El evangelio de la fiesta de la Transfiguración de Jesús comienza con la habitual frase “En aquel tiempo”, pero tanto Mateo como Marcos inician diciendo “a los seis días”. El número seis anticipa el séptimo, el número de la plenitud. Esto indica que la Transfiguración es el “día siete”, un adelanto de la Pascua. Jesús revela a Pedro, Santiago y Juan su divinidad y mesianismo, pero también les deja claro que, para llegar a esa gloria, primero debe pasar por la cruz. Moisés y Elías, representando toda la Biblia hebrea, conversan con Jesús sobre su muerte en Jerusalén, como menciona Lucas (9,31). Los discípulos, maravillados, expresan su alegría al ver la plenitud de vida de Dios reflejada en Jesús. Esta experiencia nos invita a todos a conocer vitalmente a Jesús como el reflejo humano de Dios, y a vivir nuestra propia transfiguración, pasando primero por nuestras cruces. Luego, debemos bajar al mundo cotidiano, dispuestos a anunciar lo que hemos visto y oído. Oremos por la transfiguración de todo el pueblo y la creación.
Diario Bíblico Claretiano 2026
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