Reflexión de fin de año
Dispongámonos a celebrar con fe el último día del año. Hagamos un tiempo para el silencio: agradezcamos por todo lo vivido, por lo bueno y lo malo; también, por las personas que han formado parte importante en nuestro caminar; retomemos las lecciones aprendidas y pensemos en aquello que necesitamos soltar y no arrastrarlo hacia el nuevo año; reconciliémonos y celebremos la vida, la familia y la comunidad. Juan nos invita a ponderar el peso y el poder de “la Palabra”, su fuerza creativa y redentora. Una “Palabra” que busca encarnarse en nuestra vida e iluminarla. En medio de tanta “palabra” engañosa y manipuladora, es bueno sabernos al amparo de una palabra verdadera. Si hacemos bien nuestra revisión de vida y examen de conciencia, sería oportuno pedir perdón por la palabra hiriente que debimos no haber pronunciado o, bien, agradecer por la palabra que necesitábamos expresar y la dijimos con asertividad. Pidamos al concluir nuestro peregrinar en el 2025, la gracia de ser Oyentes y Servidores de la Palabra que da vida.
Diario Bíblico Claretiano 2025
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