domingo, 14 de febrero de 2021

#1098 - Dia de la amistad

Hoy celebra el mundo, o casi todo el mundo, el día de San Valentín, el día de la Amistad, el día del Amor. Prefiero quedarme con la celebración del día del Amor, pues se hace más permanente y puedo prolongarlo todo el año; es más, para siempre. Pues si Dios es Amor, como dice San Juan, el amor es eterno, nunca muere.

La más perfecta definición del amor nos la da San Pablo en Corintios 13, 4-7:

El amor es paciente y bondadoso,
no tiene envidia
ni orgullo ni arrogancia.
No es grosero ni egoísta,
no se irrita ni es rencoroso;
no se alegra de la injusticia, 
sino que encuentra
su alegría en la verdad.
Todo lo disculpa, todo lo cree,
todo lo espera, todo lo soporta. 

La amistad es algo que va madurando con la relación que tengamos con la otra persona. Si se basa en un amor sincero y desinteresado puede durar toda esta vida y crecer hasta el nivel del amor que Dios nos tiene. Jesús mismo nos dice en el Evangelio de Juan, Capitulo 15, 13-15: " Nadie tiene amor más grande que quien da la vida por sus amigos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. En adelante, ya no los llamaré siervos, porque el siervo no conoce lo que hace su señor. Desde ahora los llamaré amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí a mi Padre". Este es el grado de confianza y entrega que se tiene con un amigo. Por eso en este dia esta bien que valoremos y felicitemos a nuestros amigos. Pero que lo hagamos como Jesús nos mandó.

FELIZ DIA DEL AMOR 

sábado, 13 de febrero de 2021

#1097 - La Buena Nueva 8

 Lucas 10, 1-9

"La elección y envió de los setenta  y dos es una narración propia de Lucas, con la que indica que la Buena noticia debe llegar a los lugares mas remotos. !Basta de malas noticias! ya el mundo no aguanta tantas. Como en tiempos de Jesús, también hoy, las malas noticias están por todos lados. Es necesario que la Buena Noticia llegue hasta los confines de la tierra. La misión de los setenta y dos está escrita con base en la misión de los Doce con el signo de la universalidad como realidad transversal. Jesús los envía a ser signos de la Buena Nueva en comunidad: los envía de dos en dos. El envío esta lleno de amenazas, problemas, dificultades. Nada puede frenar la Buena nueva que trae vida digna y abundante para los hijos de Dios. El anuncio consiste en proclamar la llegada del Reino de Dios. es decir, que ha empezado un orden nuevo en el que la vida humana y la creación toda alcanza su máxima dignidad,"   


Tomado del Diario Bíblico 2021

viernes, 12 de febrero de 2021

#1096 - Saber mirar

 

Saber mirar

Cuando Jesús le devuelve la visión al ciego de Jericó (Lc 18, 35-43), más que mostrar su poder para hacer un milagro, "...lo que realmente quiere transmitirnos es su actitud y capacidad vital de agudizar la mirada para ver la realidad desde la óptica de Dios...En una sociedad como la nuestra caracterizada por la imagen y el "marketing", nuestra mirada se ha vuelto especialista en detenerse en determinadas cosas y en el desecho de otras. Hemos domesticado nuestra percepción hasta tal punto de acostumbrarnos en la manera de ver las personas y el mundo que nos rodea. Personal y comunitariamente es urgente estar atentos y responder a las situaciones y personas que anhelan justicia, compasión y dignificación. Lo humano, como a Jesús, no puede sernos indiferentes. Hemos de estar donde se cuece la justicia pero también donde se mutila y destruye la vida.

Oremos a Jesús y al Dios de Jesús para que transforme nuestra forma de mirar." Para también en cada uno de nosotros se realice el milagro de ver como Dios ve.

Cita de la Agenda Bíblica 2017

jueves, 11 de febrero de 2021

#1095 - Jornada Mundial del enfermo

                                             MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO

PARA LA XXIX JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO

 

Uno solo es vuestro Maestro y todos vosotros sois hermanos (Mt 23,8). La relación de confianza, fundamento del cuidado del enfermo

 

Queridos hermanos y hermanas:

La celebración de la 29.a Jornada Mundial del Enfermo, que tendrá lugar el 11 de febrero de 2021, memoria de la Bienaventurada Virgen María de Lourdes, es un momento propicio para brindar una atención especial a las personas enfermas y a quienes cuidan de ellas, tanto en los lugares destinados a su asistencia como en el seno de las familias y las comunidades. Pienso, en particular, en quienes sufren en todo el mundo los efectos de la pandemia del coronavirus. A todos, especialmente a los más pobres y marginados, les expreso mi cercanía espiritual, al mismo tiempo que les aseguro la solicitud y el afecto de la Iglesia.

