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jueves, 20 de mayo de 2021

#1200 - Peregrinando en la fe 2

Dios se revela al hombre

En la región de Betel (antigua Uz), que significa “casa de Dios”, y “puerta del cielo” (esta es una de las letanías a la Virgen), ubicada al norte de Jerusalén, en la frontera del Reino del Norte y el Reino del Sur, fue donde Abrahán estableció su primer altar y donde Jacob, hijo de Isaac, ofreció a Dios su ofrenda luego de “pelear” con El en un sueño (Gen 28,10-20).  En la escalera al cielo la Iglesia ve el signo de la cruz de Cristo.

Es con Jacob, quien luego será llamado Israel, de donde nace el pueblo de Israel con sus doce tribus. Así continúa cumpliéndose la promesa de Yahvé a Abrahán.

Ya en el libro de Génesis comienza la revelación de Dios al hombre cuando después del pecado original Dios no le abandona, prometiéndole que un descendiente de la mujer vencerá al maligno, a la serpiente antigua que la sedujo en el Paraíso. Es lo que la Iglesia llama el Proto evangelio.

Luego del Diluvio, Dios vuelve a prometerle a Noe que el hombre no será aniquilado totalmente (Genesis 9,9). Esta Alianza será ratificada para siembre con Abrahán y su descendencia.

Entonces Dios escoge a Moisés para que libere a su pueblo de la esclavitud de Egipto y le promete un Mesías (Éxodo 6, 7-9). Esta promesa se cumple en Jesús, el nuevo Adán y en María, en quien la Iglesia ve a la nueva Eva. Ahora la Alianza incluye a todos los pueblos, de cualquier raza y condición.

Es pues, el mismo Dios, quien revela al hombre sus misterios para que este le pueda conocer plenamente. Es una sola revelación la cual la Iglesia llama el Depósito de la Fe. Todo este misterio lo recoge el Catecismo de la Iglesia Católica en el no. 50. En Juan 17, Cristo agradece al padre esta revelación a los hombres. 

miércoles, 12 de mayo de 2021

#1192 - Peregrinando en la fe

 

Abrahán, Padre de la fe

Al norte de Palestina, en la frontera de Israel con Siria, se encuentra la ciudad de Tel-Dan, la antigua Dan de que nos habla Genesis 14,14. Aquí Abrahán rescató a Lot de quienes lo habían capturado. En estas tierras nacen los afluentes del río Jordán. Y aquí se encuentra el altar más antiguo de Palestina y la Puerta de Abrahán. Puerta donde se recuerda su entrada a Dan.

Luego de estos sucesos, Abrahán se encuentra con Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, quien le ofrece pan y vino y le bendice. (Gen 14, 17-18)

El Señor habla entonces a Abrahán en una visión y le promete una descendencia tan numerosa como las estrellas del cielo y la posesión de aquella tierra (Gen 15, 5;15, 18).

Abrahán se establece en la tierra de los filisteos y es aquí, en el Monte Moriá (hoy Moriat), donde Dios le pide que ofrezca a su hijo Isaac en holocausto. La obediencia de Abrahán le hace destinatario definitivo de la promesa de Dios (Gen 22, 16-18). Esto lo convierte en el Padre de la Fe. Se vislumbra en esa promesa, la fe en la Tierra Prometida, que es el Cielo, que vino a ser para los judíos el seno de Abrahán.

De este llamado a Abrahán y su respuesta nos habla el Catecismo de la Iglesia Católica cuando nos dice en el Capitulo Primero, I 27 que “El deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre, porque el hombre ha sido creado por Dios y para Dios; y Dios no cesa de atraer al hombre hacia si, y solo en Dios encontrara el hombre la verdad y la dicha que no cesa de buscar…”

La historia del pensamiento universal ha establecido un Ser Superior a través de la Naturaleza, con leyes de organización para la interrelación y  la Causalidad, que nos lleva a una causa primaria de todo.