martes, 3 de febrero de 2026

#2956- Himno de laudes

 Himno de laudes


Señor de nuestras horas, Origen, Padre, Dueño,

que, con el sueño, alivias y, en la tregua de un sueño,

tu escala tiendes a Jacob:


al filo de los gallos, en guardia labradora,

despiertan en los montes los fuegos de la aurora,

y de tus manos sube el sol.


Incendia el cielo en sombras el astro matutino,

y el que pecó en tinieblas recobra su camino

en la inocencia de la luz.


Convoca brazo y remo la voz de la marea,

y llora Pedro, el duro patrón de Galilea,

cimiento y roca de Jesús.


El gallo nos increpa; su canto al sol dispara,

desvela al soñoliento, y al que pecó lo encara

con el fulgor de la verdad;


a su gozosa alerta, la vida se hace fuerte,

renace la esperanza, da un paso atrás la muerte,

y el mundo sabe a pan y a hogar.


Del seno de la tierra, convocas a tu Ungido,

y el universo entero, recién amanecido,

encuentra en Cristo su esplendor.


Él es la piedra viva donde se asienta el mundo,

la imagen que lo ordena, su impulso más profundo

hacia la nueva creación.


Por él, en cuya sangre se lavan los pecados,

estamos a tus ojos recién resucitados

y plenos en su plenitud.


Y, con el gozo nuevo de la criatura nueva,

al par que el sol naciente, nuestra oración se eleva

en nombre del Señor Jesús. Amén.

lunes, 2 de febrero de 2026

#2955- Himno de vísperas

 Himno de vísperas en la Fiesta de la presentación del Señor


En el templo entra María,

más que nunca pura y blanca,

luces del mármol arranca,

reflejos al oro envía.

Va el Cordero entre la nieve,

la Virgen nevando al Niño,

nevando a puro cariño

este blanco vellón leve.


Las dos tórtolas que ofrece

ya vuelan y ya se posan.

Ana y Simeón rebosan

gozo del tiempo que crece,

que estalla, que está; no hubo

quien, viendo al blanco alhelí,

dijera, -por ti, por mí-

que al hielo esta noche estuvo.


Ya ha cesado la nevada;

y el Niño, tan blanco, blanco,

oye que va a ser el blanco

de contradicción, la espada,

ay, para su Madre, y mueve

hacia ella sus ojuelos,

regalando desconsuelos,

como si él no fuera nieve.


Gloria al Padre, gloria al Hijo,

gloria al Espíritu Santo,

por los siglos de los siglos. Amén.

#2954- Himno de laudes

 Himno de laudes


Iglesia santa, esposa bella,

sal al encuentro del Señor,

adorna y limpia tu morada

y recibe a tu Salvador.


Abre tus brazos a María,

Virgen Madre del Redentor,

puerta del cielo siempre abierta

por la que vino al mundo Dios.


¿A quién sostienes en tus manos,

dinos, anciano Simeón,

por qué te sientes tan alegre?

«Porque ya he visto al Salvador.


Este Niño será bandera

y signo de contradicción,

con su muerte, traerá la vida,

por la cruz, la resurrección.»


Jesús, el hijo de María,

es el Hijo eterno de Dios,

la luz que alumbra a las naciones

los caminos de salvación.


La Virgen Madre ofrece al Niño

como una hostia para Dios;

la espada de la profecía

atraviesa su corazón.


Honor y gloria al Padre eterno,

y al Hijo eterno que engendró,

y que, por obra del Espíritu,

de la Virgen Madre nació. Amén.

domingo, 1 de febrero de 2026

#2953- 4to Domingo del tiempo ordinario

El profeta Sofonías nos habla de un lugar donde no habrá muerte ni mentira, un sitio de tranquilidad. Es un mensaje lleno de esperanza, especialmente para quienes vivimos rodeados de violencia, hambre e injusticia. Ese lugar que anuncia Sofonías solo puede existir en Dios y a través de Él. Nuestro papel es buscar al Señor y seguir sus mandatos. Debemos contribuir a construir ese lugar, buscando siempre la humildad y la justicia, que son pilares fundamentales para una sociedad justa y en paz. 

Pablo, en su carta a los corintios, nos describe a aquellos que han sido llamados por Dios para formar la comunidad de los elegidos, una comunidad de hermanos donde florecerá el Reino de Dios. Es importante recordar que toda elección implica una exclusión; de otro modo, no sería una verdadera elección. Pablo nos presenta a los elegidos según el plan de Dios: A los locos del mundo, para humillar a los sabios; A los débiles, para humillar a los fuertes; A los despreciados, para anular a los que se creen importantes. 