1. El tema de esta Jornada se inspira en el pasaje evangélico en el que Jesús critica la hipocresía de quienes dicen, pero no hacen (cf. Mt 23,1-12). Cuando la fe se limita a ejercicios verbales estériles, sin involucrarse en la historia y las necesidades del prójimo, la coherencia entre el credo profesado y la vida real se debilita. El riesgo es grave; por este motivo, Jesús usa expresiones fuertes, para advertirnos del peligro de caer en la idolatría de nosotros mismos, y afirma: «Uno solo es vuestro maestro y todos vosotros sois hermanos» (v. 8).

La crítica que Jesús dirige a quienes «dicen, pero no hacen» (v. 3) es beneficiosa, siempre y para todos, porque nadie es inmune al mal de la hipocresía, un mal muy grave, cuyo efecto es impedirnos florecer como hijos del único Padre, llamados a vivir una fraternidad universal.

Ante la condición de necesidad de un hermano o una hermana, Jesús nos muestra un modelo de comportamiento totalmente opuesto a la hipocresía. Propone detenerse, escuchar, establecer una relación directa y personal con el otro, sentir empatía y conmoción por él o por ella, dejarse involucrar en su sufrimiento hasta llegar a hacerse cargo de él por medio del servicio (cf. Lc 10,30-35).

2. La experiencia de la enfermedad hace que sintamos nuestra propia vulnerabilidad y, al mismo tiempo, la necesidad innata del otro. Nuestra condición de criaturas se vuelve aún más nítida y experimentamos de modo evidente nuestra dependencia de Dios. Efectivamente, cuando estamos enfermos, la incertidumbre, el temor y a veces la consternación, se apoderan de la mente y del corazón; nos encontramos en una situación de impotencia, porque nuestra salud no depende de nuestras capacidades o de que nos “angustiemos” (cf. Mt 6,27).

La enfermedad impone una pregunta por el sentido, que en la fe se dirige a Dios; una pregunta que busca un nuevo significado y una nueva dirección para la existencia, y que a veces puede ser que no encuentre una respuesta inmediata. Nuestros mismos amigos y familiares no siempre pueden ayudarnos en esta búsqueda trabajosa.

A este respecto, la figura bíblica de Job es emblemática. Su mujer y sus amigos no son capaces de acompañarlo en su desventura, es más, lo acusan aumentando en él la soledad y el desconcierto. Job cae en un estado de abandono e incomprensión. Pero precisamente por medio de esta extrema fragilidad, rechazando toda hipocresía y eligiendo el camino de la sinceridad con Dios y con los demás, hace llegar su grito insistente a Dios, que al final responde, abriéndole un nuevo horizonte. Le confirma que su sufrimiento no es una condena o un castigo, tampoco es un estado de lejanía de Dios o un signo de su indiferencia. Así, del corazón herido y sanado de Job, brota esa conmovida declaración al Señor, que resuena con energía: «Te conocía sólo de oídas, pero ahora te han visto mis ojos» (42,5).

3. La enfermedad siempre tiene un rostro, incluso más de uno: tiene el rostro de cada enfermo y enferma, también de quienes se sienten ignorados, excluidos, víctimas de injusticias sociales que niegan sus derechos fundamentales (cf. Carta enc. Fratelli tutti, 22). La pandemia actual ha sacado a la luz numerosas insuficiencias de los sistemas sanitarios y carencias en la atención de las personas enfermas. Los ancianos, los más débiles y vulnerables no siempre tienen garantizado el acceso a los tratamientos, y no siempre es de manera equitativa. Esto depende de las decisiones políticas, del modo de administrar los recursos y del compromiso de quienes ocupan cargos de responsabilidad. Invertir recursos en el cuidado y la atención a las personas enfermas es una prioridad vinculada a un principio: la salud es un bien común primario. Al mismo tiempo, la pandemia ha puesto también de relieve la entrega y la generosidad de agentes sanitarios, voluntarios, trabajadores y trabajadoras, sacerdotes, religiosos y religiosas que, con profesionalidad, abnegación, sentido de responsabilidad y amor al prójimo han ayudado, cuidado, consolado y servido a tantos enfermos y a sus familiares. Una multitud silenciosa de hombres y mujeres que han decidido mirar esos rostros, haciéndose cargo de las heridas de los pacientes, que sentían prójimos por el hecho de pertenecer a la misma familia humana.

