jueves, 15 de diciembre de 2022

#1745 - ¿Quién es ese Jesus que vino? -3

 ¿Quién es ese Jesús que vino y que volverá? -3

)La Nueva Biblia Latinoamericana – Edición XLV)

1Juan 4, 7-21

7Queridos, amémonos los unos a los otros, porque el amor viene de Dios, todo el que ama es nacido de Dios

y conoce a Dios.

8 El que no ama no ha conocido a Dios, pues Dios es amor.

9  Envió Dios a Su Hijo único a este mundo para darnos la vida por medio de El. Así se manifestó el amor de Dios entre nosotros.

10 En esto consiste el amor: no somos nosotros los que hemos amado a Dios, sino que El nos amó primero y envió a Su Hijo como víctima por nuestros pecados; en esto está el amor.

11 Queridos, si tal fue el amor de Dios, también nosotros debemos amarnos mutuamente.

12 Nadie nunca vio a Dios. Pero si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y Su amor se dilata libremente entre nosotros.

13  Dios nos ha comunicado Su Espíritu. Con esto comprobamos que permanecemos en Dios y El en nosotros.

14  Nosotros mismos hemos visto y declaramos que el Padre envió al Hijo para salvar al mundo.

15  Si alguien reconoce que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él y él en Dios.

16  Nosotros hemos encontrado el amor que Dios nos tiene y hemos creído en su amor. Dios es amor, y el que permanece en amor. en Dios permanece y Dios en él.

17 Cuando tenemos el amor perfecto, nos sentimos seguros para el día del juicio, ya que andamos en

 este mundo semejantes a él en todo.

18 En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; mientras uno teme no conoce el amor perfecto pues el temor mira el castigo.

19  Entonces amémonos nosotros ya que Él nos amó primero.

20 El que dice: Yo amo a Dios, pero odia a su hermano,  ¿Cómo puede

amar a Dios a quien no ve sino ama a su hermano, a quien ve?

21 El mismo nos ordenó: El que ame a Dios, ame también a su hermano.


 1 Juan 5,1-12

1Si alguien cree que Jesús es el Enviado, ese ha nacido de Dios. Y el que ama al Padre, ama también a todos los hijos de ese Padre.

2  Cuando amamos a Dios y cumplimos Sus mandamientos, tenemos la certeza de que amamos a los hijos de Dios.

3   En realidad Sus mandamientos no son difíciles.

4 Porque todo hijo nacido de Dios vence al mundo. Y la victoria por la que vencimos al mundo es nuestra fe.

5 ¿quién ha vencido al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?

6  Tanto el agua como la sangre lo han señalado: Jesucristo. No solo el agua sino el agua con la sangre. Y también lo señala el Espíritu por ser el Espíritu de la verdad.

7 Son tres, entonces, los que señalan a Jesucristo:

8 el Espíritu, el agua, y la sangre, y estos tres están de acuerdo.

9 Si aceptamos el testimonio de los hombres, con mayor razón aceptemos el de Dios; y tenemos un testimonio de Dios: lo que ha declarado a favor de Su Hijo.

10     Si alguien cree en el Hijo de Dios, en el permanece viva la declaración de Dios. En cambio, quien no le crea Dios lo tiene por mentiroso ya que no cree cuando Dios habla a favor de su Hijo.

11 . Esta es la declaración de Dios, que nos ha dado la vida eterna la cual está en su Hijo.

12 El que tiene al Hijo tiene la vida, y el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida.


Reflexión

Como Juan nos dice en su Primera Carta, Dios envía a su Hijo para salvarnos del pecado y darnos vida eterna. Este es el Jesús que vino y que engendrado en el vientre de María nace en un humilde pesebre. De esta manera mostró Dios el amor que nos tenia como creaturas suyas, porque Dios es Amor y Su palabra y su Ley, revelada por su Hijo son amor. Por eso, El nos llama a vivir en el amor de unos por otros para que podamos vencer la maldad del mundo.

