La carta a los Filipenses refleja el cariño mutuo entre Pablo y esta comunidad, y aborda un tema que solemos evitar: la muerte. Sin embargo, cada noche, al dormir, ensayamos lo que será ese momento. Al dormir, no controlamos lo que pasa a nuestro alrededor, y no podemos hacer nada por nosotros ni por los demás. En el evangelio, Jesús enfrenta otra realidad humana: el deseo de ocupar los primeros lugares. A sus discípulos les dejó claro que quien quiera ser el primero debe hacerse el último y servir a los demás. Hoy, también en nuestras parroquias, grupos y ministerios, hay quienes buscan esos puestos. Jesús nos invita a no contaminar los espacios de Dios con ambiciones personales. Dejemos que sea él quien designe los lugares y nosotros dediquémonos a lo que importa: anunciar su Palabra, amar, hacer el bien y sembrar su proyecto en los corazones. ¿Estamos enfocados en lo esencial?
Diario Bíblico Claretiano 2026