domingo, 14 de junio de 2020

#853 - El Cuerpo y la Sangre de Cristo


Cuando participamos de este gran misterio, sólo la fe en Jesús, quien en la última cena nos los dejó para siempre, puede acercarnos a el mismo.

Un antiquísimo poema anónimo expresa esta fe incondicional en el Señor:


No me mueve, mi Dios, para quererte
(Anónimo)

No me mueve, mi Dios, para quererte 
el cielo que me tienes prometido, 
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.


Tú me mueves, Señor, muéveme el verte 
clavado en una cruz y escarnecido, 
muéveme ver tu cuerpo tan herido, 
muéveme tus afrentas y tu muerte.


Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera, 
que aunque no hubiera cielo, yo te amara, 
y aunque no hubiera infierno, te temiera.


No me tienes que dar porque te quiera, 
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera. 
  

sábado, 13 de junio de 2020

#852- Amoris Laetitia 25



Amoris Laetitia 25

99.…Quiere indicar que el amor no obra con dureza, no actúa de modo descortés, no es duro en el trato. Sus modos, sus palabras, sus gestos, son agradables y no ásperos y rígidos. Detesta hacer sufrir a los demás…Como parte de las exigencias irrenunciables del amor, «todo ser humano está obligado a ser afable con los que le rodean»…El amor, cuando es más íntimo y profundo, tanto más exige el respeto de la libertad y la capacidad de esperar que el otro abra la puerta de su corazón.

100. Para disponerse a un verdadero encuentro con el otro, se requiere una mirada amable puesta en él. Esto no es posible cuando reina un pesimismo que destaca defectos y errores ajenos, quizá para compensar los propios complejos…Una persona antisocial cree que los demás existen para satisfacer sus necesidades, y cuando lo hacen solo cumplen con su deber. Por lo tanto, no hay lugar para la amabilidad del amor y su lenguaje…Veamos, por ejemplo, algunas palabras que decía Jesús a las personas: «! Animo hijo!». «! Qué grande es tu fe!». «! Levántate! ». «Vete en paz». «No tengáis miedo» No son palabras que humillan, que entristecen, que irritan, que desprecian. En la familia hay que aprender este lenguaje amable de Jesus.

¿Ha habido momentos en tu relación de pareja en los cuales ha faltado la amabilidad?

¿ Usas  palabras de aliento para tu pareja y tus hijos?

viernes, 12 de junio de 2020

#851 - La Iglesia en la que creemos 9


La Iglesia en la que creemos
Una, santa, católica y apostólica
Francis A. Sullivan, S.J
(Resumen sinóptico)


La Iglesia en la que creemos 9

Razones para creer que la iglesia es un pueblo indefectiblemente santo
“…que tres razones que indican con seguridad la Iglesia de Cristo nunca puede dejar de ser un pueblo santo: 1) debido a que su santidad es el fruto del sacrificio de Cristo; 2) debido a que Cristo ha unido la Iglesia a el de forma indisoluble como su esposa; 3) debido a que Cristo ha dotado a su cuerpo, la Iglesia, con el permanente don del Espíritu Santo”.
“…el Espíritu siempre hará  que en la iglesia haya una proporción decisiva de personas con fe basada en la caridad”.
¿Es la iglesia «imperfectamente santa» también una «iglesia de pecadora»?
A esta pregunta San Agustín responde que la Iglesia «sin mancha o arruga» no es la Iglesia como es ahora, sino como será en el Reino de Dios…”.
“Aunque la Iglesia Católica posee toda la verdad divina revelada y todos los medios de gracia, sus miembros no viven de ese tesoro con todo el fervor que deberían”.
“…la Iglesia está formada por personas reales, que a través de su peregrinación en la tierra tienen que luchar contra la tentación y la debilidad de la carne”.
“…todos los miembros de la Iglesia son pecadores, ya que nadie puede evitar todos los pecados veniales…”.
“…en el momento de la comunión. Los mismos pecadores se consideran a si mismos lo suficientemente santos como para poder recibir la Eucaristía. El tipo de pecados que han confesado no son tales como para privarles de la santidad necesaria para recibir la Eucaristía”. 

