Reflexiones de un laico 52
Eclesiástico 3
11El honor de un hijo está en el honor de su padre;
en cambio, el que desprecia a su madre se llena de pecados.
12Hijo mío, empéñate en honrar a tu padre;
no lo abandones mientras tengas vida.
13Aunque su inteligencia se debilite, sé comprensivo con él;
no lo avergüences mientras viva.
14Socorrer al padre es algo que no se olvidará;
será como ofrecer sacrificio por los pecados.
15Cuando estés en aflicción, Dios se acordará de ti
y perdonará tus pecados,
como el calor del sol derrite el hielo.
16El que abandona a su padre ofende al Señor,
y el que hace enojar a su madre es maldecido por Dios.
Feliz tercer lunes de Adviento
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