La cercanía, de hecho, es un bálsamo muy valioso, que brinda apoyo y consuelo a quien sufre en la enfermedad. Como cristianos, vivimos la projimidad como expresión del amor de Jesucristo, el buen Samaritano, que con compasión se ha hecho cercano a todo ser humano, herido por el pecado. Unidos a Él por la acción del Espíritu Santo, estamos llamados a ser misericordiosos como el Padre y a amar, en particular, a los hermanos enfermos, débiles y que sufren (cf. Jn 13,34-35). Y vivimos esta cercanía, no sólo de manera personal, sino también de forma comunitaria: en efecto, el amor fraterno en Cristo genera una comunidad capaz de sanar, que no abandona a nadie, que incluye y acoge sobre todo a los más frágiles.

A este respecto, deseo recordar la importancia de la solidaridad fraterna, que se expresa de modo concreto en el servicio y que puede asumir formas muy diferentes, todas orientadas a sostener al prójimo. «Servir significa cuidar a los frágiles de nuestras familias, de nuestra sociedad, de nuestro pueblo» (Homilía en La Habana, 20 septiembre 2015). En este compromiso cada uno es capaz de «dejar de lado sus búsquedas, afanes, deseos de omnipotencia ante la mirada concreta de los más frágiles. […] El servicio siempre mira el rostro del hermano, toca su carne, siente su projimidad y hasta en algunos casos la “padece” y busca la promoción del hermano. Por eso nunca el servicio es ideológico, ya que no se sirve a ideas, sino que se sirve a personas» (ibíd.).

4. Para que haya una buena terapia, es decisivo el aspecto relacional, mediante el que se puede adoptar un enfoque holístico hacia la persona enferma. Dar valor a este aspecto también ayuda a los médicos, los enfermeros, los profesionales y los voluntarios a hacerse cargo de aquellos que sufren para acompañarles en un camino de curación, gracias a una relación interpersonal de confianza (cf. Nueva Carta de los agentes sanitarios [2016], 4). Se trata, por lo tanto, de establecer un pacto entre los necesitados de cuidados y quienes los cuidan; un pacto basado en la confianza y el respeto mutuos, en la sinceridad, en la disponibilidad, para superar toda barrera defensiva, poner en el centro la dignidad del enfermo, tutelar la profesionalidad de los agentes sanitarios y mantener una buena relación con las familias de los pacientes.

Precisamente esta relación con la persona enferma encuentra una fuente inagotable de motivación y de fuerza en la caridad de Cristo, como demuestra el testimonio milenario de hombres y mujeres que se han santificado sirviendo a los enfermos. En efecto, del misterio de la muerte y resurrección de Cristo brota el amor que puede dar un sentido pleno tanto a la condición del paciente como a la de quien cuida de él. El Evangelio lo testimonia muchas veces, mostrando que las curaciones que hacía Jesús nunca son gestos mágicos, sino que siempre son fruto de un encuentro, de una relación interpersonal, en la que al don de Dios que ofrece Jesús le corresponde la fe de quien lo acoge, como resume la palabra que Jesús repite a menudo: “Tu fe te ha salvado”.

5. Queridos hermanos y hermanas: El mandamiento del amor, que Jesús dejó a sus discípulos, también encuentra una realización concreta en la relación con los enfermos. Una sociedad es tanto más humana cuanto más sabe cuidar a sus miembros frágiles y que más sufren, y sabe hacerlo con eficiencia animada por el amor fraterno. Caminemos hacia esta meta, procurando que nadie se quede solo, que nadie se sienta excluido ni abandonado.

Le encomiendo a María, Madre de misericordia y Salud de los enfermos, todas las personas enfermas, los agentes sanitarios y quienes se prodigan al lado de los que sufren. Que Ella, desde la Gruta de Lourdes y desde los innumerables santuarios que se le han dedicado en todo el mundo, sostenga nuestra fe y nuestra esperanza, y nos ayude a cuidarnos unos a otros con amor fraterno. A todos y cada uno les imparto de corazón mi bendición.

Roma, San Juan de Letrán, 20 de diciembre de 2020, cuarto domingo de Adviento.

