Por una Iglesia Sinodal
Comunión, participación y misión
DOCUMENTO PREPARATORIO (Cont.)
18.
La acción evangelizadora y el mensaje de
salvación, en efecto, no serian comprensibles sin la constante apertura del Jesús
al interlocutor mas amplio posible, que los Evangelios indican como la multitud,
es decir el conjunto de personas que lo siguen a lo largo del camino, y a veces
incluso van detrás de Él en la esperanza de un signo y de una palabra de
salvación: he aquí el segundo actor de la escena de la Revelación. El anuncio
evangélico no se dirige sólo a pocos iluminados o elegidos. El interlocutor de Jesús
es “el pueblo” de la vida común, uno “cualquiera” de la condición humana, que Él
pone directamente en contacto con el don de Dios y la llamada a la salvación. De
un modo sorprendente y a veces escandaliza a los testigos, Jesús acepta… a
todos aquellos que forman parte de la multitud: escucha las quejas de la mujer
cananea (cf. Mt 15, 21-28) …; dialoga con la samaritana (cf. Jn 4, 1-42) …;
pide el acto de fe libre y agradecido del ciego de nacimiento (cf. Jn 9).
¿Has sentido en algún momento
ese encuentro con Jesús como lo experimentaron la cananea, la samaritana y el
ciego?
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