Marcos 12,18-24
A la hora de enseñar y aprender, es clave organizar bien los contenidos. Es normal que haya diferencias entre expertos en una materia, pero en el episodio del evangelio, tanto el especialista en las Escrituras como Jesús están de acuerdo. De hecho, el letrado va más allá al señalar que ni todo el culto del templo supera el deber de amar a Dios y al prójimo. No hay discusión. Aunque se podría argumentar que el amor a Dios se expresa en el culto, la diferencia es clara: es en el corazón donde Dios debe ocupar el primer lugar. Debemos centrarnos en él, con oración y fidelidad. Entonces, ¿qué debilita nuestro amor a Dios? Según el evangelio, amar al prójimo es igual que amarse a uno mismo. Este amor incluye la salud, la vivienda, el alimento, la educación, e incluso la diversión. Hoy la Palabra nos invita a revisar nuestra capacidad de amar. ¿A quién amamos? ¿Con quién cultivamos una relación de amor profundo y cuidado afectuoso?
Diario Bíblico Claretiano 2026
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