El ministerio público de Jesús incluye una enseñanza crucial. Marcos lo presenta hoy a orillas del lago, rodeado por una multitud que escucha su enseñanza respaldada por su testimonio. En este contexto, Jesús llama a Leví, un cobrador de impuestos, diciéndole “sígueme”. Leví responde de inmediato y lo sigue, aunque el evangelio no nos da más detalles sobre su respuesta. Más tarde, Jesús se sienta a la mesa con Leví y otros recaudadores, lo que provoca la crítica de los fariseos que cuestionan por qué se mezcla con pecadores y publicanos. La actitud de Jesús refleja la misericordia de Dios: un Dios que acoge y perdona. La frase de Jesús, “no necesitan médico los sanos, sino los enfermos”, subraya este punto. El evangelio nos invita a levantarnos de nuestra zona de confort y seguir al Señor. Nuestra condición de pecadores no debe limitarnos; seguir a Jesús a menudo implica una verdadera conversión.
Diario Bíblico Claretiano 2026
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