Que nuestros regalos de esta Navidad sean verdaderos frutos del amor que le tenemos a nuestros familiares, amigos y a los que menos tienen: Los pobres del mundo, los preferidos del Señor. 

Comparte tu amor en este tiempo de gracia con todos ellos.

miércoles, 14 de diciembre de 2022

#1744 -? Quien ese Jesus que vino? 2

 ¿Quién es ese Jesús que vino y que volverá?

 (La Nueva Biblia Latinoamericana – Edición XLV)

1 Juan 1, 1-10

1Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos mirado y nuestras manos han palpado acerca del Verbo que es vida. 

2Y la Vida se dió a conocer. Lo hemos visto, y somos testigos y les anunciamos la vida eterna. Estaba con el Padre y se nos apareció. 

3Lo que hemos visto y oído se lo damos a conocer, para que estén en comunión con nosotros, con el Padre y con Su Hijo Jesucristo. 

4Y les escribimos esto para que tengan alegría completa.

5Nosotros oímos de El mismo su mensaje y se lo anunciamos a ustedes: que Dios es Luz, y que en El no hay tinieblas.

 6Si decimos que estamos en comunión con El, mientras andamos en tinieblas, somos unos mentirosos y no andamos conforme a la verdad. 

7En cambio si nuestra vida es Luz, y si andamos en la Luz, como El está en la luz, estamos en comunión unos con otros, y la sangre de Jesús Hijo de Dios, nos purifica de todo pecado. 

8Si decimos «nosotros no tenemos pecado», nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros.

 9Si confesamos nuestros pecados, El por ser fiel y justo nos perdonará nuestros pecados y nos limpiará de toda maldad

10Decir que no hemos pecado, seria afirmar que Dios miente, entonces Su palabra no estaría en nosotros.

 

Reflexión

Se acerca la Navidad y Cristo, que es la Luz que ha disipado toda tiniebla, nos llama a ser de nuestra vida luz para los demás. Si en verdad lo hemos sido, porque el Señor nos ha purificado de nuestros pecados, tendremos la alegría plena que El quiere para cada uno de nosotros. Y esta Navidad será la más alegre de todas.

William Quintana Nieves – Laico en formación permanente

martes, 13 de diciembre de 2022

#1743 - ¿Quién es ese Jesús que vino?

 ¿Quién es ese Jesús que vino y que volverá?

Prólogo del Evangelio según San Juan (La Nueva Biblia Latinoamericana – Edición XLV)

1 Al principio era el Verbo (la Palabra), y frente a Dios era el Verbo y el Verbo era Dios.

2 Él estaba frente a Dios al principio.

3 Por él se hizo todo, y nada se hizo sin él.

4 Lo que por él se hizo era vida. La vida es luz para los hombres.

5 La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no pudieron vencer la luz.

6 Vino un hombre de parte de Dios, este se llamaba Juan.

7 Vino para dar testimonio, vino como testigo de la luz.

8 para que por él todos creyeran. No era él la luz, pero venia como testigo de la luz.

9 Porque la luz llegaba al mundo. la luz verdadera, que ilumina a todo hombre.

10 Ya estaba en el mundo. Y por él se hizo el mundo, este mundo que no lo conoció.

11 Vino a su propia casa y los suyos no lo recibieron;

12 pero a todos los que lo recibieron les concedió ser hijos de Dios. Estos son los que creen en su Nombre 

13 Pues aquí se nace sin unión física ni deseo carnal, ni querer de hombre, Estos han nacido de Dios.

14 Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros. Hemos visto su Gloria: la que corresponde al Hijo único cuando su Padre lo glorifica. En el estaba la plenitud del Amor y la Fidelidad.

15 Juan le dio testimonio pues proclamó: «Es este del que les decía: El viene después de mí, pero ya está delante de mí porque era antes que yo.»