jueves, 11 de junio de 2020

#850 - Amoris Laetitia 24



Amoris Laetitia 24

Sin hacer alarde ni agrandarse

97….el ansia de mostrarse como superior para impresionar a otros con una actitud pedante y algo agresiva. Quien ama, no sólo evita hablar demasiado de sí mismo, sino, que además, sabe ubicarse en su lugar sin pretender ser el centro…indica que el amor no es arrogante…se considera más grande de lo que es, porque se cree más «espiritual» o «sabio». Pablo usa este verbo (agrandarse) otras veces, por ejemplo para decir que «la ciencia hincha, el amor en cambio edifica» (1 Co 8,1). Es decir, algunos se creen grandes porque saben más que los demás, y se dedican a exigirles y a controlarlos, cuando en realidad lo que nos hace grandes es el amor que comprende, cuida, protege al débil.

98. Es importante que los cristianos vivan esto en su modo de tratar a los familiares poco formados en la fe, frágiles o menos firmes en sus convicciones…La lógica del amor cristiano no es la de quien se siente más que otros y necesita hacerles sentir su poder, sino que «el que quiera ser el primero entre vosotros, que sea vuestro servidor» (Mt 20,27). En la vida familiar no puede reinar la lógica del dominio de unos sobre otros, o la competición para ver quién es más inteligente o poderoso, porque esa lógica acaba con el amor. 

?Te has sentido grande alguna vez sobre los demás?

?Has vivido en tu familia estas actitudes de dominio o competencia entre sus miembros?

miércoles, 10 de junio de 2020

#849 - La Iglesia en la que creemos 8



La Iglesia en la que creemos
Una, santa, católica y apostólica
Francis A. Sullivan, S.J
(Resumen sinóptico)

La Iglesia en la que creemos 8

Santidad de gracia y virtud
“Aunque la santidad se debe siempre a iniciativa de Dio y es un don suyo, también exige una repuesta por parte  de los que han sido llamados para tener una relación más íntima con Dios: es tarea suya vivir de acuerdo a su vocación llevando una vida santa. Como indica San Pablo al principio de su primera carta a los Corintios, los cristianos están «santificados en Cristo Jesús», pero también «llamados a ser santos»…en la carta a los Efesios, exhorta  a los lectores: «Yo, pues, prisionero en el Señor, os exhorto  a que viváis dignamente la vocación a la que habéis sido llamados, con humildad y mansedumbre, con paciencia, soportándoos unos a otros con amor, poniendo empeño en conservar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz» (Ef 4, 1-3)”.

El capítulo 5 de Lumen Gentium nos dice: “El Señor Jesús, el Maestro divino y modelo de toda perfección, predica santidad de vida de todos y cada uno de sus discípulos, de cualquier condición que fueren: «Vosotros, pues, sed perfectos, como es perfecto vuestro padre Celestial» (Mt 5,48). El mismo se coloca como el autor y el fin de esta santidad de vida. Porque envió a todos el Espíritu Santo, que los moviera interiormente, para que amen a Dios con todo su corazón y toda su alma, con toda su mente y toda su fuerza, y que se amen unos a otros como Cristo los amó”.

“Los seguidores de Dios llamados por Dios no en virtud de sus méritos, sino por designio y gracia de El…deben vivir «como conviene a los santos» (Ef 5,3), y revestirse «como elegidos de Dios, santos, y amados, de corazón misericordioso, de bondad, humildad, mansedumbre, paciencia» (Col 3,12), y poseer los frutos del Espíritu en santidad”.

“Este pasaje deja claro que la santidad consiste en guardar los dos principales mandamientos: amar a Dios y amar al prójimo como a si mismo…La presencia invisible del Espíritu Santo es inseparable de su capacidad sobrenatural para amar a Dios y a nuestro prójimo, a la que podemos llamar virtud infusa de la caridad. Es asimismo inseparable de la exención del pecado mortal y de la amistad con Dios, lo que decimos «estar en estado de gracia»”.

“La santidad es, pues, cuestión de «vivir en el amor»”.

