Hoy celebramos la exaltación de la santa Cruz, fiesta en la que contemplamos el amor liberador de Jesús y su propuesta de vida, que contrasta con los valores de la cultura del descarte y la productividad. San Juan Pablo II decía que en la cruz se “muere para vivir; para vivir en Dios y con Dios, para vivir en la verdad, en la libertad y en el amor, para vivir eternamente.” Estas palabras capturan el mensaje del Evangelio: el amor de Dios es radical, da vida en abundancia y se basa en la entrega y la fidelidad a la verdad. Para nosotros, “morir para vivir” suena contradictorio; estamos acostumbrados a vivir para adquirir, acaparar y recibir. Pero en la lógica de Dios, vivir de verdad es entregarse, es dar. Preguntémonos: ¿Nuestra fe se fundamenta en el servicio y el amor a los más necesitados?
Diario Bíblico Claretiano 2026