6ª Semana de Pascua
San Isidro Labrador (1130)
Hch 18,9-18: «Muchos de esta ciudad son pueblo mío»
Sal 47: «Dios es el rey del mundo»
Jn 16,20-23a: «Nadie les quitará la alegría»
En el día de San Isidro Labrador, patrono de los agricultores, este texto del Evangelio de Juan toma un significado especial. Jesús habla de una tristeza que se convierte en alegría, una imagen que resuena en el corazón del campesino. Quienes trabajan la tierra saben bien lo que es sembrar con esfuerzo y sacrificio, a veces en medio de dificultades y lágrimas. La siembra es un acto de fe, con la mirada puesta en la cosecha que llegará. Así como una mujer olvida el dolor del parto al ver a su hijo, el campesino olvida las dificultades al ver los frutos de su trabajo. Jesús nos promete que, aunque ahora enfrentemos tristezas, el gozo que Él nos da es tan grande que nadie podrá quitárnoslo. Es una alegría que brota del esfuerzo bien hecho y de la confianza en que, tras la siembra, siempre llega la cosecha. ¿Cómo experimentas la esperanza y la alegría en medio de los desafíos diarios? ¿Aprecias el esfuerzo del campesino?
Diario Bíblico Claretiano 2026
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