SERMÓN DEL MONTE
(El libro del pueblo de Dios)
Sobre el ayuno (Mt 6, 16-18)
Jesús y el ayuno
16. Cuando ustedes ayunen, no pongan cara
triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que se note
que ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa.
17. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma
tu cabeza y lava tu rostro,
18. para que tu ayuno no sea
conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre,
que ve en lo secreto, te recompensará.
El trípode de nuestra relación con Dios consta de la oración, la penitencia (ayuno) y la limosna (caridad).
Hoy, Jesús nos indica cal debe ser nuestra actitud cuando ayunemos: hacerlo de corazón y secretamente para que solo nuestro Padre del cielo lo tome en cuenta y lo acepte como un sacrificio grato y eficaz.
Por el ayuno purificamos nuestro cuerpo y experimentamos lo que es abstenerse de loo que mas nos place, ya sea comida, gustos, apetitos.
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