Este “elenco” es la prueba de que Dios siempre elige lo que el mundo considera insignificante. La lógica de Dios es clara y contundente, y nos interpela a todos, incluida la Iglesia. Es urgente que confrontemos nuestras decisiones con las elecciones de Dios y que actuemos para estar más cerca de su corazón.

El Evangelio de las bienaventuranzas refuerza el mensaje de Pablo. Jesús, como un nuevo Moisés, habla desde la montaña y nos presenta un camino claro hacia el Reino de Dios. Llama la atención la bienaventuranza que nos dice quiénes serán los dueños del Reino:  

“Felices los perseguidos por causa del bien, porque el Reino de los cielos les pertenece”.

El Evangelio pocas veces afirma claramente de quién será el Reino, pero aquí lo deja claro: de aquellos que trabajan por el bien. Y no solo por su bien personal, sino por el bien común, por los débiles, los que parecen no valer nada, como nos recuerda la carta a los corintios. Hoy, muchos se autoproclaman defensores del bien común, pero es fácil olvidar a quienes Dios ha elegido. El Señor nos ha escogido desde siempre. ¿Lo hemos elegido nosotros a Él? ¿Sigue la Iglesia la lógica de Dios, proclamando las bienaventuranzas y estando al lado de los pobres?

sábado, 31 de enero de 2026

#2952- La Palabra nos habla 125

 La Palabra nos habla 125

¿Qué dice la Palabra en Marcos 4,35-41?

"...Se levantó un fuerte huracán, y las olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua. Él estaba a popa, dormido sobre un almohadón.

Lo despertaron, diciéndole: «Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?»

Se puso en pie, increpó al viento y dijo al lago: «¡Silencio, cállate!»

El viento cesó y vino una gran calma.

Él les dijo: «¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?»"

¿Qué me dice la Palabra?

Que aunque parezca que Dios duerme y esté en silencio, El siempre está atento a nuestras necesidades. Quiere que tengamos fe en su poder y le pidamos su ayuda. No tengamos miedo de hacerlo.

Buen día para todos y todas.

viernes, 30 de enero de 2026

#2951- Himno de Laudes

 Himno de laudes


La noche, el caos, el terror,

cuanto a las sombras pertenece

siente que el alba de oro crece

y anda ya próximo el Señor.


El sol, con lanza luminosa,

rompe la noche y abre el día;

bajo su alegre travesía,

vuelve el color a cada cosa.


El hombre estrena claridad

de corazón, cada mañana;

se hace la gracia más cercana

y es más sencilla la verdad.


¡Puro milagro de la aurora!

Tiempo de gozo y eficacia:

Dios con el hombre, todo gracia

bajo la luz madrugadora.


¡Oh la conciencia sin malicia!

¡La carne, al fin, gloriosa y fuerte!

Cristo de pie sobre la muerte,

y el sol gritando la noticia.


Guárdanos tú, Señor del alba,

puros, austeros, entregados;

hijos de luz resucitados

en la Palabra que nos salva.


Nuestros sentidos, nuestra vida,

cuanto oscurece la conciencia

vuelve a ser pura transparencia

bajo la luz recién nacida. Amén.

jueves, 29 de enero de 2026

#2950- Luz que no se oculta

 

Marcos 4,21-25

El evangelio de Marcos nos presenta hoy varias orientaciones de Jesús que son claves para nuestro camino de fe. La primera trata sobre la luz: ¿cómo nos posicionamos frente a ella? Nos ubicamos de cara a la luz para que ilumine nuestro rostro y el camino que debemos seguir. No debemos huir de la luz ni esconderla bajo la cama. En esa misma línea, Jesús nos advierte que no podemos actuar en secreto. Seguir al Señor debe ser visible y coherente. La tercera orientación nos alerta sobre lo que oímos, y deja claro que la medida que usemos con los demás será la misma que usarán con nosotros. Finalmente, Jesús nos invita a oír: “El que tenga oídos, que escuche”. Esta es una llamada implícita al silencio, ya que solo podemos escuchar si aprendemos a callar. Estas recomendaciones nos invitan a reflexionar: ¿Cómo vivimos el silencio? ¿Cómo nos posicionamos frente a la luz? ¿Estamos escuchando con atención lo que Dios quiere decirnos en nuestro día a día?

Diario Bíblico Claretiano 2026