrastrando a los demás con nosotros. En lugar de renovarnos, nos consumimos. Por eso, es urgente recordar que podemos ir a Jesús, cargar con nuestra cruz como Él, pero no sin Él. Él nos invita a descansar en su compañía mientras construimos el Reino. ¡No desfallezcamos en esta misión, sigamos adelante con confianza!

Diario Bíblico Claretiano 2026

sábado, 4 de julio de 2026

#3107- Las promesas del Señor

 Las promesas del Señor se cumplirán, pero también debemos estar dispuestos a formar parte de su cumplimiento. Por ejemplo, si le pedimos a Dios un trabajo y Él toca el corazón de quienes pueden ofrecérnoslo, lo mínimo que debemos hacer es ir a buscarlo. Así veremos cambiar nuestra situación. Luego, debemos cuidar ese trabajo como un regalo de Dios, esforzándonos por mantenerlo y hacerlo lo mejor posible. Si sabemos que los planes del Señor son mejores que los nuestros, lo lógico es ajustar los nuestros a los suyos. ¡Manos a la obra! Esta forma de pensar es como el vino nuevo en odres nuevos: si queremos algo nuevo en nuestra vida, debemos estar listos para vivir esa novedad con frescura. Como dice el refrán: “Si seguimos haciendo lo mismo de la misma manera, obtendremos los mismos resultados”.

Diario Bíblico Claretiano 2026

viernes, 3 de julio de 2026

#3106- Cumplir la Ley

 Cuando decimos que Ser católico es "cumplir la Ley de Dios" nos referimos a esa Ley del Amor que Cristo resumió en dos mandatos: Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo. Una Ley que Yahvé había enseñado al pueblo de Israel por medio de Los Diez Mandamientos y que Cristo vino a perfeccionar dándole un espíritu más allá de la letra. Y no podía ser de otra manera, pues como nos dice San Juan en su evangelio, Dios es Amor. Por eso ahora el prójimo nos solo es el de mi raza o pueblo sino todos con los que nos tropecemos, sean amigos o enemigos. De ahí se deducen todas las demás virtudes y actitudes del católico. San Pablo nos lo presenta en su cantar al amor (1 Corintios 13,4-7):


El amor es paciente y bondadoso,
no tiene envidia
ni orgullo ni arrogancia.
No es grosero ni egoísta,
no se irrita ni es rencoroso;
no se alegra de la injusticia, 
sino que encuentra
su alegría en la verdad.
Todo lo disculpa, todo lo cree,
todo lo espera, todo lo soporta. 


  
Y porque el amor de Dios no termina jamás y es sobre todo un Amor Misericordioso,  los católicos tenemos que continuar compartiendo ese amor misericordioso. Para hacerlo practiquemos con verdadera entrega todas las obras de misericordia materiales y espirituales: dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, acoger al forastero, asistir al enfermo, visitar a los presos, enterrar a los muertos; dar consejo al que lo necesita, enseñar al que no sabe, corregir al que yerra, consolar al triste, perdonar las ofensas, soportar con paciencia a las personas molestas y orar por los vivos y por los difuntos.

WQN 2020

miércoles, 1 de julio de 2026

#3105- Busca el bien

 ¿En qué consiste buscar el bien y no el mal según Amós? Básicamente, en “restablecer el tribunal de justicia”. Como buen profeta, Amós pone el énfasis en la justicia social, la fraternidad y la solidaridad, construyendo un mundo según el sueño de Dios. ¡Y qué directo es su mensaje! Las liturgias y fiestas sagradas de poco sirven si el pueblo muere de hambre por la corrupción y los mezquinos intereses de los poderosos, tanto en su tiempo como en el nuestro. La clave está en entender que la justicia social es tan importante como la moral personal y la vida espiritual. El Evangelio nos muestra un poder que supera cualquier demonio que quiera destruir a las personas o a la sociedad. La capacidad de amar de Jesús y su habilidad para desenmascarar el mal es parte de su ser profético, y también del nuestro, como lo fue para los verdaderos profetas. Este poder expulsa el mal para abrir paso a lo urgente: la paz, el amor, el servicio y la solidaridad.

