Cuando el misterio de la muerte llega a alguien querido como lo fue el fallecimiento de una hermana en Cristo se nos prueba la fe. mucho más cuando a esta cristiana le tocó vivir una agonía sumamente dolorosa y desesperante.
Solo al contemplar a Cristo agonizante en la cruz podemos comprender que ella entregó su vida como Cristo lo hizo: sintiendo el dolor físico humano y, el dolor y el abandono mental, emocional, psíquico.
Por eso nos consuela y fortalece que ya goza, como el buen ladrón, de la estancia preparada por Jesús para ella.
Sin muerte no hay resurrección. Pero cuando se muere como Cristo lo hizo se muere santamente. No hay duda Gracias Norma por este ejemplo.
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