La vida de Jesús, sus palabras y acciones, son como una parábola viva. Desde su nacimiento hasta su muerte y resurrección, Jesús es una semilla sembrada en la historia humana. Al principio, parece pequeña, como un grano de mostaza o un poco de levadura mezclada con mucha harina, pero con el tiempo lo transforma todo. Esa semilla está oculta, pero no deja de actuar, como nos recuerda Jesús en Mateo 4,28: "Duerma o se levante, de noche y de día, el grano brota y crece, sin que él sepa cómo". La presencia de Jesús no es imponente ni se impone por la fuerza, sino que es humilde, pero llena de energía transformadora. Él nos invita a ser parte de este Reino, a llevar esta semilla a nuestras familias, comunidades y al mundo. ¿Te animas a formar parte de esta aventura y ser un fermento del Reino? ¿Estás sembrando semillas de amor, justicia y paz en tu vida diaria?
Diario Bíblico Claretiano 2026
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