16 Esa plenitud suya es de la que todos recibimos en una sucesión de gracias y favores.

17 Dios nos había dado la Ley, por medio de Moisés, pero por Cristo Jesús, llegó el Amor y la Fidelidad

18 A Dios nadie lo ha visto jamás; el Hijo único, que está en el seno del Padre es el que lo dió a conocer.

 Salmo 107,20

Mando su palabra para sanarlos y sacarlos de su ruina.


 Reflexión:

Jesús es el Verbo que se hizo carne y habitó entre su pueblo. Vino a los suyos y muchos de estos no lo reconocieron. Pero a los que creyeron en ÉL y le recibieron, les concedió por el agua y el fuego ser hijos de Dios. Y como hijos, coherederos de Su Reino.

Él es el que nos dió a conocer a Su Padre, nuestro Padre.

El regalo más grande que la humanidad entera ha recibido y que los cristianos celebramos cada Navidad es, este Dios que se nos dió hasta morir por cada uno de nosotros, para limpiarnos del pecado y darnos su Vida. Por eso hay que celebrarlo con plena conciencia de que somos hijos de Dios gracias a Él y más allá de la algarabía del mundo, que celebra sin saber lo que celebra. La Iglesia, Madre y Maestra, nos prepara durante cada Adviento para esta celebración. En Puerto Rico comenzamos el anticipo de la Navidad con el inicio en la madrugada del día 16 de diciembre, de las tradicionales Misas de Aguinaldo, día en que se recuerda La Expectación del Parto de la Bienaventurada Virgen María.  

¿Estas preparado para celebrar la Navidad como Dios manda? 

Si aun no te has preparado, aprovecha lo que queda del Adviento y prepárate.


William Quintana Nieves – Laico en formación permanente

lunes, 12 de diciembre de 2022

#1742 - Los fieles laicos 65

Exhortación Apostólica “Los fieles laicos” de San Juan Pablo II  

 Colaboradores de Dios educador

61. ¿Cuáles son los lugares y los medios de la formación cristiana de los fieles laicos? ¿Cuáles son las personas y las comunidades llamadas a asumir la tarea de la formación integral y unitaria de los fieles laicos?

Del mismo modo que la acción educativa humana está íntimamente unida a la paternidad y maternidad, así también la formación cristiana encuentra su raíz y su fuerza en Dios, el Padre que ama y educa a sus hijos. Sí, Dios es el primer y gran educador de su Pueblo...

La obra educadora de Dios se revela y cumple en Jesús, el Maestro, y toca desde dentro el corazón de cada hombre gracias a la presencia dinámica del Espíritu. La Iglesia madre está llamada a tomar parte en la acción educadora divina, bien en sí misma, bien en sus distintas articulaciones y manifestaciones. Así es como los fieles laicos son formados por la Iglesia y en la Iglesia, en una recíproca comunión y colaboración de todos sus miembros: sacerdotes, religiosos y fieles laicos.

Así la entera comunidad eclesial, en sus diversos miembros, recibe la fecundidad del Espíritu y coopera con ella activamente. En tal sentido Metodio de Olimpo escribía: «Los imperfectos (...) son llevados y formados, como en las entrañas de una madre, por los más perfectos hasta que sean engendrados y alumbrados a la grandeza y belleza de la virtud»; como ocurrió con Pablo, llevado e introducido en la Iglesia por los perfectos (en la persona de Ananías), y después convertido a su vez en perfecto y fecundo en tantos hijos.

Educadora es, sobre todo, la Iglesia universal, en la que el Papa desempeña el papel de primer formador de los fieles laicos. A él, como sucesor de Pedro, le compete el ministerio de «confirmar en la fe a los hermanos», enseñando a todos los creyentes los contenidos esenciales de la vocación y misión cristiana y eclesial. No sólo su palabra directa pide una atención dócil y amorosa por parte de los fieles laicos, sino también su palabra transmitida a través de los documentos de los diversos Dicasterios de la Santa Sede.

