Reflexiones de un laico 25
Proverbios 4
1Oíd, hijos, la instrucción de un padre,
y prestad atención para que ganéis entendimiento,
2porque os doy buena enseñanza;
no abandonéis mi instrucción.
3También yo fui hijo para mi padre,
tierno y único a los ojos de mi madre,
4y él me enseñaba y me decía:
Retenga tu corazón mis palabras,
guarda mis mandamientos y vivirás.
5Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia;
no te olvides ni te apartes de las palabras de mi boca.
6No la abandones y ella velará sobre ti,
ámala y ella te protegerá.
7Lo principal es la sabiduría; adquiere sabiduría,
y con todo lo que obtengas adquiere inteligencia.
8Estímala, y ella te ensalzará;
ella te honrará si tú la abrazas;
9guirnalda de gracia pondrá en tu cabeza,
corona de hermosura te entregará.
10¶Oye, hijo mío, recibe mis palabras,
y muchos serán los años de tu vida.
11Por el camino de la sabiduría te he conducido,
por sendas de rectitud te he guiado.
12Cuando andes, tus pasos no serán obstruidos,
y si corres, no tropezarás.
13Aférrate a la instrucción, no la sueltes;
guárdala, porque ella es tu vida.
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