“…toda persona en la que mora el Espíritu Santo es una persona santa…aquellos que viven en estado de pecado mortal sin arrepentimiento”…se privan “de la presencia del Espíritu Santo y, por tanto, de la santidad de gracia y caridad…La consecuencia, como indica LG 14, es que pueden distinguirse dos tipos de católicos: los que «poseen el Espíritu de Cristo y están totalmente incorporados a la iglesia, y los que «no perseveran en  caridad» y permanecen en la iglesia pero no son totalmente miembros de ella. Los últimos conservan la santidad de su carácter bautismal, pero ya no  poseen la santidad de la gracia santificante”.

“Así como la santidad de los  que viven en gracia redunda en beneficio de la santidad de la iglesia, el pecado de sus miembros debe también disminuir la santidad del pueblo del que forman parte. No hay duda de que esto es lo que pensó el concilio cuando dijo que en esta tierra la iglesia esta marcada con una santidad imperfecta”.

“Al mismo tiempo, el concilio describió a la Iglesia como indefectiblemente santa. Es obvio que por indefectible no querían decir «perfectamente»…La santidad indefectible, entonces, no es una santidad que excluye todo defecto o imperfección, sino que excluye la perdida de santidad, dejar de ser verdaderamente santa”.

“…podemos llamar a la Iglesia un «pueblo santo» en base a que los que están totalmente incorporados a ella son santos”. 

lunes, 8 de junio de 2020

#847 - Amoris Laetitia 23


Sanando la envidia

95.…Significa que en el amor no hay lugar para sentir malestar por el bien del otro (cf. Hch 7,9; 17,5)…El verdadero amor valora los logros ajenos, no los siente como una amenaza, y se libera del sabor amargo de la envidia. Acepta que cada uno tiene dones diferentes y distintos caminos en la vida.

96. En definitiva, se trata de cumplir aquello que pedían los dos últimos mandamientos de la Ley de Dios: «No codiciaras los bienes de tu prójimo. No codiciaras la mujer de tu prójimo, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de él» (Ex 20,17).

¿Qué cosas, te han hecho envidiar a otros?


¿Cómo interpretas los mandamientos 9 y 10 relacionados a la envidia? 

domingo, 7 de junio de 2020

#846 - La Iglesia en la que creemos 7


La Iglesia en la que creemos
Una, santa, católica y apostólica
Francis A. Sullivan, S.J
(Resumen sinóptico)


La Iglesia en la que creemos 7

Santidad de consagración
“…Tal santidad se atribuye a las personas y cosas que están apartadas y dedicadas a la obra divina, como el templo, el altar y los vasos sagrados, y sobre todo, los sacerdotes que ofrecen oraciones y sacrificios a Dios de parte del pueblo…Exige la santidad personal de una vida virtuosa dedicada a la adoración del Dios santo. Pero la santidad de consagración no depende de la virtud personal; es la idea de estar apartado y ungido, y así consagrado («hecho sagrado») para la obra y servicio de Dios”.
“La Biblia atribuye tal santidad sacerdotal no sólo a personas como Aarón, sino también a todo el pueblo de Israel”.
“…los escritores del Nuevo testamento se refieren a la Iglesia con todos los términos que habían descrito la santidad del pueblo de Dios de la vieja ley. Esto incluye la santidad de consagración al servicio sacerdotal de Dios. Así, el escritor de la primera carta de Pedro exhorta a los lectores: «Vosotros, como piedras vivas entrad en la construcción de un edificio espiritual, para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, aceptos a Dios por mediación se Jesucristo»”.
En el segundo capítulo, articulo 10, de la Lumen Gentium nos dice: “…«Los bautizados son consagrados como casa espiritual y sacerdocio santo por la regeneración y la unción del Espíritu Santo…»”.
“La teología cristiana tradicional entiende que esta participación en el sacerdocio de Cristo es algo que caracteriza permanentemente a los que han sido bautizados. A diferencia de los dones de gracia santificante y del Espíritu Santo, una persona que cometa pecado mortal no los pierde. Es un «carácter» o «maraca espiritual» que distingue a los bautizados como personas consagradas a Cristo y participes de su sacerdocio”.
“…toda la Iglesia permanece como un pueblo consagrado a la obra de Dios…”.