sábado, 26 de marzo de 2022

#1491 - Hacia el sínodo 7

 

Por una Iglesia Sinodal

Comunión, participación y misión

DOCUMENTO PREPARATORIO (Cont.) 

9.       … la sinodalidad representa el camino principal para la Iglesia, llamada a renovarse bajo la acción del Espíritu Santo y gracias a la escucha de la Palabra. La capacidad de imaginar un futuro diverso para la Iglesia y para las instituciones a la altura de la misión recibida depende en gran parte de la decisión de comenzar a poner en práctica procesos de escucha, de dialogo y de discernimiento comunitario, en los que todos y cada uno puedan participar y contribuir. Al mismo tiempo, la opción de “caminar juntos” es un signo profético para una familia humana que tiene necesidad de un proyecto compartido, capaz de conseguir el bien de todos. Una Iglesia capaz de comunión y fraternidad, de participación y subsidiaridad, en la fidelidad a lo que anuncia… Para “caminar juntos” es necesario que nos dejemos educar por el Espíritu en una mentalidad verdaderamente sinodal, entrando con audacia y libertad de corazón en un proceso de conversión sin el cual no será posible la «perenne reforma, de la que la Iglesia misma, en cuanto a institución humana y terrena, tiene siempre necesidad».

¿Qué cosas, entiendes que debemos mejorar en nuestra comunidad parroquial?

viernes, 25 de marzo de 2022

#1490 - Por la paz en Ukrania

Buen día a todos

Por la paz en Ukrania

ACTO DE CONSAGRACIÓN AL CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA

Oh María, Madre de Dios y Madre nuestra, nosotros, en esta hora de tribulación, recurrimos a ti. Tú eres nuestra Madre, nos amas y nos conoces, nada de lo que nos preocupa se te oculta. Madre de misericordia, muchas veces hemos experimentado tu ternura providente, tu presencia que nos devuelve la paz, porque tú siempre nos llevas a Jesús, Príncipe de la paz.
Nosotros hemos perdido la senda de la paz. Hemos olvidado la lección de las tragedias del siglo pasado, el sacrificio de millones de caídos en las guerras mundiales. Hemos desatendido los compromisos asumidos como Comunidad de Naciones y estamos traicionando los sueños de paz de los pueblos y las esperanzas de los jóvenes. Nos hemos enfermado de avidez, nos hemos encerrado en intereses nacionalistas, nos hemos dejado endurecer por la indiferencia y paralizar por el egoísmo. Hemos preferido ignorar a Dios, convivir con nuestras falsedades, alimentar la agresividad, suprimir vidas y acumular armas, olvidándonos de que somos custodios de nuestro prójimo y de nuestra casa común. Hemos destrozado con la guerra el jardín de la tierra, hemos herido con el pecado el corazón de nuestro Padre, que nos quiere hermanos y hermanas. Nos hemos vuelto indiferentes a todos y a todo, menos a nosotros mismos. Y con vergüenza decimos: perdónanos, Señor.
En la miseria del pecado, en nuestros cansancios y fragilidades, en el misterio de la iniquidad del mal y de la guerra, tú, Madre Santa, nos recuerdas que Dios no nos abandona, sino que continúa mirándonos con amor, deseoso de perdonarnos y levantarnos de nuevo. Es Él quien te ha entregado a nosotros y ha puesto en tu Corazón inmaculado un refugio para la Iglesia y para la humanidad. Por su bondad divina estás con nosotros, e incluso en las vicisitudes más adversas de la historia nos conduces con ternura.
Por eso recurrimos a ti, llamamos a la puerta de tu Corazón, nosotros, tus hijos queridos que no te cansas jamás de visitar e invitar a la conversión. En esta hora oscura, ven a socorrernos y consolarnos. Repite a cada uno de nosotros: “¿Acaso no estoy yo aquí, que soy tu Madre?”. Tú sabes cómo desatar los enredos de nuestro corazón y los nudos de nuestro tiempo. Ponemos nuestra confianza en ti. Estamos seguros de que tú, sobre todo en estos momentos de prueba, no desprecias nuestras súplicas y acudes en nuestro auxilio.
Así lo hiciste en Caná de Galilea, cuando apresuraste la hora de la intervención de Jesús e introdujiste su primer signo en el mundo. Cuando la fiesta se había convertido en tristeza le dijiste: «No tienen vino» (Jn 2,3). Repíteselo otra vez a Dios, oh Madre, porque hoy hemos terminado el vino de la esperanza, se ha desvanecido la alegría, se ha aguado la fraternidad. Hemos perdido la humanidad, hemos estropeado la paz. Nos hemos vuelto capaces de todo tipo de violencia y destrucción. Necesitamos urgentemente tu ayuda materna.
Acoge, oh Madre, nuestra súplica.
Tú, estrella del mar, no nos dejes naufragar en la tormenta de la guerra.
Tú, arca de la nueva alianza, inspira proyectos y caminos de reconciliación.
Tú, “tierra del Cielo”, vuelve a traer la armonía de Dios al mundo.
Extingue el odio, aplaca la venganza, enséñanos a perdonar.
Líbranos de la guerra, preserva al mundo de la amenaza nuclear.
Reina del Rosario, despierta en nosotros la necesidad de orar y de amar.
Reina de la familia humana, muestra a los pueblos la senda de la fraternidad.
Reina de la paz, obtén para el mundo la paz.
Que tu llanto, oh Madre, conmueva nuestros corazones endurecidos. Que las lágrimas que has derramado por nosotros hagan florecer este valle que nuestro odio ha secado. Y mientras el ruido de las armas no enmudece, que tu oración nos disponga a la paz. Que tus manos maternas acaricien a los que sufren y huyen bajo el peso de las bombas. Que tu abrazo materno consuele a los que se ven obligados a dejar sus hogares y su país. Que tu Corazón afligido nos mueva a la compasión, nos impulse a abrir puertas y a hacernos cargo de la humanidad herida y descartada.
Santa Madre de Dios, mientras estabas al pie de la cruz, Jesús, viendo al discípulo junto a ti, te dijo: «Ahí tienes a tu hijo» (Jn 19,26), y así nos encomendó a ti. Después dijo al discípulo, a cada uno de nosotros: «Ahí tienes a tu madre» (v. 27). Madre, queremos acogerte ahora en nuestra vida y en nuestra historia. En esta hora la humanidad, agotada y abrumada, está contigo al pie de la cruz. Y necesita encomendarse a ti, consagrarse a Cristo a través de ti. El pueblo ucraniano y el pueblo ruso, que te veneran con amor, recurren a ti, mientras tu Corazón palpita por ellos y por todos los pueblos diezmados a causa de la guerra, el hambre, las injusticias y la miseria.
Por eso, Madre de Dios y nuestra, nosotros solemnemente encomendamos y consagramos a tu Corazón inmaculado nuestras personas, la Iglesia y la humanidad entera, de manera especial Rusia y Ucrania. Acoge este acto nuestro que realizamos con confianza y amor, haz que cese la guerra, provee al mundo de paz. El “sí” que brotó de tu Corazón abrió las puertas de la historia al Príncipe de la paz; confiamos que, por medio de tu Corazón, la paz llegará. A ti, pues, te consagramos el futuro de toda la familia humana, las necesidades y las aspiraciones de los pueblos, las angustias y las esperanzas del mundo.

