domingo, 23 de febrero de 2020

#752 - Los Discursos de Jesús 27- La vigilancia




Discurso escatológico

Jesús predice la destrucción del Templo (Mt 24, 1-2)

(Mc 13, 1-2; Lc 21, 5-6)

1. Jesús salió del Templo y, mientras iba caminando, sus discípulos se acercaron a él para hacerle notar las construcciones del templo.
2. Pero él les dijo: '¿Ven todo esto? Les aseguro que no quedará aquí piedra sobre piedra: todo será destruido'.

Invitación a la vigilancia (Mt 24, 36-44)

(Mc 13, 32-37;Lc 17, 26-30.34-36)

36. En cuanto a ese día y esa hora, nadie los conoce, ni los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre.
37. Cuando venga el Hijo del hombre, sucederá como en tiempos de Noé.
38. En los días que precedieron al diluvio, la gente comía, bebía y se casaba, hasta que Noé entró en el arca;
39. y no sospechaban nada, hasta que llegó el diluvio y los arrastró a todos. Lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre.
40. De dos hombres que estén en el campo, uno será llevado y el otro dejado.
41. De dos mujeres que estén moliendo, una será llevada y la otra dejada.
42. Estén prevenidos, porque ustedes no saben qué día vendrá su Señor.
43. Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, velaría y no dejaría perforar las paredes de su casa.
             44. Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada.


                 Es este ultimo discurso Jesús nos llama a estar preparados siempre, pues no sabemos ni el día ni la                     hora en que llegue nuestro a paso a la otra vida.

                 Pero también nos enseña que mas importante que cualquier templo construido por los hombres es                   nuestro templo. Por eso no nos sorprendamos cuando las fuerzas de la naturaleza o el mismo                             hombre en su violencia destruyen las estructuras de las iglesias.  Y así como el mismo señaló que su                   templo (cuerpo) moriría pero al tercer día seria resucitaría, así tenemos la certeza por la fe de que                     nuestro cuerpo también lo hará. 

                 Igualmente llegara el día en que le adoraremos en Espíritu y Verdad sin necesidad de un templo tal                     vez  suntuoso que el mismo tiempo ira de deteriorando.

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