Cuarto Domingo de Adviento
La Escritura nos habla: Hemos llegado al cuarto domingo de Adviento, donde Isaías nos invita a escuchar con atención y reconocer los signos de Dios. Solo el justo puede reconocer la presencia de Dios, porque tiene limpias las manos y un corazón puro, nos recuerda el Salmo. Hay una buena noticia: Jesucristo nos ha elegido, por Él hemos recibido la gracia y la misión de anunciar su salvación. Todos los bautizados estamos llamados a la santidad. Ser santo es saberse corresponsable del proyecto del Reino.
Ser y hacer posible, con la ayuda del Espíritu Santo, como María Santísima y San José, los sueños de Dios, su voluntad. Aceptar la misión y dar frutos en medio del mundo.
Para eso, una sociedad debe fundarse en la Verdad, la justicia, el amor y la libertad.
Oremos en familia por la paz del mundo.
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