Que a través de ti la divina Misericordia se derrame sobre la tierra, y el dulce latido de la paz vuelva a marcar nuestras jornadas. Mujer del sí, sobre la que descendió el Espíritu Santo, vuelve a traernos la armonía de Dios. Tú que eres “fuente viva de esperanza”, disipa la sequedad de nuestros corazones. Tú que has tejido la humanidad de Jesús, haz de nosotros constructores de comunión. Tú que has recorrido nuestros caminos, guíanos por sendas de paz. Amén. 

jueves, 24 de marzo de 2022

#1489 - La Nueva Comunidad

 Mateo 23, 1-12

"Siempre es más fácil <decir> que <hacer> y, sobre todo, si se trata de que los otros hagan. También la practica religiosa esta expuesta a esta contradicción. Jesus nos pone alertas sobre la desorientación y el descredito que causa tal actitud y nos invita a discernir con madurez, sin buscar excusas; hacer lo que se debe sin querer justificarnos en las inconsistencias de los otros para lo contrario. Los riegos de esas incoherencias se minimizan mientras la comunidad discipular sea fiel a los dos pilares que Jesus señalo como esenciales: la fraternidad/sororidad y el servicio. El modelo de nueva comunidad-humanidad que Jesus nos propone construir es, ante todo, el de una comunidad de hermanos y hermanas que sirven generosamente; no darle lugar a las jerarquías que desde el poder y con aires de superioridad buscan ser servidos, donde sea  la persona pequena, menor y humilde; quien oriente que decir, que hacer y como hacerlo... !Hazte servidor de los últimos!"

