#149 - Durante esta semanas de Pascua, las lecturas nos han ido presentando como, después de la resurrección de Cristo, fue la Iglesia expandiéndose por el mundo greco-romano.
Hoy en Hechos 14, 27, vemos a Pablo y Bernabé, que luego de anunciar la Buena Nueva en varias regiones de Asia y Siria regresan a Antioquía para contar a esta comunidad lo que Dios había hecho por su medio y "como habían abierto a los paganos la puerta de la fe".
Esto me vuelve a recordar el Jubileo de la Misericordia del 2016, donde el Papa Francisco, pidió que se instalara una Puerta de la Misericordia en cada iglesia principal de cada diócesis en el mundo entero. Al pasar por ella se recibian, al cumplir lo indicado para ello, las indulgencias plenarias que el Papa adjudicó para esta gran celebración.
Al finalizar el jubileo nos decía el Papa que esto no terminaba allí, sino que las obras de misericordia a las que también nos llamó a practicar durante ese año, debían continuarse de ahí en adelante.
Por esto, al escuchar hoy la lectura de Hechos me preguntaba cuantas veces como misionero he llevado la Buena Nueva del Reino a otros, para que también ellos pudieran entrar, como por una puerta, a la fe en Cristo. Ya Benedicto XVI había hablado de esto en su carta "Porta Fidei".
Y es que la Iglesia Catolica esta en tiempos de abrir puertas, no cerrarlas. En tiempos de acoger a quien llama y necesita de nuestra caridad.
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