Reflexiones de un laico 75
Eclesiástico 14
1Dichoso el hombre que no pecó de palabra, ni se atormenta por el remordimiento de sus pecados.
2Dichoso quien no tiene nada de qué reprocharse, ni ha perdido su esperanza.
11Hijo, en la medida en que puedas, procúrate el bien y presenta al Señor ofrendas dignas.
12Recuerda que la muerte no tardará, y que el decreto del hades no te ha sido mostrado; es la ley de este mundo: morir sin remedio.
13Antes de morir pórtate bien con el amigo, y, según tus posibilidades, sé generoso con él.
14No te prives de un día feliz, y no se te escape porción alguna de un buen deseo.