Del Diario Biblico 2022

miércoles, 23 de marzo de 2022

#1488 - El Reino de Dios 26

 Mateo 5, 43-48

"<Ser perfectos como el Padre celestial es perfecto>, constituye la esencia del proyecto del Reino, así como del nuevo modelo de sociedad que practica la misericordia y la justicia. Solo imitando al Padre en esa perfección en el amor podremos hacer realidad sociedades alternativas. Si hasta entonces era suficiente la observancia perfecta de la ley para alcanzar justicia, ahora ésta deberá ser superior a la de los escribas y fariseos en la defensa y promoción de una vida digna para toda la persona. A la Iglesia no se le pide anular lo mejor de la tradición pero si redescubrir su verdadera misión, oculta por el ritualismo y legalismo. A través de la antítesis, <Ustedes han oído que se dijo... pero yo les digo>, Jesus devuelva a los mandamientos su sentido original: el servicio a la vida, la justicia, el amor y la verdad. Perfección no es pulcritud o pietismo, es recordar que nuestra vida y esfuerzos, sin su gracia, son estériles"

Del Diario Biblico 2022

martes, 22 de marzo de 2022

#1487 - Dale "like"

 

Recordando la Solemnidad de San José

 Lucas 2, 41-51

"El esposo de María es un desafío a nuestros 'perfiles'  en las redes sociales, maquillados, con sobreabundante verborrea y una cantidad innumerable de autoimágenes, que pretenden disimular el drama humano en el que nos vemos atrapadas las personas. Sociedades hiperconectadas pero con sensación de soledad, incomprensión y perdida de sentido de la vida. Este vacío existencial arrastra a muchos a mendigar un 'me gusta' que los consuele y los haga felices, aunque sea efímeramente. José, en cambio, habla mucho sin decir nada, y va siempre por delante aunque nunca ocupe los primeros planos. No necesita actualizar su perfil porque este no cambia; está bien definido; sabe lo que Dios espera y lo que el anhela. Es de los revolucionarios que cambian las cosas desde adentro, que no se amolda al orden establecido. Su linaje es el de los que no pierden la compostura ante los sobresaltos e inquietudes de la vida, porque se saben y viven en las manos de su Dios...

Del Diario Biblico 2022 

lunes, 21 de marzo de 2022

#1486 - Iglesia sinodal 31

La III Conferencia del episcopado Latinoamericano, reunida en Puebla, Méjico, en 1979 en su Tercera Parte nos habla de “Evangelización en la Iglesia de América Latina Comunión y Participación”.

El llamado del Papa Francisco a la sinodalidad retoma estas conclusiones de Puebla. Veamos un resumen de esta Parte 

(535) los presbíteros por el sacramento del Orden quedan constituidos en los colaboradores principales de los obispos… hacen presente a Cristo-Cabeza en medio de la comunidad, forman junto con su obispo y unidas en intima fraternidad sacramental, un solo presbiterio dedicado a variadas tereas para servicio de la Iglesia y del mudo.

(535) en la actual situación de la Iglesia en América Latina se ven prioritarios…

(536) (que) El presbiterio anuncia el Reino de Dios en este mundo… Por el servicio de ese Reino abandona todo para seguir a su Señor; signo de la entrega radical es el celibato ministerial, don de Cristo mismo y garantía de una dedicación generosa y libre al servicio de los hombres.

(538) El presbítero es un hombre de Dios. Solo puede ser profeta en la medida en que haya hecho la experiencia del Dios vivo. Sol esta experiencia lo hará portador de una Palabra poderosa para transformar la vida personal y social de los hombres de acuerdo con el designio del Padre.

La oración en todas sus formas – y de manera especial la Liturgia de las Horas que le confía la Iglesia – ayudará a mantener esa experiencia de Dios que deberá compartir con sus hermanos.

(539) Como el Obispo y en comunión con él, el presbítero evangeliza, celebra el Santo Sacrificio y sirva a la unidad.

(540) Como Pastor que se empeña en la liberación integral de los pobres y de todos los oprimidos, obra siempre con criterios evangélicos. Cree en la fuerza del Espíritu para no caer en la tentación de hacerse líder político o dirigente social o funcionario de un poder temporal; esto le impediría «ser signo y factor de unidad y de fraternidad (Cfr, Discurso de Juan Pablo II a los sacerdotes, n, 14). 

domingo, 20 de marzo de 2022

#1485- Los fieles laicos 31

En su Exhortación Apostólica postsinodal Christifideles laici de 1987, “Sobre la vocación y misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo”, San Juan Pablo II escribe como si estuviera hablándonos en el momento que actualmente estamos viviendo en el mundo y en la Iglesia.    

Formas de participación en la vida de la Iglesia

28. Los fieles laicos, juntamente con los sacerdotes, religiosos y religiosas, constituyen el único Pueblo de Dios y Cuerpo de Cristo.

El ser miembros de la Iglesia no suprime el hecho de que cada cristiano sea un ser «único e irrepetible», … Dios llama a cada uno en Cristo por su propio nombre e inconfundible. El llamamiento del Señor… se dirige a cada uno personalmente…

… cada uno, en su unicidad e irrepetibilidad se pone al servicio del crecimiento de la comunión eclesial, así como, por otra parte, recibe personalmente y hace suya la riqueza común de toda la Iglesia. Esta es la «Comunión de los Santos» que profesamos en el Credo; el bien de todos se convierte en el bien de cada uno, y el bien de cada uno se convierte en el bien de todos.