Francisco

Encomendemos al Padre, por intersección de la Virgen de Lourdes a todos nuestros enfermos. Que la unción del Espíritu santo les sane y fortalezca. 


miércoles, 10 de febrero de 2021

#1094 - Lectura orante de la Biblia 9

 Lectura orante de la Biblia

Carlos Mesters y equipo Bíblico CRB

1998


Esquema de la historia que puede ayudar a formar una vision de conjunto de la biblia

Destrucción, cautiverio, revisión, construcción (desde la víspera del exilio hasta el comienzo del Nuevo Testamento/609 A.C – 001)

La monarquía fracasó y dejó al pueblo en la mayor crisis de la historia. Ahora viven en una situación nueva: ya no son una gran nación independiente, sino que forman un grupo religioso, sin independencia, perdido en un inmenso imperio multi-racial. Internamente están irremediablemente divididos. Se trata de dos maneras diferentes de releer el pasado. Poe un lado, entienden la elección divina como un servicio y llegan a una apertura casi universal: ser “Luz de los pueblos”. Por otro lado, la elección es vista como un privilegio, llegándose a una cerrazón casi total: nacionalización de Dios y de la fe. Estas dos tendencias marcan el conflicto que llevo a la sublevación de los Macabeos y, al mismo tiempo, son causa de su fracaso. Son las que caracterizarán el conflicto entre Jesús y los fariseos.

Etapa IX/Jeremías 22.3.13-17; 7, 21-28/ Lucha trágica de Jeremías: la decadencia conduce a la destrucción: (609-587) desde la muerte de Josías hasta la destrucción de Jerusalén.

Etapa X/Nehemías 9/Cautiverio, revisión. Nueva liberación, vuelta, apertura: (598-445) desde la primera deportación hasta la llegada de Nehemías.

Etapa XI/Esdras 7/ Reconstrucción del pueblo alrededor de la ley y del templo: (445-167) desde Nehemías y Esdras hasta la revuelta de los Macabeos.

Etapa XII/ 1 Macabeos 2, 1-28/Amenaza helenista, revuelta popular, fracaso de la revolución: (167-001) desde los Macabeos hasta los comienzos del Nuevo Testamento.

 

Preguntémonos:

a, ¿De qué modo nuestros fracasos nos llevan a revisar nuestra vida?

b. ¿Sentimos algún tipo de opresión en los ambientes en los que nos movemos?

             c. ¿Preparamos con nuestra acción un futuro mejor?

martes, 9 de febrero de 2021

#1093 - Año de la Unidad

Este año, unidos a llamado del papa Francisco y como parte de la Misión Continental, nuestra Diócesis de Ponce, Puerto Rico ha comenzado la ETAPA DE LA UNIDAD (2020-2021):

El Pueblo de Dios que peregrina en la Diócesis de Ponce, en espíritu de oración y de discernimiento pedimos al Espíritu Santo que nos fortalezca en la unidad, para que con audacia y siguiendo la espiritualidad sinodal podamos caminar juntos y lanzarnos a la misión, siguiendo el ejemplo de San José.

 

PALABRAS CLAVES EN ESTA ETAPA:

En esta Etapa queremos resaltar que el Espíritu Santo:

1-Crea la unidad,

La unidad brota, crece y se desarrolla cuando se crean lazos de fraternidad entre las personas que piensan y actúan de formas diferentes, sin embargo, buscan entre todos el bien común.

La unidad, por lo tanto, podemos decir que es un anhelo, un desafío y una tarea:

ANHELO: porque todos los seres humanos de alguna manera buscamos la unidad.

 

DESAFÍO: porque ciertamente en la experiencia concreta sentimos que vivimos en un mundo conflictivo que nos lleva a la división.

Durante la Cuaresma, tiempo de reflexión y conversión, queremos a atender el desafío de la unidad.

La unidad es un desafío porque que hay muchos aspectos de la vida (internos y externos) en lo que no resulta tan fácil mantenerla.

El libro del Génesis nos habla del pecado original como experiencia de ruptura relacional.

Ruptura de las relaciones: consigo mismo, con el otro, con Dios y con la naturaleza (cf. Gn 3–4).

- Tuve miedo y me escondí… Porque estoy desnudo…

- La mujer que me diste… La serpiente me sedujo…

- “Mientras estaban en el campo, Caín atacó a su hermano y lo mató”

(cf. Gn 4,8).

