viernes, 20 de febrero de 2026

#2977- La Palabra nos habla 131

 La Palabra nos habla 131

¿Qué dice la Palabra en Isaias 58,1-9?

Este es el ayuno que yo quiero:

soltar las cadenas injustas,

desatar las correas del yugo,

liberar a los oprimidos,

quebrar todos los yugos,

partir tu pan con el hambriento,

hospedar a los pobres sin techo,

cubrir a quien ves desnudo

y no desentenderte de los tuyos.

Entonces surgirá tu luz como la aurora,

enseguida se curarán tus heridas,

ante ti marchará la justicia,

detrás de ti la gloria del Señor.

Entonces clamarás al Señor y te responderá;

pedirás ayuda y te dirá: “Aquí estoy”»

¿Qué me dice la Palabra?

Que más que un ayuno de comida o apetencias el Señor nos pide además practicar la misericordia. Entonces nuestras heridas del corazón y la mente serán curadas.

jueves, 19 de febrero de 2026

#2976- Himno de laudes

 Himno de laudes


En tierra extraña peregrinos

con esperanza caminamos,

que, si arduos son nuestros caminos,

sabemos bien a dónde vamos.


En el desierto un alto hacemos,

es el Señor quien nos convida,

aquí comemos y bebemos

el pan y el vino de la Vida.


Para el camino se nos queda

entre las manos, guiadora,

la cruz, bordón, que es la venera

y es la bandera triunfadora.


Entre el dolor y la alegría,

con Cristo avanza en su andadura

un hombre, un pobre que confía

y busca la ciudad futura. Amén

miércoles, 18 de febrero de 2026

#2975- Oración y ayuno

 La Palabra nos habla 130

¿Qué dice la Palabra en Mateo 6,1-6.16-18?

...cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará.

Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para hacer ver a los hombres que ayunan. En verdad os digo que ya han recibido su paga.

Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no los hombres, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará».

¿Qué me dice la Palabra?

Qué practiquemos el silencio en nuestra oración y así escucharemos la voz de Dios.

Recojámonos en nuestro interior y practiquemos un ayuno de todos nuestros apetitos.

martes, 17 de febrero de 2026

#2974- Mensaje de Cuaresma

 Del mensaje de Cuaresma de Papá León XIV

Este año me gustaría llamar la atención, en primer lugar, sobre la importancia de dar espacio a la Palabra a través de la escucha, ya que la disposición a escuchar es el primer signo con el que se manifiesta el deseo de entrar en relación con el otro...

...me gustaría invitarles a una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco apreciada, es decir, la de abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo.

Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas. Entonces, muchas palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y paz.

#2973- La Palabra nos habla 129

 La Palabra nos habla 129

¿Qué dice la Palabra en la carta del apóstol Santiago (1,12-18)?

Dichoso el hombre que soporta la prueba, porque, una vez aquilatado, recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a los que lo aman. Cuando alguien se ve tentado, no diga que Dios lo tienta; Dios no conoce la tentación al mal y él no tienta a nadie. A cada uno le viene la tentación cuando su propio deseo lo arrastra y seduce; el deseo concibe y da a luz el pecado, y el pecado, cuando se comete, engendra muerte. 

¿Qué me dice la Palabra?

Que no nos dejemos caer en la tentación del pecado pues Dios nos quiere santos y siempre nos perdona.

lunes, 16 de febrero de 2026

#2972- La Palabra nos habla 128

 La Palabra nos habla 128

¿Qué dice la Palabra en Santiago 1, 1-11?

Hermanos míos, teneos por muy dichosos cuando os veáis asediados por toda clase de pruebas. Sabed que, al ponerse a prueba vuestra fe, os dará constancia. Y si la constancia llega hasta el final, seréis perfectos e íntegros, sin falta alguna. En caso de que alguno de vosotros se vea falto de sabiduría, que se la pida a Dios. Dios da generosamente y sin echar en cara, y él se la dará. Pero tiene que pedir con fe, sin titubear lo más mínimo...

¿Qué me dice la Palabra?

Que tengamos una fe firme y constante la cual será producto de vencer las pruebas que se nos presentan. La recompensa del Señor será generosa.

Buen día para todos

domingo, 15 de febrero de 2026

#2971- Plenitud de la ley

 

Sexto Domingo del tiempo ordinario 

El don de la libertad es uno de los que más nos hace semejantes a Dios. En un mundo que frecuentemente busca respuestas fáciles o soluciones externas, nuestra libertad puede resultarnos desconcertante. A veces, preferiríamos ser manipulados, evitando así la responsabilidad de nuestras decisiones. Sin embargo, es precisamente en esta libertad donde reside la grandeza de nuestra vocación: asumir lo que somos plenamente y, en ese camino, experimentar un encuentro auténtico con Dios y los demás.

El libro del Eclesiástico describe claramente esta realidad: el ser humano puede elegir entre el bien y el mal, entre la vida y la muerte. Esta libertad es completa, pero conlleva una responsabilidad total. No podemos culpar a los demás, ni siquiera a Dios, por nuestras elecciones; somos responsables de las decisiones que tomamos. Esa responsabilidad surge del corazón, desde donde brotan nuestras verdaderas intenciones y deseos.

Jesús, en el Evangelio, retoma y eleva esta idea. No se limita a la observancia externa de la Ley, sino que llama a una transformación interior, a vivir desde un corazón reconciliado con Dios. Para Él, la verdadera libertad no consiste solo en poder elegir, sino en la capacidad de optar por el bien, de vivir conforme a la voluntad divina. Nos exhorta a superar el cumplimiento superficial de las normas, buscando la perfección en el amor, la pureza de corazón y la sinceridad en nuestras relaciones.

San Pablo, en su carta a los Corintios, añade una dimensión aún más profunda: la sabiduría de Dios, distinta de la sabiduría del mundo. Esta sabiduría revela el verdadero sentido de nuestra libertad y guía nuestras decisiones, iluminándolas con la luz del Espíritu. Nos permite percibir la realidad a través de la fe, descubriendo la presencia de Dios en cada acontecimiento y decisión. 

De este modo, nuestra libertad se convierte en el escenario donde se desarrolla nuestra relación con Dios y los demás. ¿Estamos usando este don para acercarnos a Él y a nuestros hermanos, o nos dejamos arrastrar por las falsas seguridades del mundo?

Diario Bíblico Claretiano 2026