Marcos 1,21-28
La sinagoga es el lugar de culto en la tradición judía, y el sábado es su día de reposo, dos pilares importantes de la tradición. Jesús entra a enseñar, pero algo sorprendente sucede: en ese lugar sagrado hay un endemoniado, una manifestación del mal entre los presentes. El hombre poseído reacciona de inmediato a la presencia y a las palabras de Jesús, quien enseña con una autoridad única, como señala Marcos. La gente se asombra, no solo por lo que Jesús hace con el endemoniado, sino por la fuerza y claridad de su mensaje. Lo realmente impactante de Jesús es su palabra, la manera en que se relaciona con las personas y transmite la presencia compasiva de Dios. Esa combinación de cercanía y poder divino es lo que hace atrayente la Buena Noticia de Jesús, ahuyentando el mal que debilita la vida personal y comunitaria.
Diario Bíblico Claretiano 2026
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