viernes, 24 de julio de 2026

#3127- Reflexiones de un laico 76

 Reflexiones de un laico 76

Eclesiástico 17-27

Toda carne y como un vestido envejece, pues ley eterna es: hay que morir.

Lo mismo que las hojas sobre árbol tupido, que unas caen y otras brotan, así la generación de carne y sangre: una muere y otra nace.

Toda obra corruptible desaparece, y su autor se irá con ella.

Feliz el hombre que se ejercita en la sabiduría, y que en su inteligencia reflexiona,

que medita sus caminos en su corazón, y sus secretos considera.

Sale en su busca como el que sigue el rastro, y en sus caminos se pone al acecho.

Se asoma a sus ventanas, y a sus puertas escucha.

Acampa muy cerca de su casa, y clava la clavija en sus muros.

Monta su tienda junto a ella, y se alberga en su albergue dichoso.

Pone sus hijos a su abrigo, y bajo sus ramas se cobija.

Por ella es protegido del calor, y en su gloria se alberga.

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