La Iglesia una y universal está presente en las diversas partes del mundo a través de las Iglesias particulares. En cada una de ellas el Obispo tiene una responsabilidad personal con respecto a los fieles laicos, a los que debe formar mediante el anuncio de la Palabra, la celebración de la Eucaristía y de los sacramentos, la animación y guía de su vida cristiana.

Dentro de la Iglesia particular o diócesis se encuentra y actúa la parroquia, a la que corresponde desempeñar una tarea esencial en la formación más inmediata y personal de los fieles laicos. En efecto, con unas relaciones que pueden llegar más fácilmente a cada persona y a cada grupo, la parroquia está llamada a educar a sus miembros en la recepción de la Palabra, en el diálogo litúrgico y personal con Dios, en la vida de caridad fraterna, haciendo palpar de modo más directo y concreto el sentido de la comunión eclesial y de la responsabilidad misionera.

Además, dentro de algunas parroquias, sobre todo si son extensas y dispersas, las pequeñas comunidades eclesiales presentes pueden ser una ayuda notable en la formación de los cristianos, pudiendo hacer más capilar e incisiva la conciencia y la experiencia de la comunión y de la misión eclesial. Puede servir de ayuda también, como han dicho los Padres sinodales, una catequesis postbautismal a modo de catecumenado, que vuelva a proponer algunos elementos del «Ritual de la Iniciación Cristiana de Adultos», destinados a hacer captar y vivir las inmensas riquezas del Bautismo ya recibido.

En la formación que los fieles laicos reciben en la diócesis y en la parroquia, por lo que se refiere en concreto al sentido de comunión y de misión, es particularmente importante la ayuda que recíprocamente se prestan los diversos miembros de la Iglesia: es una ayuda que revela y opera a la vez el misterio de la Iglesia, Madre y Educadora. Los sacerdotes y los religiosos deben ayudar a los fieles laicos en su formación. En este sentido los Padres del Sínodo han invitado a los presbíteros y a los candidatos a las sagradas Órdenes a «prepararse cuidadosamente para ser capaces de favorecer la vocación y misión de los laicos». A su vez, los mismos fieles laicos pueden y deben ayudar a los sacerdotes y religiosos en su camino espiritual y pastoral.

sábado, 10 de diciembre de 2022

#1740 - ¡Oh Dios, restáuranos!

 Sal 79,2ac.3b.15-16.18-19


 Oh Dios, restáuranos,
que brille tu rostro y nos salve.


 Pastor de Israel, escucha,
tú que te sientas sobre querubines, resplandece.
Despierta tu poder y ven a salvarnos. 

Dios del universo, vuélvete:
mira desde el cielo, fíjate,
ven a visitar tu viña.
Cuida la cepa que tu diestra plantó,
y al hijo del hombre que tú has fortalecido..

 Que tu mano proteja a tu escogido,
al hombre que tú fortaleciste.
No nos alejaremos de ti:
danos vida, para que invoquemos tu nombre.

viernes, 9 de diciembre de 2022

#1739 - Los fieles laicos 64

 Exhortación Apostólica “Los fieles laicos” de San Juan Pablo II  

 Aspectos de la formación

60. Dentro de esta síntesis de vida se sitúan los múltiples y coordinados aspectos de la formación integral de los fieles laicos.

Sin duda la formación espiritual ha de ocupar un puesto privilegiado en la vida de cada uno, llamado como está a crecer ininterrumpidamente en la intimidad con Jesús, en la conformidad con la voluntad del Padre, en la entrega a los hermanos en la caridad y en la justicia. Escribe el Concilio: «Esta vida de íntima unión con Cristo se alimenta en la Iglesia con las ayudas espirituales que son comunes a todos los fieles, sobre todo con la participación activa en la sagrada liturgia; y los laicos deben usar estas ayudas de manera que, mientras cumplen con rectitud los mismos deberes del mundo en su ordinaria condición de vida, no separen de la propia vida la unión con Cristo, sino que crezcan en ella desempeñando su propia actividad de acuerdo con el querer divino»[214].

