En este Evangelio, Jesús nos invita a ir más allá de la ley del talión, que permitía una respuesta proporcional a la ofensa. Aunque esta ley buscaba limitar la venganza, Jesús propone un camino diferente: uno que rompa el ciclo de violencia y resentimiento. “Poner la otra mejilla” no es aceptar pasivamente abusos, sino una forma de desactivar la lógica del odio y la represalia. Es interesante recordar que, cuando Jesús fue golpeado, preguntó: “¿Por qué me golpeas?” (Juan 18,23). Con esto, Jesús nos muestra que no defiende una sumisión ciega, sino una respuesta que enfrenta la injusticia con verdad, pero sin caer en la venganza. Nos enseña a responder con dignidad y amor, buscando transformar al agresor y construir una justicia más profunda. Este pasaje nos desafía a vivir desde el perdón y la reconciliación, sanando las heridas del mundo en vez de perpetuarlas. ¿Cómo podemos hoy responder a esta llamada al amor y la justicia?
Diario Bíblico Claretiano 2026
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