ADVIENTO: tiempo de oración que enciende el corazón y fortalece la misión.
PROPUESTAS PARA EL TIEMPO DE ADVIENTO 2025
a. Espiritualidad del tiempo de Adviento:
“El Adviento es el tiempo que se nos da para acoger al Señor que viene a nuestro encuentro, también para verificar nuestro deseo de Dios, para mirar hacia adelante y prepararnos para el regreso de Cristo. Él regresará a nosotros en la fiesta de Navidad,
cuando haremos memoria de su venida histórica en la humildad de la condición humana; pero Él viene dentro de nosotros cada vez que estamos dispuestos a recibirlo, y vendrá de nuevo al final de los tiempos «para juzgar a los vivos y a los muertos»” (Papa
Francisco, Ángelus 3-XII-2017).
¡Dios viene! Esta breve exclamación abre el tiempo de Adviento y resuena
especialmente a lo largo de estas semanas, y después, durante todo el año litúrgico. ¡Dios viene! No se trata simplemente de que Dios haya venido, de algo del pasado; ni
tampoco es un simple anuncio de que Dios vendrá, en un futuro que podría no tener excesiva trascendencia para nuestro hoy y ahora. Dios viene: se trata de una acción siempre en marcha; está ocurriendo, ocurre ahora y seguirá ocurriendo conforme
trascurra el tiempo.1
Este periodo de Adviento está dividido en dos partes que subrayan una verdad de fe importante cada una: La primera se extiende hasta el 16 de diciembre y se centra
en evocar la segunda venida del Mesías. La segunda parte se desarrolla entre el 17 y el
24 de diciembre y se ordena a preparar la Navidad de modo más próximo.
De este modo la Iglesia ayuda a sus fieles a recordar y reflexionar en “quien al venir por vez primera en la humildad de nuestra carne, realizó el plan de redención
trazado desde antiguo y nos abrió el camino de la salvación; para que cuando venga de nuevo en la majestad de su gloria, revelando así la plenitud de su obra, podamos recibir los bienes prometidos que ahora, en vigilante espera, confiamos alcanzar” (Misal
Romano, Prefacio I de Adviento).
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