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martes, 21 de abril de 2020

#804 - Cumplir la Ley


Cuando decimos que Ser católico es "cumplir la Ley de Dios" nos referimos a esa Ley del Amor que Cristo resumió en dos mandatos: Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo. Una Ley que Yahvé había enseñado al pueblo de Israel por medio de Los Diez Mandamientos y que Cristo vino a perfeccionar dándole un espíritu más allá de la letra. Y no podía ser de otra manera, pues como nos dice San Juan en su evangelio, Dios es Amor. Por eso ahora el prójimo nos solo es el de mi raza o pueblo sino todos con los que nos tropecemos, sean amigos o enemigos. De ahí se deducen todas las demás virtudes y actitudes del católico. San Pablo nos lo presenta en su cantar al amor (1 Corintios 13,4-7):

El amor es paciente y bondadoso,
no tiene envidia
ni orgullo ni arrogancia.
No es grosero ni egoísta,
no se irrita ni es rencoroso;
no se alegra de la injusticia, 
sino que encuentra
su alegría en la verdad.
Todo lo disculpa, todo lo cree,
todo lo espera, todo lo soporta. 


  
Y porque el amor de Dios no termina jamás y es sobre todo un Amor Misericordioso,  los católicos tenemos que continuar compartiendo ese amor misericordioso. Para hacerlo practiquemos con verdadera entrega todas las obras de misericordia materiales y espirituales: dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, acoger al forastero, asistir al enfermo, visitar a los presos, enterrar a los muertos; dar consejo al que lo necesita, ensenar al que no sabe, corregir al que yerra, consolar al triste,perdonar las ofensas, soportar con paciencia a las personas molestas y orar por los vivos y por los difuntos.

Esto es ser católico.