Jesús viene a restablecer la unidad, expresado en el mandamiento del Amor (Mt 22,36-40).

 

¿Qué se entiende por unidad?

La unidad implica el reconocimiento del valor de la diversidad integrada dinámicamente.

No se trata de una comprensión univoca, compactada, quieta, inmóvil, cerrada.

Tampoco se trata de la uniformidad en la que todo se hace igual y disciplinadamente.

Se trata de buscar la comprensión desde las imágenes o metáforas que nos pueden ayudar a entenderla.

Nos educamos para la unidad no conceptualmente sino vivencialmente, en ejercicios de comunión y de participación.

Definición de fragmentación:

El concepto de fragmentación es utilizado en nuestro idioma cuando se quiere indicar que, en cierto contexto, grupo social, o hasta en la sociedad misma existe por alguna situación una división, un fraccionamiento en diversas partes.

Desafíos que amenazan la unidad:

1- La fragmentación social

2- La fragmentación cultural

3- La fragmentación ecológica

4- La fragmentación eclesial

 

Espíritu Santo artífice de la unidad: Este desafío solo podemos iluminarlo y afrontarlo con y desde la acción del Espíritu Santo. Él es la unidad que reúne a la diversidad. La oración es clave ante este desafío. Ya que, “la unidad es un principio que se activa con la oración, porque la oración permite que el Espíritu Santo intervenga, que abra a la esperanza, que acorte distancias y nos mantenga unidos en las dificultades” (Papa Francisco, homilía, 29 junio 2020).

 

TAREA: porque Jesús lo pide en el Evangelio: “Que todos sean uno, como tú, Padre, estás en mí y yo en ti. Que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado” (Jn 17, 21).

En la Pascua descubriremos y profundizaremos por qué la unidad es tarea de todos.

lunes, 8 de febrero de 2021

#1092 - Amoris Laetitia 69

 Amoris Laetitia 69

LA VIDA FAMILIAR COMO CONTEXTO EDUCATIVO

274. La familia es la primera escuela de los valores humanos, en la que se aprende el buen uso de la libertad…En el ámbito familiar también se puede aprender a discernir de manera critica los mensajes de los diversos medios de comunicación. Lamentablemente, muchas veces algunos programas televisivos o ciertas formas de publicidad inciden negativamente y debilitan valores recibidos en la vida familiar,

275. En este tiempo, en el que reina la ansiedad y la prisa tecnológica, una tarea importantísima de las familias es educar para la capacidad de esperar…capacidad de diferenciar las diversas lógicas y de no aplicar la velocidad digital a todos los ámbitos de la vida…Cuando los niños o los adolescentes no son educados para aceptar que algunas cosas deben esperar, se convierten en atropelladores, que someten todo a la satisfacción de sus necesidades inmediatas y crecen con el vicio del «quiero y tengo»…En cambio, cuando se educa para aprender a posponer algunas cosas y para esperar el momento adecuado, se ensena lo que es ser dueño de uno mismo, autónomo ante sus propios impulsos…se enriquece la autoestima.

276. La familia es el ámbito de la socialización primaria, porque es el primer lugar donde se aprende a colocarse frente al otro, a escuchar, a compartir, a soportar, a respetar, a ayudar, a convivir, la tarea educativa tiene que despertar…una educación para saber «habitar» más allá de los limites de la propia casa…La familia tiene que inventar todos los días nuevas formas de promover el reconocimiento mutuo.

277. En el hogar también se pueden replantear los hábitos de consumo para cuidar juntos la casa común. «La familia es el sujeto protagonista de una ecología integral…Igualmente, los momentos difíciles y duros de la vida familiar pueden ser muy educativos…Una educación que deja de lado la sensibilidad por la enfermedad humana, aridece el corazón…

278. El encuentro educativo entre padres e hijos puede ser facilitado o perjudicado por las tecnologías de la comunicación y la distracción…pero debe quedar claro que no sustituyen ni reemplazan la necesidad del dialogo mas personal y profundo que requiere del contacto físico, o al menos de la voz de la otra persona.

279. Tampoco es bueno que los padres se conviertan en seres omnipotentes para sus hijos, que solo pueden confiar en ellos, porque así impiden un proceso de socialización y de maduración efectiva,

¿Cómo se maneja el uso de la tecnología en tu familia?

¿Cuántos de los valores que se mencionan en el número 276, los aprendiste de tus padres?