domingo, 5 de abril de 2026

#3020- Pascua de Resurrección

 

Himno de laudes


Ofrezcan los cristianos
ofrendas de alabanza
a gloria de la Víctima
propicia de la Pascua.

Cordero sin pecado
que a las ovejas salva,
a Dios y a los culpables
unió con nueva alianza.

Lucharon vida y muerte
en singular batalla,
y, muerto el que es la Vida,
triunfante se levanta.

"¿Qué has visto de camino,
María, en la mañana?"
"A mi Señor glorioso,
la tumba abandonada,

los ángeles testigos,
sudarios y mortaja.
¡Resucitó de veras
mi amor y mi esperanza!

Venid a Galilea,
allí el Señor aguarda;
allí veréis los suyos
la gloria de la Pascua."

Primicia de los muertos,
sabemos por tu gracia
que estás resucitado;
la muerte en ti no manda.

Rey vencedor, apiádate
de la miseria humana
y da a tus fieles parte
en tu victoria santa. Amén. Aleluya.

sábado, 4 de abril de 2026

#3019- Sábado Santo

Sábado Santo 

Himno de laudes

La Madre piadosa estaba

junto a la cruz y lloraba

mientras el Hijo pendía;

cuya alma, triste y llorosa,

traspasada y dolorosa,

fiero cuchillo tenía.


¡Oh cuán triste y cuán aflicta

se vio la Madre bendita,

de tantos tormentos llena!

Cuando triste contemplaba

y dolorosa miraba

del Hijo amado la pena.


Y, ¿cuál hombre no llorara,

si a la Madre contemplara

de Cristo, en tanto dolor?

¿Y quién no se entristeciera,

Madre piadosa, si os viera

sujeta a tanto rigor?


Por los pecados del mundo,

vio a Jesús en tan profundo

tormento la dulce Madre.

Vio morir al Hijo amado,

que rindió desamparado

el espíritu a su Padre.


¡Oh dulce fuente de amor!

hazme sentir tu dolor

para que llore contigo.

Y que, por mi Cristo amado,

mi corazón abrasado

más viva en él que conmigo.


Y, porque a amarle me anime,

en mi corazón imprime

las llagas que tuvo en sí.

Y de tu Hijo, Señora,

divide conmigo ahora

las que padeció por mí.


Hazme contigo llorar

y de veras lastimar

de sus penas mientras vivo;

porque acompañar deseo

en la cruz, donde le veo,

tu corazón compasivo.


¡Virgen de vírgenes santas!

Llore yo con ansias tantas

que el llanto dulce me sea;

porque su pasión y muerte

tenga en mi alma, de suerte

que siempre sus penas vea.


Haz que su cruz me enamore

y que en ella viva y more

de mi fe y amor indicio;

porque me inflame y encienda,

y contigo me defienda

en el día del juicio.


Haz que me ampare la muerte

de Cristo, cuando en tan fuerte

trance vida y alma estén;

porque, cuando quede en calma

el cuerpo, vaya mi alma

a su eterna gloria. Amén.

viernes, 3 de abril de 2026

#3018- Viernes Santo

 Juan 19, 28-30

"Jesús muere en la cruz del Calvario. La Iglesia en este día, con su pedagogía, invita a celebrar este misterio de amor. Es importante hacer silencio delante de el. El autor de la vida, ha probado la muerte producto de la violencia que el mundo ha ejercido sobre el. Los violentos buscan a Jesús. Los que viven según el poder del dominio necesitan destruirlo. Un ser humano como Jesús: diáfano, libre, novedoso, autónomo, misericordioso, incluyente y hermano de todos, es una molestia para las estructuras de poder y amenaza para sus detentadores. Buscan a Jesús para eliminarlo. necesitan asesinarle. Lo buscan con insistencia. La respuesta de Jesús a esa búsqueda tiene una palabra contundente: <Yo-Soy>. Esta respuesta tiene un valor teológico inmenso. La verdad de esta repuesta se explicitará cuando Jesús este colgado en la cruz. Allí Dios mostrará su gloria plenamente en el crucificado. Delante de ti, Señor, muerto en la cruz, te doy gracias por todo el amor donado hasta el extremo. Ayúdame a ser como tu".


Tomado del Diario Bíblico Claretiano 2020

jueves, 2 de abril de 2026

#3017- Jueves Santo

 Jueves Santo- Primer día del Triduo Pascual

Juan 13:1-15

"1 Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.

2 Durante la cena, cuando ya el diablo había puesto en el corazón a Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarle,

3 sabiendo que el Padre le había puesto todo en sus manos y que había salido de Dios y a Dios volvía,

4 se levanta de la mesa, se quita sus vestidos y, tomando una toalla, se la ciñó.

5 Luego echa agua en un lebrillo y se puso a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla con que estaba ceñido.

