Reflexiones de un laico 61
Eclesiástico 6
23 Escucha, hijo mío, acepta mi parecer
y no rechaces mi consejo:
24convierte la sabiduría en cadena para tus pies
y en yugo para tu cuello;
25cárgala sobre tus hombros
y no rechaces sus ataduras;
26búscala con el mayor empeño
y esfuérzate en acomodarte a sus caminos.
27Sigue su rastro y persíguela,
que ella misma se te dará a conocer;
y no la sueltes cuando la hayas atrapado.
28Porque al fin encontrarás descanso en ella
y será para ti fuente de alegría.
29Te serán sus cadenas defensa poderosa,
vestido de gloria serán sus argollas.
30Adorno de oro será su yugo;
sus ataduras, cintas de púrpura;
31La vestirás como un traje de fiesta,
como corona triunfal la ceñirás.
32Si quieres, hijo mío, podrás instruirte;
si pones empeño, adquirirás destreza.
33Si te gusta escuchar, aprenderás;
si pones atención, te convertirás en sabio.
34Frecuenta las reuniones de ancianos
y, si ves a un sabio, no te separes de él.
35Escucha con gusto que te hablen de Dios
y no eches en saco roto las máximas sensatas.
36Si ves a una persona sensata, corre hacia ella;
no te canses de cruzar el umbral de su casa.
37Piensa en los mandamientos del Señor
y medita sin cesar en sus preceptos;
él te fortalecerá y hará que la sabiduría te apasione.