Se revela hoy cada vez más urgente la formación doctrinal de los fieles laicos, no sólo por el natural dinamismo de profundización de su fe, sino también por la exigencia de «dar razón de la esperanza» que hay en ellos, frente al mundo y sus graves y complejos problemas. Se hacen así absolutamente necesarias una sistemática acción de catequesis, que se graduará según las edades y las diversas situaciones de vida, y una más decidida promoción cristiana de la cultura, como respuesta a los eternos interrogantes que agitan al hombre y a la sociedad de hoy.

En concreto, es absolutamente indispensable —sobre todo para los fieles laicos comprometidos de diversos modos en el campo social y político— un conocimiento más exacto de la doctrina social de la Iglesia, como repetidamente los Padres sinodales han solicitado en sus intervenciones. Hablando de la participación política de los fieles laicos, se han expresado del siguiente modo: «Para que los laicos puedan realizar activamente este noble propósito en la política (es decir, el propósito de hacer reconocer y estimar los valores humanos y cristianos), no bastan las exhortaciones, sino que es necesario ofrecerles la debida formación de la conciencia social, especialmente en la doctrina social de la Iglesia, la cual contiene principios de reflexión, criterios de juicio y directrices prácticas (cf. Congregación para la Doctrina de la Fe, Instr. sobre libertad cristiana y liberación, 72). Tal doctrina ya debe estar presente en la instrucción catequética general, en las reuniones especializadas y en las escuelas y universidades. sta doctrina social de la Iglesia es, sin embargo, dinámica, es decir adaptada a las circunstancias de los tiempos y lugares. Es un derecho y deber de los pastores proponer los principios morales también sobre el orden social, y deber de todos los cristianos dedicarse a la defensa de los derechos humanos; sin embargo, la participación activa en los partidos políticos está reservada a los laicos»[215].

Finalmente, en el contexto de la formación integral y unitaria de los fieles laicos es particularmente significativo, por su acción misionera y apostólica, el crecimiento personal en los valores humanos. Precisamente en este sentido el Concilio ha escrito: «(los laicos) tengan también muy en cuenta la competencia profesional, el sentido de la familia y el sentido cívico, y aquellas virtudes relativas a las relaciones sociales, es decir, la probidad, el espíritu de justicia, la sinceridad, la cortesía, la fortaleza de ánimo, sin las cuales ni siquiera puede haber verdadera vida cristiana»[216].

Los fieles laicos, al madurar la síntesis orgánica de su vida —que es a la vez expresión de la unidad de su ser y condición para el eficaz cumplimiento de su misión—, serán interiormente guiados y sostenidos por el Espíritu Santo, como Espíritu de unidad y de plenitud de vida.

jueves, 8 de diciembre de 2022

#1738 - Jesus busca liberar

 Lucas 5, 17-26

"Jesus, con sus palabras, busca liberar a las personas de una religión que ha tergiversado la experiencia de Dios y ha convertido la religión en instrumento de control y manipulación. Creían que la enfermedad era un castigo por los pecados que las personas o sus padres habían cometido. este bello relato de Lucas nos muestra como Jesus sana perdonando. Jesus, al ver la fe del paralitico y sus amigos, a quienes nada los detiene, perdona y sana para que no quede duda de la acción liberadora de Dios. Esto contrasta con la actitud de los fariseos y doctores de la ley que se aferran a unas leyes de pureza que condenaban a los enfermos de por vida. El Dios a quien esperamos se acerca a los excluidos del sistema político, económico o religioso. La auténtica espiritualidad cristiana nos lleva a cuidar y sanar la vida. ¿De que necesito sanarme y liberarme?"

Del Diario Biblico 2022