6 Llega a Simón Pedro; éste le dice: «Señor, ¿tú lavarme a mí los pies?»

7 Jesús le respondió: «Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora: lo comprenderás más tarde.»

8 Le dice Pedro: «No me lavarás los pies jamás.» Jesús le respondió: «Si no te lavo, no tienes parte conmigo.»

9 Le dice Simón Pedro: «Señor, no sólo los pies, sino hasta las manos y la cabeza.»

10 Jesús le dice: «El que se ha bañado, no necesita lavarse; está del todo limpio. Y vosotros estáis limpios, aunque no todos.»

11 Sabía quién le iba a entregar, y por eso dijo: «No estáis limpios todos.»

12 Después que les lavó los pies, tomó sus vestidos, volvió a la mesa, y les dijo: «¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros?

13 Vosotros me llamáis "el Maestro" y "el Señor", y decís bien, porque lo soy.

14 Pues si yo, el Señor y el Maestro, os he lavado los pies, vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros.

15 Porque os he dado ejemplo, para que también vosotros hagáis como yo he hecho con vosotros."

(Hoy, celebra nuestra Iglesia, la institución, por parte del mismo Jesús, del Sacramento de la Eucaristía y del sacramento del Orden presbiteral o sacerdotal.

En la Eucaristía, como nos dice Pablo, Jesús se quedó como alimento de Vida en las especies del pan y  del vino. Para ello le dio a sus apóstoles el poder de realizar este misterio, en su nombre, hasta que El vuelva. Por esto, al ser los presbíteros sellados con la unción del Espíritu Santo, se configuran con Cristo Sacerdote, de suerte que puedan obrar como en persona de Cristo. 

Pero Cristo quiso en esa noche de la Cena demostrarles a sus apostoles y discipulos que aquella entrega suya tenia que traducirse en el servicio pleno, humilde y amoroso a los demás. Por eso les lava los pies, haciéndose esclavo de todos.

Si tu participación frecuente de la Eucaristía no te lleva a esta entrega de servicio a los demás, algo te falta aun para conformarte a Cristo. Pídele hoy al Señor que te renueve y puedas ser en plenitud verdadero discípulo suyo. Que la Pascua de Resurrección que se avecina sea ese nuevo comienzo.)

miércoles, 1 de abril de 2026

#3016- La Palabra nos habla 147

¿Qué dice la Palabra en IsaIas (50,4-9a)?

Mi Señor me ha dado una lengua de iniciado, para saber decir al abatido una palabra de aliento. Cada mañana me espabila el oído, para que escuche como los iniciados. El Señor me abrió el oído; yo no resistí ni me eché atrás: ofrecí la espalda a los que me apaleaban, las mejillas a los que mesaban mi barba; no me tapé el rostro ante ultrajes ni salivazos. El Señor me ayuda, por eso no sentía los ultrajes; por eso endurecí el rostro como pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado. Tengo cerca a mi defensor, ¿quién pleiteará contra mí?

¿Qué me dice la Palabra?

Que como discípulo de Cristo debo anunciar de palabra y con mi testimonio de vida su mensaje de salvación. Sin temores, pues El está siempre co los que le sirven de corazón y con los necesitados.

martes, 31 de marzo de 2026

#3015- Contemplemos la cruz 4

 Himno de Hora tercia


Pastor que con tus silbos amorosos

me despertaste del profundo sueño:

tú, que hiciste cayado de ese leño

en que tiendes los brazos poderosos,


vuelve los ojos a mi fe piadosos

pues te confieso por mi amor y dueño

y la palabra de seguirte empeño

tus dulces silbos y tus pies hermosos.


Oye, pastor, pues por amores mueres,

no te espante el rigor de mis pecados

pues tan amigo de rendidos eres.


Espera, pues, y escucha mis cuidados...

Pero ¿cómo te digo que me esperes

si estás para esperar los pies clavados? Amén

lunes, 30 de marzo de 2026

#3014- Contemplemos la cruz 3

 Juan el Bautista presenta a Jesús a sus discípulos diciéndoles: “Ahí tienen al Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1, 29).

Y es que Jesús es el Sumo sacerdote que se ofreció a si mismo, derramando su sangre por nosotros. La Carta a los Hebreos nos dice: “Un sumo sacerdote así era el que nosotros necesitábamos: santo, inocente, incontaminado, sin connivencia con los pecadores y encumbrado hasta lo más alto de los cielos. No como los demás sacerdotes, que necesitan ofrecer sacrificios a diario, primero por sus propios pecados y después por los del pueblo. Jesús lo hizo una vez por todas ofreciéndose a si mismo” (Hebreos 7, 26-27).

Contemplemos a nuestro Sumo sacerdote ofreciéndose en la cruz para ganarnos una vida nueva y eterna.