En la Catedral de la Habana
(28 de abril de 2019)
Cuando el hombre construye las iglesias
piensa que todo debe ser hermoso
reflejo del Dios-Padre que en su casa
quiere infinito y espacio silencioso.
Mas cuando veo que en medio de la misa
en columnas perfectas el incienso
asciende desde el altar y llega al cielo
no hay duda de que Dios se manifiesta.
Con la modernidad pienso que el humo
se distorsiona entre abanicos y paneles
y se pierde la visión de aquel misterio
de esa oración que va directo al cielo.
William Qiuintana Nieves
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