Diario Bíblico 2026

martes, 30 de junio de 2026

#3104- Germen del Reino

 El pueblo de Israel fue descubriendo a lo largo de su historia su vocación: la llamada de Dios para ser germen del Reino para todas las naciones. ¡Qué propuesta tan grande y qué honor para Israel! Sin embargo, no siempre supieron vivirla. En varias ocasiones, no fueron fieles a ese llamado, y Dios con paciencia entrañable, esperaba que, en las catástrofes humanas, reaccionaran y abrazaran la vida justa, digna y fraterna que Él les ofrecía. Ellos no lo lograron del todo, ¿lo lograremos nosotros? A veces, mantenerse firmes en la fe en medio de las tribulaciones es difícil. Pero el Evangelio nos da claves: clamar a Dios, confiando plenamente en su acción. No con miedo, sino con certeza de que Él actuará. Si vivimos con esa confianza, cada día veremos la respuesta a la gran pregunta del Evangelio: ¿Quién es este que tiene poder sobre todo?


Diario Bíblico Claretiano 2026

lunes, 29 de junio de 2026

#3103-Pedro y Pablo

 Hoy celebra nuestra Iglesia Católica  la Solemnidad de San Pedro y San Pablo.

Pedro, el primer apóstol, a quien junto a su hermano Andrés, el Señor llamó para convertirle en pescador de hombres. Su gran fe en Jesús-Mesías le valió ser escogido por el mismo Cristo como la piedra donde se construiría su Iglesia. Y entre negaciones y disputas, supo ejercer su autoridad y  vencer las dificultades que en sus comienzos tuvieron aquellas primeras comunidades cristianas. Lleno del Espíritu Santo predicó al igual que Pablo a Jesús, muerto y resucitado. Ambos como el maestro fueron martirizados en Roma.

Pablo, fariseo puro, supo abrir su corazón al mensaje de Cristo  y fue el responsable de llevar la Buena Nueva del Reino hasta los confines de la tierra. Misionero por excelencia, fue dejando a su paso comunidades de cristianos por el fundadas muchas de ellas. Vivio hasta que murió preocupado por ellas, por su fidelidad y pureza, por su  organización jerárquica.

Nuestra Iglesia mantiene en la persona del Papa ese primado de Pedro. Y en cada uno de nosotros ese espíritu misionero de Pablo para el reino siga extendiéndose por toda la tierra. 

Pidámosle hoy a ambos por el Papa León XIV y por los misioneros.

domingo, 28 de junio de 2026

#3102- Domingo XIII del Tiempo Ordinario

 Las promesas de un profeta suelen ser llamativas y, a veces, un tanto controversiales. Es el caso de la promesa de Eliseo en la Primera Lectura de hoy. Parece surgir como un gesto de agradecimiento por el servicio que la mujer brindó al hombre de Dios. Esta promesa fue sostenida por grandes acciones antes, durante y después de su cumplimiento. Como todas las acciones proféticas, está orientada hacia la vida, una vida abundante, en especial para esa familia sin hijos, lo que en su contexto social era visto como una señal de falta de bendición divina. El profetismo actual mantiene esa misma esencia: siempre en defensa de la vida. Cuando un profeta se levanta, lo hace para proteger la vida amenazada. Nosotros también somos profetas, pero ¿somos conscientes de este llamado? ¿Ejercemos nuestro rol profético a favor de la vida de nuestros hermanos? A veces, lo hacemos con acciones, pero muchas veces, es a través de nuestras palabras. Lo importante es que seamos luz profética, anunciando el Reino y denunciando todo lo que no lo construye.

En el bautismo, además de ser constituidos como sacerdotes y reyes, también somos hechos profetas. Este sacramento nos da la capacidad de renunciar al “antirreino”, al pecado que destruye la posibilidad de un mundo mejor para todos, y nos invita a vivir nuestro ser profético como resucitados. ¿Estamos dispuestos?

Las palabras de Jesús en el Evangelio pueden parecer duras y desconcertantes para muchos. Sin embargo, no se trata de rechazar o negar a nuestros padres o familiares, sino de tener al Reino de Dios como la prioridad más importante en nuestra vida, tanto teológica como existencial y práctica. Esto implica que, incluso el amor a la familia, si es necesario, debe orientarse hacia la construcción del Reino. En otras palabras, nunca debemos renunciar a la construcción del Reino, ya que es lo que nos distingue como personas discípulas de Jesús de Nazaret.

Diario Bíblico Claretiano 2026