Mateo 18,12-14
Jesús presenta una parábola de amor entrañable; necesaria para aliviar la indiferencia que se respira en nuestras sociedades. La realidad eclesial de muchos lugares nos ha llevado a pensar que por estar cuidando esa “única oveja” fiel y perseverante, nos hemos desentendido de las noventa y nueve que se han alejado o se han ido. Si la reacción del pastor es de salir en busca de la extraviada, eso es lo que nos está faltando hoy. Acomodados y encerrados en los templos, le huimos a la misión y a ser una Iglesia en salida. Jesús es reflejo del corazón compasivo del Padre que sale al encuentro y no se queda a esperar a que vengan a buscarlo. Esta parábola es un llamado a la solidaridad activa, a la búsqueda de una renovación pastoral y eclesial. Como comunidades discipulares necesitamos activar ese espíritu misionero que nos lleve a los hogares, a las calles, a los lugares públicos. Seamos testigos de ese Dios de proximidad, compasión y ternura.
Diario Bíblico Claretiano 2025
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