sábado, 12 de marzo de 2022

#1478 - Los fieles laicos 30

En su Exhortación Apostólica postsinodal Christifideles laici de 1987, “Sobre la vocación y misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo”, San Juan Pablo II escribe como si estuviera hablándonos en el momento que actualmente estamos viviendo en el mundo y en la Iglesia.    

La Parroquia (Cont.)

El compromiso apostólico en la parroquia

«Dentro de las comunidades de la Iglesia – leemos en el Decreto sobre el apostolado de los laicos – su acción es tan necesaria que sin ella, el mismo apostolado de los pastores no podría alcanzar, la mayor parte de las veces, su plena eficacia». Esta afirmación radical se debe entender… a la luz de la «eclesiología de la comunión»: siendo distintos y complementarios, los ministerios y los carismas son necesarios para el crecimiento de la Iglesia, cada uno según su propia modalidad.

Los fieles laicos deben estar cada vez mas convencidos del particular significado que asume el compromiso apostólico en su parroquia. Es de nuevo el Concilio quien lo pone de relieve autorizadamente: «L parroquia ofrece un ejemplo luminoso de apostolado comunitario, fundiendo en la unidad todas las diferencias humanas que allí se dan e insertándolas en la universalidad de la Iglesia. Los laicos han de habituarse a trabajar en la parroquia en intima unión con sus sacerdotes, a exponer a la comunidad eclesial sus problemas y los del mundo y las cuestiones que se refieren a la salvación de los hombres, para que sean examinados y resueltos con la colaboración de todos; a dar, según sus posibilidades, su personal contribución en las iniciativas apostólicas y misioneras de su propia familia eclesiástica.

La indicación conciliar respecto al examen y solución de los problemas pastorales «con la colaboración de todos», debe encontrar un desarrollo adecuado y estructurado en la valorización más convencida, amplia y decidida de los Consejos pastorales parroquiales…

… los fieles laicos pueden y deben prestar una gran ayuda… en el dar nueva vida al afán misionero dirigido hacia los no creyentes que han abandonado o limitado la practica de la vida cristiana.

Si la parroquia es la Iglesia que se encuentra entre las casas de los hombres, ella vive y obra entonces profundamente injertada en la sociedad humana e íntimamente solidaria con sus aspiraciones y dramas… La respuesta a este deseo puede encontrarse en la parroquia… ser en el mundo el «lugar» de la comunión de los creyentes y ala vez, «signo e instrumento» de la vocación a la comunión; en una palabra ser la casa abierta a todos y al servicio de todos, o, como prefería llamarla el Papa Juan XXIII, ser la fuente de la aldea, a la que todos acuden para calmar su sed.

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