La profetisa Ana
En el penúltimo día del año nos dejamos iluminar por Ana, una profetisa de edad avanzada que, a pesar de su viudez y edad avanzada, dedicó su vida al servicio en el templo, demostrando un compromiso inquebrantable con Dios y su pueblo. Ella representa a aquellos que, en medio de las soledades y problemas, mantienen viva la esperanza y la fe en un futuro mejor; también, a quienes descubren a Jesús como portador de esperanza, paz y fe, disposiciones que, sin darnos cuenta, hemos estado perdiendo. Agradezcamos el testimonio valiente de tantas mujeres que, postergando sus anhelos personales, se desviven por el bien de los demás. No perdamos de vista el tema de la intergeneracionalidad. Pensemos en aquellos gestos o detalles que nuestras comunidades cristianas pueden tener hacia el adulto mayor. Oremos por ellos, particularmente por quienes tienen dificultad de asistencia o que no llegan a ser comprendidos, ni tratados con ternura. Encomendemos a la Sagrada Familia de Nazaret, el bienestar y fe de nuestros adultos mayores.
Diario Bíblico Claretiano 2025
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