Marcos 11, 11-25
Este pasaje está lleno de simbolismos que nos invitan a una reflexión profunda. Jesús usa el templo y la higuera para hablarnos de la oración y la fe auténtica. Al limpiar el templo, nos llama a purificar nuestra relación con Dios, evitando que la oración se convierta en un simple intercambio de intereses. La oración debe ser un encuentro sincero que transforme nuestra vida. Por otro lado, la higuera sin frutos representa una fe estéril, incapaz de traducirse en acciones concretas. Jesús condena esta falta de frutos, recordándonos que la verdadera fe siempre se manifiesta en obras de amor, justicia y misericordia. Este texto nos desafía: ¿mi oración es auténtica? ¿Transforma mi vida y me impulsa a obrar con justicia y amor?
Diario Bíblico Claretiano 2026