Mateo 9, 14-17
“La practica religiosa del tiempo de Jesús prescribía el ayuno como señal de conversión o de duelo. Por eso los fariseos, con sincera sorpresa, le preguntan a Jesús por qué el y sus discípulos no ayunan. La respuesta de Jesús a propósito de la penitencia nos recuerda aquel texto del libro del Eclesiastés que dice: <Todas las cosas tienen su tiempo> (Eclo 3,1) porque en su presencia no motivos para el ayuno. Al contrario, es tiempo de buenas noticias y de fiesta. Lo malo es interpretar el texto como relajación de costumbres o la invitación al exceso. En el tiempo mesiánico, las antiguas formas no tienen cabida; el vestido viejo, el odre viejo, son referencias a practicas y costumbres que tenían validez en la Antigua Alianza. El texto es en clave post-pascual porque, una vez que Jesús haya ascendido al cielo, lis cristianos harán ayuno hasta su retorno. En nuestras comunidades de fe, muchas practicas devocionales o de piedad a una sensibilidad religiosa muy distinta a la actual…”
Del Diario Bíblico Claretiano 2024
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