martes, 6 de enero de 2026

#2917- Epifanía

 La Fiesta de la Epifanía celebra la manifestación de Jesús como luz para todas las naciones, recordándonos la universalidad de la salvación y la misión de la Iglesia en el mundo. En la primera lectura, el profeta nos invita a levantarnos y brillar, porque la luz de Dios ha llegado para iluminar cada rincón de la humanidad. Esa misma luz fue vista por los magos de Oriente, quienes, siguiendo una estrella, encontraron al Mesías y lo adoraron. Desde los humildes pastores hasta los reyes extranjeros, todos son llamados a caminar hacia Cristo, la luz que no discrimina ni excluye.

Esta luz no emana de un lugar distante, sino que surge del propio Niño Jesús en el pesebre y se expande por todo el mundo. La estrella que guió a los magos simboliza la revelación de Dios que llega a todos, sin barreras de cultura, lengua o nación. Herodes intentó apagar esta luz, pero sus oscuros planes no lograron vencer el brillo de Cristo. En este contraste entre la luz y la oscuridad, comprendemos que la luz de Dios es imbatible; aún el más pequeño rayo de esperanza puede disipar la oscuridad.

En el contexto de la Iglesia Sinodal, la Epifanía nos recuerda nuestra misión de abrirnos a todos los pueblos y culturas, derribando las barreras que nos separan. Como dice el Papa Francisco, estamos llamados a construir “canales de amistad”, para que la luz de Cristo pueda brillar en cada rincón y alcance a todos. La salvación que ofrece Jesús no es exclusiva, sino un regalo para todo el mundo, y la Iglesia, en su misión universal, debe reflejar esta apertura, acogiendo a todos sin excepción y caminando juntos hacia la luz de Cristo.

Hoy, la Iglesia es invitada a ser signo de esta luz en un mundo fragmentado, llevando el mensaje de amor y esperanza sin fronteras, y manifestando la gracia que Dios ofrece a toda la humanidad.

Diario Bíblico Claretiano 2026

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