Purificación del Niño Dios
El pasaje de Lucas nos muestra las expectativas de liberación de Israel en las palabras del anciano Simeón. Vemos como Jesús pertenece a una familia que respeta y abraza la ley como expresión de su fe. Simeón, guiado por el Espíritu Santo, reconoce en el niño Jesús, el cumplimiento de la promesa salvadora de Dios. Sus ojos han visto en la fragilidad de un pequeño niño, una luz capaz de disipar las tinieblas. En esta perspectiva, todo niño o niña que viene al mundo tiene el potencial de convertirse en fuente de esperanza para el mundo. Ojalá esto pensarán quienes, queriendo o no, deciden terminar con una vida inocente antes de nacer. Evitemos juzgar a quienes por una cuestión médica deben elegir, pero no permitamos que una cultura de muerte se vaya apoderando, más y más, de nuestro aprecio por la vida. Simeón advierte a la madre que su hijo será signo de contradicción y que también ella sufrirá mucho por él. Acompañemos y sostengamos la vida con amor, la propia y la ajena.
Diario Bíblico Claretiano
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